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Domingo 17 de mayo de 2020: “Aflicción del Siervo de Dios a causa del pecado del pueblo”

Domingo 17 de mayo de 2020: “Aflicción del Siervo de Dios a causa del pecado del pueblo”

   Lección: Éxodo Cap. 32, versículos 29 al 35. 29Entonces Moisés dijo: Hoy os habéis consagrado a Jehová, pues cada uno se ha consagrado en su hijo y en su hermano, para que él dé bendición hoy sobre vosotros. 30Y aconteció que al día siguiente dijo Moisés al pueblo: Vosotros habéis cometido un gran pecado, pero yo subiré ahora a Jehová; quizá le aplacaré acerca de vuestro pecado. 31Entonces volvió Moisés a Jehová, y dijo: Te ruego, pues este pueblo ha cometido un gran pecado, porque se hicieron dioses de oro, 32que perdones ahora su pecado, y si no, ráeme ahora de tu libro que has escrito. 33Y Jehová respondió a Moisés: Al que pecare contra mí, a este raeré yo de mi libro. 34Ve, pues, ahora, lleva a este pueblo a donde te he dicho; he aquí mi ángel irá delante de ti; pero en el día del castigo, yo castigare’ en ellos su pecado. 35Y Jehová hirió al pueblo, porque habían hecho el becerro que formó Aarón.

Temas a estudiar en esta lección:

   [5]. El juicio justo por el pecado

-a. Moisés vio que el pueblo estaba desenfrenado, despojado de restricciones y descontrolado: eran motivo de burla para sus enemigos.

-b. Moisés desafió al pueblo: los llamó a pronunciarse a favor del Señor.

1) Los llamó a unirse a él.

2) Los levitas se juntaron con él.

-c. Moisés declaró el juicio que Dios había dictado: la ejecución de los culpables.

  1. l) Dijo a los levitas que tomaran sus espadas.

2) Les ordenó matar a todo impío: incluso a miembros de su propia familia.

3) Los levitas obedecieron: ejecutaron a tres mil personas.

  1. Moisés declaró que la obediencia de los levitas los había aparatado para el Señor y para su servicio.

   [6]. El pedido justo de perdón por el pecado

  1. La culpa era de todo el pueblo: los inocentes no habían detenido a la multitud rebelde.
  2. La necesidad: la expiación por el pecado.
  3. La intercesión de Moisés:

1) confesó el pecado del pueblo;

2) pidió el perdón por su pecado;

3) clamó que, si Dios no los perdonaba, entonces quitara su propio nombre del libro de Dios.

   [7]. El juicio seguro por el pecado: el pecador debe ser y será quitado del libro de Dios.

   [8]. El castigo justo por el pecado.

-a. El mandato del Señor a Moisés: que condujera al pueblo a la tierra prometida.

-b. La promesa del Señor: su ángel los guiaría.

-c. E1 castigo justo del Señor:

  • Dios pronunció el juicio;
  • Dios ejecutó el juicio: una plaga

   Comentario: Vv. 30—35. Moisés lo calificó de gran pecado. La obra de los ministros tiene que mostrar la enormidad de sus pecados a la gente. El gran mal del pecado se evidencia en el precio del perdón. Moisés ruega misericordia a Dios; él no fue a dar excusas sino a expiar. No tenemos que suponer que Moisés quiere decir que siempre estuviera dispuesto a morir en aras del pueblo. Tenemos que amar a nuestro prójimo como a nosotros mismos, pero no más que a nosotros mismos. Pero con el sentir que había en Cristo, Él estaba dispuesto a poner su vida de la manera más dolorosa, si de esa manera pudiera preservar al pueblo. Moisés no podía apaciguar totalmente la ira de Dios; lo cual muestra que la ley de Moisés no era capaz de reconciliar a los hombres con Dios, ni de perfeccionar nuestra paz con Él. Sólo en Cristo Dios perdona el pecado, para no recordarlo más. —Esta historia nos muestra que ningún corazón carnal, que no se haya humillado, puede soportar por mucho tiempo los preceptos santos, las verdades humillantes, y la adoración espiritual de Dios. Pero un dios, un sacerdote, un culto, una doctrina y un sacrificio, a la medida de la mente carnal, siempre encontrará abundancia de adoradores. Se puede pervertir el evangelio mismo a tal punto que se adapte al gusto mundano. Es bueno para nosotros que, el Profeta como Moisés, que es incomparablemente más poderoso y misericordioso, haya hecho expiación por nuestra alma y ahora interceda por nosotros. Regocijémonos en su gracia.

   PENSAMIENTO: Hebreos 13:17. Obedeced a vuestros pastores, y sujetaos a ellos; porque ellos velan por vuestras almas, como quienes han de dar cuenta; para que lo hagan con alegría, y no quejándose, porque esto no os es provechoso. Conforme a estés versículos los Pastores ellos velas por nosotros los creyentes y también sufren por nuestros pecados, como dice el titulo siervo de Dios, el siervo de Dios es un esclavo de Dios esta para el servicio de la comunidad cristiana es su deber interceder por los pecados del pueblo de Dios. Como ejemplo de Daniel cuando intercedió por el pueblo de Dios Daniel 9, Versíc. 17 al 20. Pero esto causa aflicción al siervo de Dios por el desenfreno del pueblo, porque se le enseñado la palabra de Dios y no obedecen, no dejan el pecado, se van fácilmente a entregarse al pecado como este pueblo de Israel. Esta lección nos quiere enseñar que como pueblo de Dios maduremos, ya que su venida está a las puertas. ¿Esta preparada para irse con el Señor? O ¿se inclina a la idolatría? ¿Cuánto ama usted el becerro de oro? Dios tenga misericordia de nosotros que es tiempo que abandonemos por completo la idolatría que causa desenfreno en el mundo.

Sugerencia no causemos más aflicción al siervo de Dios aquí en la tierra, pero hay otro mayor que sufre por nosotros, por nuestro pecado le hemos causado mucho dolor a nuestro Señor Jesucristo. Hebreos 10: 26 al 31.

1er Titulo:

Consagración necesaria para recibir bendición. Versíc. 29. 29Entonces Moisés dijo: Hoy os habéis consagrado a Jehová, pues cada uno se ha consagrado en su hijo y en su hermano, para que él dé bendición hoy sobre vosotros. (Léase Josué 3:5. Y Josué dijo al pueblo: Santificaos, porque Jehová hará mañana maravillas entre vosotros.)

   Comentario: [5] (Éxodo 32:25-29). Juicio ▬ Pecado ▬ Levitas: El siguiente suceso que describen las Escrituras es el juicio justo por el pecado. Moisés ya había lidiado con Aarón, el líder. Ahora era el momento de confrontar al pueblo.

-a. Moisés había visto que el pueblo estaba desenfrenado, descontrolado y totalmente despojado de restricciones morales (v. 25). Trágicamente, se habían vuelto motivo de burla para sus enemigos. La palabra hebrea que se traduce como “desnudo” o “desenfrenado” (para) significa exponer, descubrir, liberar de todas las restricciones, salirse de control. El pueblo, o al menos parte del pueblo, claramente se había despojado de sus vestiduras y estaba practicando actos inmorales y sexuales indebidos, todo a causa del descontrol del jolgorio, las borracheras y los bailes impropios.

-b. Moisés se puso a la puerta del campamento y gritó frente a la multitud que festejaba, llamando a todos a tomar una posición a favor del Señor (v. 26). Era necesario llevar adelante una acción decisiva y Moisés desafió al pueblo a tomar partido ante esta situación. Trágicamente, solo los levitas de entre la multitud respondieron a su llamado y se unieron a él.

-c. Entonces, Moisés declaró juicio sobre el pueblo. Ahora bien, tenga en cuenta que era el juicio que Dios había pronunciado, no Moisés. Los culpables debían morir (v. 27). Moisés llamó a los levitas a ejecutar ellos mismos a toda persona impía, incluso entre los miembros de sus propias familias. Los levitas obedecieron y ese día murieron tres mil rebeldes (v. 28).

   Pensamiento 1. Dios es santo, puro y justo. Por lo tanto, él hace justicia entre los hombres.

   “Y tuya, oh Señor, es la misericordia; porque tú pagas a cada uno conforme a su obra” (Sal. 62:12).

   “Yo Jehová, que escudriño la mente, que pruebo el corazón, para dar a cada uno según su camino, según el fruto de sus obras” (Jer. 17:10).

   “Porque el Hijo del Hombre vendrá en la gloria de su Padre con sus ángeles, y entonces pagará a cada uno conforme a sus obras” (Mt. 16:27).

   “Cuando el Hijo del Hombre venga en su gloria, y todos los santos ángeles con él, entonces se sentará en su trono de gloria, y serán reunidas delante de él todas las naciones; y apartará los unos de los otros, como aparta el pastor [sus] ovejas de los cabritos. Y pondrá las ovejas a su derecha, y los cabritos a su izquierda. […] Entonces dirá también a los de la izquierda: Apartaos de mí, malditos, al fuego eterno preparado para el diablo y sus ángeles” (Mt. 25:31-33, 41).

   “No os maravilléis de esto; porque vendrá hora cuando todos los que están en los sepulcros oirán su voz; y los que hicieron lo bueno, saldrán a resurrección de vida; más los que hicieron lo malo, a resurrección de condenación” (Jn. 5:28-29).

   “Porque es necesario que todos nosotros comparezcamos ante el tribunal de Cristo, para que cada uno reciba según lo que haya hecho mientras estaba en el cuerpo, sea bueno o sea malo” (2 Co. 5:10).

   “Y vi a los muertos, grandes y pequeños, de pie ante Dios; y los libros fueron abiertos, y otro libro fue abierto, el cual es el libro de la vida; y fueron juzgados los muertos por las cosas que estaban escritas en los libros, según sus obras” (Ap. 20:12).

   “He aquí yo vengo pronto, y mi galardón conmigo, para recompensar a cada uno según sea su obra” (Ap. 22:12).

-d. [Vers. 29] Luego, Moisés declaró que la obediencia de los levitas los había apartado para el Señor y su servicio (v. 29). Evidentemente, algunos de ellos se vieron obligados a ejecutar tus propios familiares. Dicho en las palabras del comentario bíblico The Expositor’s Bible Commentary: “Una parte necesaria de la consagración es ser obedientes al mandato al Señor, que siempre trae consigo sus bendiciones (v. 29). Los levitas siguieron a Dios de todo corazón (Jos. 14:8) y consideraron que sus lazos de parentesco no eran nada en comparación con su relación con Dios (Dt. 33:9).”

   Pensamiento 1. Dios exige el primer lugar en nuestra vida. El verdadero seguidor de Dios pone a Dios primero en su vida, incluso antes que a los miembros de su familia. Nadie puede seguir a Dios verdaderamente si no lo pone a él primero.

   “Entonces Pedro comenzó a decirle: He aquí, nosotros lo hemos dejado todo, y te hemos seguido” (Mr. 10:28).

   “Y decía a todos: Si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, tome su cruz cada día, y sígame” (Lc. 9:23).

   “Si alguno viene a mí, y no aborrece a su padre, y madre, y mujer, e hijos, y hermanos, y hermanas, y aun también su propia vida, no puede ser mi discípulo. Y el que no lleva su cruz y viene en pos de mí, no puede ser mi discípulo” (Lc. 14:26-27).

   “Así, pues, cualquiera de vosotros que no renuncia a todo lo que posee, no puede ser mi discípulo” (Lc. 14:33).

   “Y ciertamente, aun estimo todas las cosas como pérdida por la excelencia del conocimiento de Cristo Jesús, mi Señor, por amor del cual lo he perdido todo, y lo tengo por basura, para ganar a Cristo” (Fil. 3:8).

Definición de Consagración: Acto por el que una persona o un objeto son separados para el servicio y el culto del Señor. Todos los primogénitos de los hombres y de los animales eran así consagrados a Dios (Éx. 13:2). La raza entera de Abraham debía venir a ser un «reino de sacerdotes, y gente santa» (Éx. 19:5-6; 1 P. 2:9); debido a la caída de Israel en la idolatría tras el becerro de oro, solamente la tribu de Leví y la casa de Aarón heredaron el sacerdocio (Éx. 32:29, etc.). Así fue como en un sentido inmediato los levitas fueron sacados de entre el resto de

Israel para el servicio del santuario (Nm. 3:12). Esta consagración podía también afectar igualmente, a las personas (1 S. 1:11; 7:1), los diezmos y las primicias (Lv. 19:24; 27:30, 32), al botín tomado en batalla (Jos. 6:19), a las ofrendas dadas voluntariamente al Señor (1 Cr. 29:2-5; 2 Cr. 31:6).

Referencias Bíblicas: 1ª Ts. 5:23; Fil. 3:7 y 8; 2ª Cr. 15:15; 2ª Re. 23:3; Nm. 32:12; Ro. 12:1; Ef. 6:6. 

2° Titulo:

Moisés, figura de cristo como mediador. Versíc. 30 al 32. 30Y aconteció que al día siguiente dijo Moisés al pueblo: Vosotros habéis cometido un gran pecado, pero yo subiré ahora a Jehová; quizá le aplacaré acerca de vuestro pecado. 31Entonces volvió Moisés a Jehová, y dijo: Te ruego, pues este pueblo ha cometido un gran pecado, porque se hicieron dioses de oro, 32que perdones ahora su pecado, y si no, ráeme ahora de tu libro que has escrito. (Léase Isaías 53: 10 y 11. Con todo eso, Jehová quiso quebrantarlo, sujetándole a padecimiento. Cuando haya puesto su vida en expiación por el pecado, verá linaje, vivirá por largos días, y la voluntad de Jehová será en su mano prosperada. Verá el fruto de la aflicción de su alma, y quedará satisfecho; por su conocimiento justificará mi siervo justo a muchos, y llevará las iniquidades de ellos.)

   Comentario: [6]. (Éxodo 32:30-32). Oración ▬ Intercesión: Después de ejecutar el juicio de Dios, Moisés elevó una gran intercesión pidiendo perdón por el terrible pecado del pueblo. Este pasaje constituye una de las ilustraciones más descriptivas de la intercesión por los pecadores que hallamos en todas las Escrituras (vea bosquejo y notas de Gn. 18:16-33, pasaje que describe la gran intercesión de Abraham a favor de Sodoma y Gomorra).

-a. Consideremos que todo el pueblo era culpable por el terrible pecado cometido, incluso quienes no habían participado en el jolgorio y los festejos. Dios los había perdonado porque no se habían involucrado de forma activa en la rebelión; no obstante, ellos también eran culpables del pecado. ¿Por qué? Porque no habían detenido a la multitud pecadora y rebelde (v. 30). Los ciudadanos de una nación son responsables de poner un límite a las conductas destructivas de las personas impías y malvadas. Solo se puede poner fin al pecado y la maldad si las personas piadosas dan un paso al frente y toman una posición a favor de Dios y la justicia.

-b. El pueblo tenía una gran necesidad: la expiación de sus pecados (v. 30). Moisés hizo un anuncio al pueblo: él se convertiría en su intercesor; él se presentaría delante del Señor para buscar su rostro y rogarle que perdonara al pueblo. Israel necesitaba una expiación (reconciliación) y el siervo de Dios iría a buscar el rostro del Señor para pedirle:

∎ la reconciliación entre el pueblo y Dios;

∎ el perdón de los pecados de Israel.

-c. Ahora bien, veamos en qué consistió la gran intercesión de Moisés (v. 31-32).

  1. l) Moisés, confesó el terrible pecado del pueblo (v. 31). Él explicó en detalle cuál fue su pecado delante del Señor, confesando que habían caído en la terrible transgresión de la idolatría, de levantar dioses hechos con manos de hombres.

2) Moisés pidió perdón por el pecado israelita (v. 32).

3) El elevó un clamor por el pueblo: que, si no los perdonaba por su pecado, entonces quitara su propio nombre del libro de Dios (v. 32). Las Escrituras enseñan que Dios registra los nombres de los creyentes en un libro que está guardado en el cielo. Ese libro recibe el nombre de:

  • el libro de los vivientes:

   “Sean raídos del libro de los vivientes, y no sean escritos entre los justos” (Sal. 69:28).

   “Y acontecerá que el que quedare en Sion, y el que fuere dejado en Jerusalén, será llamado santo; todos los que en Jerusalén estén registrados entre los vivientes” (Is. 4:3).

  • el libro de la vida:

   “El que venciere será vestido de vestiduras blancas; y no borraré su nombre del libro de la vida, y confesaré su nombre delante de mi Padre, y delante de sus ángeles” (Ap. 3:5).

   “Y vi a los muertos, grandes y pequeños, de pie ante Dios; y los libros fueron abiertos, y otro libro fue abierto, el cual es el libro de la vida; y fueron juzgados los muertos por las cosas que estaban escritas en los libros, según sus obras” (Ap. 20:12, vea Ap. 21:27; 22:19).

   Pensamiento 1. El amor de Moisés por su pueblo es un ejemplo dinámico para nosotros. Su amor por los israelitas fue tan grande como el amor que vemos en Pablo.

   “Verdad digo en Cristo, no miento, y mi conciencia me da testimonio en el Espíritu Santo, que tengo gran tristeza y continuo dolor en mi corazón. Porque deseara yo mismo ser anatema, separado de Cristo, por amor a mis hermanos, los que son mis parientes según la carne” (Ro. 9:1-3).

   De nuevo, qué ejemplo increíble para nosotros. Cuando la pasión por los perdidos -por nuestra familia, nuestros amigos y vecinos- se apodere de nosotros, podremos presentarnos delante de Dios y buscar su rostro en oración intercesora. Oraremos como nunca antes por los demás, rogando por su expiación (reconciliación con Dios) y clamando a Dios que él perdone sus pecados.

   “Y yo os digo: Pedid, y se os dará; buscad, y hallaréis; llamad, y se os abrirá” (Lc. 11:9).

   “Orando en todo tiempo con toda oración y súplica en el Espíritu, y velando en ello con toda perseverancia y súplica por todos los santos” (Ef. 6:18).

   “Me invocará, y yo le responderé; con él estaré yo en la angustia; lo libraré y le glorificaré” (Sal. 91:15).

   “Y antes que clamen, responderé yo; mientras aún hablan, yo habré oído” (Is. 65:24).

   “Y me buscaréis y me hallaréis, porque me buscaréis de todo vuestro corazón” (Jer. 29:13).

Definición: mesites (μεσίτης, 3316), lit.: uno que va entre (de mesos, medio, y eimi, ir). Se usa en el NT de dos modos: (a) uno que media entre dos partes con vistas a conseguir paz, como en 1 Ti 2.5, aunque hay más que la condición de mediación a la vista, porque la salvación de los hombres demandaba que el mediador poseyera la naturaleza y atributos de aquel ante quien Él actúa, y que asimismo participara de la naturaleza de aquellos en favor de los que Él actúa (excepto el pecado). Solo estando a la vez poseído de la deidad y de la humanidad podría Él abarcar las demandas del uno y las necesidades del otro. Además, las demandas y las necesidades podían hallar su satisfacción Solo en aquel que, siendo Él mismo sin pecado, se ofreciera a sí mismo como sacrificio de expiación en favor de los hombres; (b) uno que actúa como garante a fin de conseguir algo que de otra manera no podría ser obtenido. Así, en Heb 8.6; 9.15; 12.24 Cristo es el garante del «mejor pacto», «el nuevo pacto», garantizando sus estipulaciones para su pueblo.

En Gl 3.19 se menciona a Moisés como un mediador, y se hace la afirmación de que «el mediador no lo es de uno solo» (v. 20), esto es, de una sola parte. Aquí el contraste se halla entre la promesa dada a Abraham y la promulgación de la ley; la ley fue un pacto establecido entre Dios y el pueblo de Israel, y que demandaba su cumplimiento por ambas partes. Pero en la promesa a Abraham todas las obligaciones fueron asumidas por Dios, lo que queda implicado en la afirmación «pero Dios es uno». En la LXX, Job 9.33, «árbitro».

Referencia Bíblica: Hebreos 8:6, 9:15, 24; 12:24; 1ª Jn. 2:1. 1ª Ti. 2:5; Ga. 3:19-20.

3er Titulo:

Cuidando de no ser borrado del libro de la vida. Versíc. 33 al 35. 33Y Jehová respondió a Moisés: Al que pecare contra mí, a este raeré yo de mi libro. 34Ve, pues, ahora, lleva a este pueblo a donde te he dicho; he aquí mi ángel irá delante de ti; pero en el día del castigo, yo castigare’ en ellos su pecado. 35Y Jehová hirió al pueblo, porque habían hecho el becerro que formó Aarón. (Léase Apocalipsis 3:5. Y Moisés a la verdad fue fiel en toda la casa de Dios, como siervo, para testimonio de lo que se iba a decir; ▬ 22:19. Y si alguno quitare de las palabras del libro de esta profecía, Dios quitará su parte del libro de la vida, y de la santa ciudad y de las cosas que están escritas en este libro.)

   Comentario: [7]. (Éxodo 32:33). Juicio ▬ Responsabilidad Personal: En medio de esa intercesión, vemos la imagen del juicio seguro por el pecado. Pensemos en cuál fue la respuesta de Dios a Moisés: cada persona paga por su propio pecado. Todos somos responsables y debemos rendir cuentas por lo que hemos hecho nosotros solos. Nadie es responsable por lo que hizo alguien más. Dios declara: “Al que pecare contra mí, a este raeré yo de mi libro” (v. 33).

   “Y tuya, oh Señor, es la misericordia; porque tú pagas a cada uno conforme a su obra” (Sal. 62:12).

   “Yo Jehová, que escudriño la mente, que pruebo el corazón, para dar a cada uno según su camino, según el fruto de sus obras” (Jer. 17:10).

   “Porque el Hijo del Hombre vendrá en la gloria de su Padre con sus ángeles, y entonces pagará a cada uno conforme a sus obras” (Mt. 16:27).

   “Porque es necesario que todos nosotros comparezcamos ante el tribunal de Cristo, para que cada uno reciba según lo que haya hecho mientras estaba en el cuerpo, sea bueno o sea malo” (2 Co. 5:10).

   “Y si invocáis por Padre a aquel que sin acepción de personas juzga según la obra de cada uno, conducíos en temor todo el tiempo de vuestra peregrinación” (1 P. 1:17).

   “He aquí yo vengo pronto, y mi galardón conmigo, para recompensar a cada uno según sea su obra” (Ap. 22:12).

   [8]. (Éxodo 32:34-35). castigo ▬ juicio: Por último, leemos acerca del castigo de Dios por el terrible pecado cometido.

-a. Dios ordenó a Moisés que condujera al pueblo hacia la tierra prometida (v. 34).

-b. Moisés recibió una gran promesa: que el mismísimo ángel de Dios los guiaría en su camino hacia la tierra pro- metida (v. 34). En el pasado, Dios mismo había guiado al pueblo, pero ahora quienes los guiarían serian Moisés y un ángel (vea Ex. 12:42, 51; 13:17; 15:13, 22). Sin embargo, el Señor castigaría al pueblo por su gran pecado

(vv. 34-35): anunció el castigo que tendría lugar poco tiempo después (v. 35) en la forma de una plaga.

   Pensamiento 1. Dios, castiga y disciplina a su pueblo cuando ellos pecan. Él nos ama; por eso nos corrige cuando nos descarriamos. El castigo siempre tiene por finalidad el bien del creyente: nos guarda del daño, las heridas y de lastimamos a nosotros mismos; nos guarda de avergonzamos a nosotros mismos y de deshonrar a nuestra familia, nuestros amigos, nuestro prójimo y Dios.

   “Reconoce asimismo en tu corazón, que como castiga el hombre a su hijo, así Jehová tu Dios te castiga” (Dt. 8:5).

   “Bienaventurado el hombre a quien tú, JAH, corriges, y en tu ley lo instruyes” (Sal. 94:12).

   “No menosprecies, hijo mío, el castigo de Jehová, ni te fatigues de su corrección; porque Jehová al que ama castiga, como el padre al hijo a quien quiere” (Pr. 3:11-12).

   “Todo pámpano que en mí no lleva fruto, lo quitará; y todo aquel que lleva fruto, lo limpiará, para que lleve más fruto” (Jn. 15:2).

   “Y habéis ya olvidado la exhortación que como a hijos se os dirige, diciendo: Hijo mío, no menosprecies la disciplina del Señor, ni desmayes cuando eres reprendido por él; porque el Señor al que ama, disciplina, y azota a todo el que recibe por hijo” (He. 12:5-6; vea He. 12:7-11).

   “Yo reprendo y castigo a todos los que amo; sé, pues, celoso, y arrepiéntete” (Ap. 3:19).

Referencia Bíblica sobre el libro de la vida: “Y el que no se halló inscrito en el libro de la vida fue lanzado al lago de fuego” (Ap. 20:15.) Citas: Dn. 12:1; Lc. 10:20; Fil. 4:3; He. 12:23; Ap. 13:8, 17:8; 20:12, 21:27, 22:19. 

Libro de la vida – Diccionario de Jerusalén:  concepto veterotestamentario, fomentado probablemente por la costumbre de los registros genealógicos israelitas, etc., y quizá también por la antigua creencia oriental de los registros celestiales del destino, según la cual todos los que anhelan la salvación están inscritos en un libro o registro que se lleva en el cielo. En un principio la expresión se refería seguramente a la lista en la que se consideraban inscritos todos los vivos (Sal 138,16). Así, «ser borrado del libro de la vida significa lo mismo que morir» (Ex 32,32). La muerte se considera como castigo por el pecado y en la Biblia se amenaza frecuentemente al pecador con la muerte. Por eso es el pecador quien deberá ser borrado del libro. de la vida. (Ex 32,22 Sal 69, 29a); el justo sigue inscrito en el (Sal 69,29b). Por esta evolución del pensamiento llegó a convertirse el l. de la v. en el registro donde están apuntados los justos, los que son fieles a Yahvéh (Sal 87,6) y recibirán de El su premio (Lc 10,20 Flp 4,3). Así, a la idea de «l. de la v.» se une la idea de la retribución. El que está inscrito, se halla destinado a la vida, no solamente a la vida en sentido físico, sino sobre todo en sentido espiritual, es decir a participar de la amistad divina y de la gloria del reino mesiánico (Is 4,3 Dan 12,1).

Amén, para la honra y gloria de Dios

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Hno Roberto Saldías Roa

Miembro de la IEP en Nacimiento Bajo, nació en el evangelio del Señor en la Iglesia de Laja 1975. Casado con María Nahuelmán, estudia teología de manera autodidacta. Me gusta mucho leer y escribir.

 

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