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Domingo 16 de junio de 2019: “Normas Divinas que protegen la integridad de una hija”

Domingo 16 de junio de 2019: “Normas Divinas que protegen la integridad de una hija”

Lección: Éxodo Cap. 21, versículos 7 al 11. Y cuando alguno vendiere su hija por sierva, no saldrá ella como suelen salir los siervos. Si no agradare a su señor, por lo cual no la tomó por esposa, se le permitirá que se rescate, y no la podrá vender a pueblo extraño cuando la desechare. Mas si la hubiere desposado con su hijo, hará con ella según la costumbre de las hijas. Si tomare para él otra mujer, no disminuirá su alimento, ni su vestido, ni el deber conyugal. Y si ninguna de estas tres cosas hiciere, ella saldrá de gracia, sin dinero.

   Comentario del contexto Bíblico: (Éxodo 21:7-11) Ley civil —esclavitud —tratamiento de la mujer — dote: Había leyes sobre la mujer hebrea que era vendida para ser entregada en matrimonio(dote). En el mundo antiguo, vender a los hijos a los ricos era una práctica común entre los pobres y siguió evolucionando como costumbre por un buen número de razones:

Þ la pobreza extrema;

Þ ser uno mismo esclavo a causa de una guerra o de la lucha por la supervivencia;

Þ la esperanza de que la hija del pobre pudiera casarse con el hijo de una familia rica.

   La sociedad en ese entonces solía tratar a los hijos, y en especial a las hijas jóvenes, como poco más que bienes muebles (propiedad móvil), más aún en las naciones bárbaras. Por el contrario, al igual que con los esclavos hebreos hombres, Dios mostro gran compasión hacia las esclavas mujeres y quería que su pueblo también fuera compasivo y mostrara preocupación y cuidado hacia todo aquel que estaba sumido en una miseria extrema y la indigencia. Observe el cuidado de Dios escrito en las leyes sobre toda hija que era vendida como sierva:

[a]. la protección de la mujer hebrea estaba asegurada (v. 7). Observe la distinción que se hace entre el siervo hombre y la sierva mujer: a la mujer se la debía tratar de una forma muy distinta que al hombre. El hombre obtenía la libertad después de seis años, pero no así la mujer: no si el resultado sería que se la abandonara, se la destituyera de bienes y quedara librada de la suerte, sola en el mundo. No debía quedar abandonada para valerse por sí misma y luchar por la supervivencia en un mundo dominado por los hombres.

[b]. La provisión y la seguridad para la mujer estaban garantizadas (vv. 8-11). Esta ley en particular trata de la mujer a la que se había vendido para ser entregada en matrimonio, normalmente para convertirse en una concubina o esposa secundaria. De nuevo, observe el cuidado, la compasión, la protección y las medidas preventivas que están escritas en una ley que abarca tres tipos de situaciones.

(1). Si no agradaba a su marido, si no lograban tener un trato y él sentía la necesidad de rechazarla, debía ser redimida 8V8). Eso significa que el esposo (su amo) debía tratar de encontrar otro hombre que la comprara o devolverla a su padre sin exigir que se le devolviera el precio de la dote (v. 11). Observe que la mujer bajo ninguna circunstancia podía ser vendida a un extranjero: su padre y madre la habían vendido con la sola condición de que se desposara con un hebreo y ese deseo debía ser honrado. Tanto la joven como sus padres —a pesar de su pobreza extrema— debían ser tratados con justicia y dignidad: sus expectativas y esperanzas debían cumplirse o, caso contrario, la joven debía ser devuelta a sus padres. La ley exigía que se le mostrará cuidado y compasión a la mujer.

(2). Si la joven había sido comprada para desposarse con el hijo del amo, el amo debía darle los derechos de una hija y elevarla a la posición de miembro de la familia (v. 9). Debía recibir el mismo amor y los mismos cuidados que recibía cualquier otra de las hijas de la familia del amo. De nuevo, observe que Dios da estas leyes y por medio de ellas empieza a quebrantar la dureza del corazón humano y las crudas costumbres de aquella época.

(3). Si el marido se casaba con la joven y luego tomaba para sí otra esposa, jamás debía tratar a la primera como un bien mueble de su propiedad, jamás debía maltratarla como hacían tantas de las naciones bárbaras con sus mujeres, jamás debía desecharla ni rechazarla para que se valiera por si misma y tuviera que sufrir para sobrevivir en un mundo dominado por los hombres. El esposo (su amo) debía seguir proveyendo para las necesidades de su primera esposa: alimento, vestimenta, y vivienda, todos sus derechos maritales. Si él no lo hacía, ella debía ser puesta en libertad y devuelta a su padre y familia (v. 11). Debía ser una mujer libre, dueña del derecho a casarse con alguien más, y el marido no tenía derecho a recibir la devolución de ninguna parte de la dote que había pagado por ella.

Pensamiento 1: Esta ley deja ver el profundo cuidado y la gran compasión que Dios tiene por los oprimidos de la tierra. Dios se interesa por el bienestar de la mujer oprimida, incluidas aquellas que son más oprimidas: quienes sirven en la esclavitud de la prostitución o en trabajos pesados; quienes han recibido insultos y maltratos violentos. No importa lo terrible que puedan ser sus circunstancias, Dios se preocupa por ella y su corazón desborda de compasión hacia ella. El nunca permitirá que sus siervas mujeres queden abandonadas y desamparadas. Incluso si otros lo hacen, Dios no las abandona. Él sigue siendo su ayudador fiel y eterno, un ayudador mucho más grande que su marido.

“Porque tu marido es tu Hacedor; Jehová de los ejércitos es su nombre; y tu Redentor, el Santo de Israel; Dios de toda la tierra será llamado”.

   Pensamiento 2: Es responsabilidad del hombre cuidar a la mujer. Muchas sociedades han olvidado el mandato de Dios. No obstante, la ordenanza es clara: las Escrituras incluso dicen que Dios mismo será como un marido para la esposa abandonada por su esposo, si tan solo permite que Dios sea su redentor (Salvador) (Is. 54:5).

• El hombre debe aferrarse a su esposa y serle fiel.

“Por tanto, dejará el hombre a su padre y a su madre, y se unirá a su mujer, y serán una sola carne” (Gé.2:24).

• El marido debe amar a su esposa tanto como Cristo amo a la iglesia.

“Maridos, amad a vuestras mujeres, así como Cristo amó a la iglesia, y se entregó a sí mismo por ella” (Ef. 5:25).

• El marido debe estar atento a las necesidades de su esposa en todo sentido: emocional, sexual, físico y espiritual.

“Vosotros, maridos, igualmente, vivid con ellas sabiamente, dando honor a la mujer como a vaso más frágil, y como a coherederas de la gracia de la vida, para que vuestras oraciones no tengan estorbo” (1 Pe. 3:7).

• El marido debe honrar a la mujer.

“Vosotros, maridos, igualmente, vivid con ellas sabiamente, dando honor a la mujer como a vaso más frágil, y como a coherederas de la gracia de la vida, para que vuestras oraciones no tengan estorbo” (1 Pe. 3:7).

   Pensamiento 3: Es responsabilidad del hombre tratar a todas las mujeres con justicia. En muchísimas ocasiones vemos que se le niega a la mujer cosas que le pertenecen por derecho, solo a causa de su género.

Muchas mujeres:

• no reciben el respeto debido;

• son víctimas de acoso sexual;

• se ven privadas de un merecido ascenso en el trabajo;

• son objeto de bromas ofensivas y vulgares;

• no reciben un salario justo.

No te niegues a hacer el bien a quien es debido, Cuando tuvieres poder para hacerlo” (Proverbios 3.27).

 “Nada hagáis por contienda o por vanagloria; antes bien con humildad, estimando cada uno a los demás como superiores a él mismo; no mirando cada uno por lo suyo propio, sino cada cual también por lo de los otros (Fil. 3:3-4).

“pero si hacéis acepción de personas, cometéis pecado, y quedáis convictos por la ley como transgresores (Stgo 2:9).

   Pensamiento 4: hoy en día, vivimos en un mundo donde la conducta hacia las mujeres se ha vuelto:

• repulsiva, cruda y grosera;

• descortés, arrogante e irrespetuosa;

• obscena, lasciva y fastidiosa;

• ofensiva, sarcástica e insultante;

• vulgar, burda y difamatoria.

   Estas leyes nos muestran claramente que las mujeres no deben ser víctimas de maltratos e insultos, sino que merecen respeto, cuidados y protección. Los hombres cristianos creyentes que son verdadero creyentes deben defender a las mujeres del mundo. En lugar de seguir el ejemplo del mundo, Dios ha puesto delante de los hombres un camino mucho más honroso: el camino de la edificación, para alcanzar a las mujeres para cristo y fortalecerlas a los ojos del mundo.

“Así que, sigamos lo que contribuye a la paz y a la mutua edificación (Romanos 14:19).

“Cada uno de nosotros agrade a su prójimo en lo que es bueno, para edificación” (Romanos 15:2).

“Ninguna palabra corrompida salga de vuestra boca, sino la que sea buena para la necesaria edificación, a fin de dar gracia a los oyentes” (Efesios 4:29).

   Pensamiento 5: Integridad deriva de la palabra de origen latino integrĭtas o integrãtis, que significa totalidad, virginidad, robustez y buen estado físico.

   Integridad deriva del adjetivo integer, que significa intacto, entero, no tocado o no alcanzado por un mal. Observando las raíces de este adjetivo, este se compone del vocablo in-, que significa no, y otro término de la misma raíz del verbo tangere, que significa tocar o alcanzar, por lo tanto, la integridad es la pureza original y sin contacto o contaminación con un mal o un daño, ya sea físico o moral.

   Así, integridad se refiere a la calidad de íntegro y también puede referirse a la condición pura de las vírgenes, sin mancha. La integridad es el estado de lo que está completo o tiene todas sus partes, es la totalidad, la plenitud. Lo íntegro es algo que tiene todas sus partes intactas o puras.

   Ahora tenemos las normas divinas que protegen la integridad a las hijas esclavas hebreas: bien sabemos que la integridad es mantener la pureza original y sin contacto o contaminación con un mal o un daño. Advierta que, si lo relacionamos con la vida del creyente, tanto para los padres, como para los hijos, es mismo deber de conservar la integridad física, moral, espiritual para todos los hijos e hijas de Dios. Dios a escrito sus leyes para meditar que nosotros fuimos esclavos en Egipto (mundo), pero ahora somos libres, pero debemos enseñar a nuestras hijos e hijas la integridad para llegar vírgenes al matrimonio, además nuestro novio el Señor Jesucristo nos espera para las bodas en los cielos ¿Pero somos integro en nuestra espiritualidad, física y moralmente? Para contraer matrimonio con nuestro amado Esposo (Jesucristo). Advierta la Iglesia es su novia. ¿Estamos puros delante del Padre de este novio?

   Referencias de integridad: Filipenses 4:8. Por lo demás, hermanos, todo lo que es verdadero, todo lo honesto, todo lo justo, todo lo puro, todo lo amable, todo lo que es de buen nombre; si hay virtud alguna, si algo digno de alabanza, en esto pensad. 

2ª Corintios 4:2. Antes bien renunciamos a lo oculto y vergonzoso, no andando con astucia, ni adulterando la palabra de Dios, sino por la manifestación de la verdad recomendándonos a toda conciencia humana delante de Dios.

Ejemplo como: Daniel: 6:1-4. Pareció bien a Darío constituir sobre el reino ciento veinte sátrapas, que gobernasen en todo el reino. Y sobre ellos tres gobernadores, de los cuales Daniel era uno, a quienes estos sátrapas diesen cuenta, para que el rey no fuese perjudicado. Pero Daniel mismo era superior a estos sátrapas y gobernadores, porque había en él un espíritu superior; y el rey pensó en ponerlo sobre todo el reino. Entonces los gobernadores y sátrapas buscaban ocasión para acusar a Daniel en lo relacionado al reino; mas no podían hallar ocasión alguna o falta, porque él era fiel, y ningún vicio ni falta fue hallado en él. 

Texto:  Génesis Capítulo 31 14 Respondieron Raquel y Lea, y le dijeron: ¿Tenemos acaso parte o heredad en la casa de nuestro padre?  15 ¿No nos tiene ya como por extrañas, pues que nos vendió, y aun se ha comido del todo nuestro precio? 

1er Titulo:

Estatutos Que Aseguran La Dignidad De La Doncella. Versíc. 7 y 8. Y cuando alguno vendiere su hija por sierva, no saldrá ella como suelen salir los siervos. Si no agradare a su señor, por lo cual no la tomó por esposa, se le permitirá que se rescate, y no la podrá vender a pueblo extraño cuando la desechare. (1ª Corintios 7:36 y 37. Pero si alguno piensa que es impropio para su hija virgen que pase ya de edad, y es necesario que así sea, haga lo que quiera, no peca; que se case. Pero el que está firme en su corazón, sin tener necesidad, sino que es dueño de su propia voluntad, y ha resuelto en su corazón guardar a su hija virgen, bien hace.).

   Comentario: La protección de la mujer hebrea estaba asegurada (v. 7). Observe la distinción que se hace entre el siervo hombre y la sierva mujer: a la mujer se la debía tratar de una forma muy distinta que al hombre. El hombre obtenía la libertad después de seis años, pero no así la mujer: no si el resultado sería que se la abandonara, se la destituyera de bienes y quedara librada de la suerte, sola en el mundo. No debía quedar abandonada para valerse por sí misma y luchar por la supervivencia en un mundo dominado por los hombres.

Si no agradaba a su marido, si no lograban tener un trato y él sentía la necesidad de rechazarla, debía ser redimida (v. 8). Eso significa que el esposo (su amo) debía tratar de encontrar otro hombre que la comprara o devolverla a su padre sin exigir que se le devolviera el precio de la dote (v. 11). Observe que la mujer bajo ninguna circunstancia podía ser vendida a un extranjero: su padre y madre la habían vendido con la sola condición de que se desposara con un hebreo y ese deseo debía ser honrado. Tanto la joven como sus padres —a pesar de su pobreza extrema— debían ser tratados con justicia y dignidad: sus expectativas y esperanzas debían cumplirse o, caso contrario, la joven debía ser devuelta a sus padres. La ley exigía que se le mostrará cuidado y compasión a la mujer.

   21.7 Sierva: El texto hebreo no utiliza aquí para referirse a la mujer la misma palabra que aplica al esclavo varón. En este caso, la mujer es vendida para ser concubina del comprador o de su hijo, y gozará de derechos acordes a esa categoría. Sin embargo, para ella no rige la posibilidad de quedar libre luego de transcurridos seis años. La descripción que luego se hace del trato recibido no la asimila a la esclava, por lo cual proponemos usar sierva, como hace RV95. El traductor debe indagar en la lengua receptora si existen palabras que distingan entre un esclavo y una concubina o sierva, a fin de lograr el efecto requerido. En caso de no haberlas, puede traducir “esclava”.

   21.8 Que se rescate: Esta expresión se refiere a una ley de la antigüedad israelita que permitía que la mujer que había ido por casamiento a otra familia volviera a su familia original en caso de viudez. En esta oportunidad, se le reconoce a la familia de la mujer el derecho de rescatarla incluso en el caso de que el comprador no la deseara como esposa. Podía suceder que la comprara sin conocerla o que, una vez comprada, se arrepintiera de poseerla como esposa. Esta ley, entonces, impedía al comprador venderla a cualquier otra familia que no fuera la suya de origen. TLA prefiere explicar la ley: «Que alguien de su propio pueblo pague por su libertad».

    Comentario del texto complementario: 37. Pero el que está firme en su corazón y no tiene necesidad, sino que tiene sus deseos bajo control y ha decidido en su propio corazón quedarse con su propia virgen, hace bien.

(a). «Pero el que está firme en su corazón y no tiene necesidad, sino que tiene sus deseos bajo control». Ahora Pablo trata el caso del hombre que ha decidido no casarse, sea por presiones económicas o sociales. Este hombre tiene la fuerza interna para mantener sus deseos a raya. En esto es como Pablo, que tiene el don de continencia (v. 7). Otras traducciones leen: domina su propia voluntad (p. ej., NVI, cf. BP, LT). La palabra griega thelema tiene tanto un significado objetivo («lo que uno quiere que suceda») como uno subjetivo («la acción de querer o desear»). En el presente caso, preferimos la interpretación subjetiva que, según el contexto, aquí apunta al deseo sexual (cf. Jn. 1:13).

(b). «Y ha decidido en su propio corazón quedarse con su propia virgen, hace bien». Primero, Pablo reitera lo que dijo al principio de este versículo, y añade: «ha decidido». El hombre ha sopesado todos los factores disponibles y ha llegado a la firme conclusión de que no se casará. Segundo, el apóstol dice que este hombre ha determinado «quedarse con su propia virgen». ¿Qué quiere decir con esto? Mateo relata que José, que estaba comprometido con María, «no tuvo relaciones conyugales con ella hasta que dio a luz un hijo» (Mt. 1:25). Entre los judíos, el noviazgo era tan definitivo como el matrimonio, y no se podía romper el compromiso. Según la ley judía, si el compromiso llegaba a terminarse, el hombre estaba obligado a mantener a la virgen por un año. Pero el problema era que la iglesia de Corinto no era exclusivamente judía; no sabemos si la ley judía regía en Corinto. Pablo alaba al hombre que respeta la virginidad de su novia y pospone el matrimonio debido a la crisis actual (v. 26).

   Versíc. 38. Así que, el que se casa con su novia hace bien, pero el que no se casa lo hace mejor.

   Aquí escuchamos el eco de lo que Pablo dijo anteriormente (vv. 8, 9), cuando alabó el matrimonio y exaltó el celibato. El celibato debe entenderse siempre en conexión con el don especial de continencia. No es para todos.

   Esta sección (vv. 36–38) es interpretada de diversas formas, a causa del versículo 38, donde ocurre dos veces el verbo griego gamizō (=dar en matrimonio). Gamizō aparece junto al verbo griego gameō (=casarse) en el dicho «casarse y dar en casamiento». Pablo usa el verbo gameō en el versículo 36 y el verbo gamizō en el versículo 38. La pregunta es si estos dos verbos siempre difieren en significado o algunas veces son sinónimos.

   Los eruditos afirman que en el tiempo apostólico las claras distinciones del griego clásico se habían debilitado, produciéndose una sinonimia de significado entre ambos verbos.

   Si éste no fuera el caso, el verbo gamizō debe interpretarse en el sentido de que un padre da a su hija en matrimonio. Pero si se adopta esta interpretación, el pasaje se llena de problemas. El sujeto de todo el pasaje, no parece ser el padre de la novia, sino el hombre que planea casarse o posponer su matrimonio. Por lo tanto, los traductores de hoy creen que los dos verbos son sinónimos, teniendo ambos el sentido de «casarse». Colin Brown caracteriza esta tendencia de hoy, cuando escribe: «Esta interpretación implica que no hay un cambio de sujeto en el versículo 36, y entrega una evaluación realista de la situación». Pero el inconveniente de esta interpretación radica en nuestro deseo de hacerlo pertinente a los tiempos y cultura en que hoy vivimos. Todo esto difiere del tiempo apostólico y de la cultura de Corinto, en la que los padres tomaban parte en hacer las decisiones.

2° Titulo:

Enlace Conyugal Que Transforma A La Sierva En Hija. Versíc. 9. Mas si la hubiere desposado con su hijo, hará con ella según la costumbre de las hijas. (Léase Ester 2:17. Y el rey amó a Ester más que a todas las otras mujeres, y halló ella gracia y benevolencia delante de él más que todas las demás vírgenes; y puso la corona real en su cabeza, y la hizo reina en lugar de Vasti.).

   Comentario: Si la joven había sido comprada para desposarse con el hijo del amo, el amo debía darle los derechos de una hija y elevarla a la posición de miembro de la familia (v. 9). Debía recibir el mismo amor y los mismos cuidados que recibía cualquier otra de las hijas de la familia del amo. De nuevo, observe que Dios da estas leyes y por medio de ellas empieza a quebrantar la dureza del corazón humano y las crudas costumbres de aquella época.

   21.9 Según se acostumbra con las hijas: El sentido de esta frase es que, si la joven era dada por mujer al hijo del comprador, el comprador debía tratarla como a sus propias hijas. Es una cláusula que protegía a la mujer del mal trato o de las arbitrariedades propias del haber sido traída de una familia extraña.

   Comentario complementario: (Ester 2:17): Siguiendo la recomendación de los jóvenes del palacio, el rey pone en marcha un proceso para descubrir, aprobar y coronar a la nueva reina quien tomaría el lugar de Vasti. Este proceso se realiza en tres etapas: el concurso de belleza (2:2-4), la presentación de Mardoqueo y Ester (2:5-7), y la coronación de Ester como la nueva reina (2:8- 20).

   El autor sugiere que el rey, habiendo pasado la reacción inicial por la negación de Vasti que causó su humillación pública, ahora estaría dispuesto a perdonar a Vasti e instalarla de nuevo como reina. Quizás pensaba que le había tratado con demasiada dureza. Sin embargo, se vio atado por el decreto irrevocable (v. 1). La Septuaginta, sin embargo, da una interpretación distinta, comentando que el rey “no la recordaba más”. Desde que Vasti fue presentada sólo para mostrar cómo Ester fue elegida para tomar su lugar, el autor del libro no sentía la necesidad de relatar el destino de ella. Esta es la primera vez, pero no la última, en que Asuero sería atrapado en su propio laberinto legal.

   Con la primera visita de Ester, la búsqueda de reina llega a su fin. Ella, que “agradó a los ojos y obtuvo gracias” delante de Hegai (v. 9) y “ante los ojos de todos los que la veían” (v. 15), finalmente “halló gracia y favor delante de él”, es decir, delante del rey Asuero (v. 17). El rey está complacido y depositó sus afectos sobre Ester en preferencia a todas las demás mujeres de su harén. Esto no significa que luego tendría relaciones exclusivamente con Ester, sino que ella sería la predilecta entre las demás. Ester impresionó tanto a Asuero que le coronó “reina en lugar de Vasti” sin más demora.

   Más que belleza física

  La orden dada a los oficiales del rey era que debían buscar doncellas que se destacaran por su belleza física (2:3), y evidentemente Ester cumplía ese requisito (2:7). Sin embargo, no fue su belleza física la que la hizo pasar a la historia. Hay otros atributos que se destacan mucho más que su apariencia física, y que las jóvenes de todos los tiempos debieran ocuparse en cultivar: (1) Obediencia a sus padres; de la misma manera como Ester obedeció a Mardoqueo. (2) Responsabilidad social; valor para denunciar las injusticias aun a riesgo de consecuencias adversas. (3) Amabilidad de carácter; estar dispuesta a ser enseñada por otros. Ester 2:15 dice: “Así Ester obtenía gracia ante los ojos de todos los que la veían”. (4) Conocimiento de y dependencia en un Dios grande y poderoso que está por encima de todas las circunstancias.

   Referencia: Nehemías 5:5-9. Ahora bien, nuestra carne es como la carne de nuestros hermanos, nuestros hijos como sus hijos; y he aquí que nosotros dimos nuestros hijos y nuestras hijas a servidumbre, y algunas de nuestras hijas lo están ya, y no tenemos posibilidad de rescatarlas, porque nuestras tierras y nuestras viñas son de otros. Y me enojé en gran manera cuando oí su clamor y estas palabras. Entonces lo medité, y reprendí a los nobles y a los oficiales, y les dije: ¿Exigís interés cada uno a vuestros hermanos? Y convoqué contra ellos una gran asamblea, y les dije: Nosotros según nuestras posibilidades rescatamos a nuestros hermanos judíos que habían sido vendidos a las naciones; ¿y vosotros vendéis aun a vuestros hermanos, y serán vendidos a nosotros? Y callaron, pues no tuvieron qué responder. Y dije: No es bueno lo que hacéis. ¿No andaréis en el temor de nuestro Dios, para no ser oprobio de las naciones enemigas nuestras? 

Deuteronomio 17:17. Ni tomará para sí muchas mujeres, para que su corazón no se desvíe; ni plata ni oro amontonará para sí en abundancia. (la clave para amar una sola mujer: para que no se desvié el corazón)

Mateo 19:4-6. El, respondiendo, les dijo: ¿No habéis leído que el que los hizo al principio, varón y hembra los hizo, y dijo: Por esto el hombre dejará padre y madre, y se unirá a su mujer, ¿y los dos serán una sola carne? Así que no son ya más dos, sino una sola carne; por tanto, lo que Dios juntó, no lo separe el hombre.

3er Titulo:

Obligaciones Que El Amo Debía Cumplir Con Su Sierva. Versíc. 10-11. Si tomare para él otra mujer, no disminuirá su alimento, ni su vestido, ni el deber conyugal. Y si ninguna de estas tres cosas hiciere, ella saldrá de gracia, sin dinero. (Léase Rut 3:10 y 11. Y él dijo: Bendita seas tú de Jehová, hija mía; has hecho mejor tu postrera bondad que la primera, no yendo en busca de los jóvenes, sean pobres o ricos. Ahora pues, no temas, hija mía; yo haré contigo lo que tú digas, pues toda la gente de mi pueblo sabe que eres mujer virtuosa; — Rut 4:9-11. Y Booz dijo a los ancianos y a todo el pueblo: Vosotros sois testigos hoy, de que he adquirido de mano de Noemí todo lo que fue de Elimelec, y todo lo que fue de Quelión y de Mahlón. Y que también tomo por mi mujer a Rut la moabita, mujer de Mahlón, para restaurar el nombre del difunto sobre su heredad, para que el nombre del muerto no se borre de entre sus hermanos y de la puerta de su lugar. Vosotros sois testigos hoy. Y dijeron todos los del pueblo que estaban a la puerta con los ancianos: Testigos somos. Jehová haga a la mujer que entra en tu casa como a Raquel y a Lea, las cuales edificaron la casa de Israel; y tú seas ilustre en Efrata, y seas de renombre en Belén.).

   Comentario: Si el marido se casaba con la joven y luego tomaba para sí otra esposa, jamás debía tratar a la primera como un bien mueble de su propiedad, jamás debía maltratarla como hacían tantas de las naciones bárbaras con sus mujeres, jamás debía desecharla ni rechazarla para que se valiera por sí misma y tuviera que sufrir para sobrevivir en un mundo dominado por los hombres. El esposo (su amo) debía seguir proveyendo para las necesidades de su primera esposa: alimento, vestimenta, y vivienda, todos sus derechos maritales. Si él no lo hacía, ella debía ser puesta en libertad y devuelta a su padre y familia (v. 11). Debía ser una mujer libre, dueña del derecho a casarse con alguien más, y el marido no tenía derecho a recibir la devolución de ninguna parte de la dote que había pagado por ella.

   [21.10]. Matrimonio —fidelidad — monogamia — poligamia: ¿Por qué Dios permitía al hombre hebreo tomar una segunda esposa? Es totalmente incoherente con la clara enseñanza de las Escrituras: el matrimonio es la unión de un hombre y una mujer. ¿Cómo se explica esta evidente contradicción?

   Dios solo toleraba la poligamia, el que un hombre tuviera más de una mujer: el nunca la aprobó ni la consideró una conducta piadosa. El erudito bíblico Norman Geiter expone muy bien este punto.

   La evidencia de que la poligamia no era el ideal de Dios para el hombre es más que suficiente en la Bíblia e incluso en el Antiguo Testamento. Que la monogamia (el matrimonio con una sola mujer) era su ideal para el hombre es obvio desde muchos puntos de vista.

Þ Dios hizo una sola mujer para Adán y así estableció el precedente ideal para la raza humana.

Þ La poligamia se menciona por primera vez en la Bíblia en un contexto que hace referencia a la impía civilización cananea (Gn., 4:23).

Þ Dios prohibió claramente que los reyes de Israel (los lideres son las personas que salían volverse polígamas) cuando dijo: “Ni tomará para sí muchas mujeres, para que su corazón no se desvíe; ni plata ni oro amontonará para sí en abundancia” (Dt. 17:17).

Þ Los santos que se hicieron polígamos pagaron por sus pecados: “Pero el rey Salomón amó, además de la hija de Faraón, a muchas mujeres extranjeras; a las de Moab, a las de Amón, a las de Edom, a las de Sidón, y a las heteas; gentes de las cuales Jehová había dicho a los hijos de Israel: No os llegaréis a ellas, ni ellas se llegarán a vosotros; porque ciertamente harán inclinar vuestros corazones tras sus dioses. A éstas, pues, se juntó Salomón con amor. Y tuvo setecientas mujeres reinas y trescientas concubinas; y sus mujeres desviaron su corazón (1ª de Reyes 11:1-3). 

Þ la poligamia suele estar situada en el Antiguo Testamento en un contexto de pecado. El matrimonio de Abraham con Agar fue claramente un acto carnal de incredulidad (Gn. 16:1). David no estaba en la cumbre de su vida espiritual cuando sumó a Abigail y a Ahinoam al número de sus esposas (1 Samuel 25:42-43); tampoco lo estaba Jacob cuando se caso con Lea y Raquel (Gn. 29:23, 38).

Þ La relación polígama era menos que ideal: generaba celos entre las esposas. Jacob amó a Raquel más que Lea (Gn. 29:31). Una de las esposas de Elcana consideraba a la otra su rival o adversaria, que la irritaba, enojándola y entristeciéndola (1 Sam. 1:6).

Þ Cuando la ley se refiere a la poligamia, se usa el condicional, no el imperativo: “Si tomare para él otra mujer, no disminuirá su alimento, ni su vestido, ni el deber conyugal” (Éx. 21:10). La poligamia no es el ideal moral, pero el polígamo tiene un deber moral que cumplir.

   […] Walter Wegner, profesor del Antiguo Testamento, […] ofrece pruebas convincentes, […] de que, a lo largo de su historia, Israel ha tenido un ideal para el matrimonio, que es la monogamia. Él señala en primer lugar el prototipo de Adán y Eva, que es claramente monógamo. Luego explica que el Antiguo Testamento presenta un modelo de matrimonio de un solo hombre y una sola mujer, a pesar de que las acciones de Israel no siempre se condijeron con el plan de Dios.

   En particular los profetas que abarcaron la mitad de un milenio de la vida de Israel, reafirmaron la monigamia en sus mensajes. Tomando la relación matrimonial como una metáfora de la relación de Dios con Israel, Oseas constituye un magnifico ejemplo del amor y la fidelidad a la pareja en el matrimonio.

   El matrimonio cristiano (creyentes) es una relación ordenada por Dios. El hombre no tiene permiso para experimentar con el matrimonio:

• cambiando de pareja;

• manteniendo relaciones sexuales fuera del matrimonio;

• abrigando pensamientos adúlteros;

• fomentando el divorcio y un segundo matrimonio como una alternativa inevitable y aceptada por la sociedad mundana.

   El matrimonio cristiano exige un compromiso total con el cónyuge. Si ese compromiso es menos que un compromiso total, ¡no es un compromiso!

   El matrimonio es una relación exclusiva. La unión total entre dos personas (hombre y mujer) —física, emocional, intelectual y espiritual— comprendida en el concepto de “una sola carne” eliminara la opción de la poligamia. El ser humano no puede relacionarse con otra persona de esta manera y sin reserva con más de una persona a la vez.

Mateo 19:5. y dijo: Por esto el hombre dejará padre y madre, y se unirá a su mujer, ¿y los dos serán una sola carne?

1 Ti. 3:2. Pero es necesario que el obispo sea irreprensible, marido de una sola mujer, sobrio, prudente, decoroso, hospedador, apto para enseñar.

1 ti. 3.12. Los diáconos sean maridos de una sola mujer, y que gobiernen bien sus hijos y sus casas. 

   Definiciones de términos: 21.10 Ni el deber conyugal: Con esta frase se traduce una palabra que aparece una sola vez en todo el Antiguo Testamento. Se ha discutido su sentido, pero las traducciones más antiguas, como la Septuaginta y el Tárgum, traducen “relaciones sexuales”, y la mayoría de las versiones asume esa interpretación mediante expresiones como «derechos de esposa» o «derechos conyugales» (DHH, BJ, NVI, NBE). La duda se presenta porque no hay antecedentes de una cláusula similar en las legislaciones de la antigüedad. Sin embargo, en el contexto de una sociedad donde el valor de la mujer estaba dado por su fertilidad, el derecho a las relaciones sexuales aseguraba a las mujeres descendencia y evitaba la marginación y el desprecio de que eran objeto las estériles.

   Debemos notar que tanto TLA como NVI invierten el orden de los tres derechos de la mujer para colocar las relaciones sexuales en primer lugar. Recomendamos preservar el orden del texto hebreo, que es alimento, vestido y relaciones sexuales (así RV95, DHH, BJ y NBE).

   21.11 Estas tres cosas: Se refiere a los tres derechos mencionados en el versículo anterior. Algunos han pensado que remite a las tres posibilidades previas: ser esposa del comprador, ser esposa de su hijo o ser devuelta a su familia. Debe preferirse la primera opción.

   Saldrá de gracia, sin dinero: Quiere decir que, si el comprador falla en la provisión de estos derechos, la familia de la mujer podrá rescatarla, pero sin necesidad de abonar el valor estipulado. Si pensamos que la mujer era un objeto de intercambio comercial, con esta cláusula se coloca un castigo severo a la desatención de sus derechos. El comprador perderá no sólo a la mujer, sino una inversión económica importante.

   Comentario complementario de texto: (Rut 3.10-11). Rut lleva a cabo el plan; Boaz reacciona bien, 3:6-15. Los vv. 6 y 7 narran cómo Rut llevó a cabo el plan: Baja a la era (habiéndose arreglado según lasinstrucciones de Noemí), se esconde, mira de lejos lo que hace Boaz y dónde se acuesta (despuésde comer y beber y mostrarse contento, tal vez por los resultados de la siega). Luego, con mucho cuidado y actuando silenciosamente, destapó un sitio a sus pies y se acostó (v. 7b). ¿Se dormiría ella, como estaba dormido Boaz? ¡Quién sabe! El hecho es que cuando Boaz se despierta a la media noche (v. 8a) y se da cuenta que una mujer estaba acostada a sus pies (v. 8b), Rut está pronta para responder a su pregunta: ¿Quién eres tú? (v. 9a; ¿sospecharía Boaz que fuera Noemí, para demandar sus derechos de parentesco?). …Rut, tu sierva, contesta (v. 9b), y va al grano del asunto: Extiende tus alas sobre tu sierva, porque tú eres pariente redentor (v. 9c). Pide su protección oficial como goel 1350. Se entienden sus palabras figurativas como una invitación a que él se casara con ella (ver Eze. 16:8b para otro uso semejante). Con el machismo de nuestra época, ¿cómo se sentirían muchos hombres si la invitación a casarse viniera de la dama? Para nuestra sorpresa, Boaz no solo da la mejor interpretación a las acciones de Rut sino que va más allá invocando una bendición de Dios sobre ella por lo que ha hecho (v. 10). Boaz le atribuye jésed 2619 (ver 1:8). La RVA no capta muy bien la idea del texto con la traducción (esta última acción tuya). “Tu segunda bondad” (RVR-1995) lo relaciona más claramente con este concepto clave del AT. Tal vez mejor sería: “Este postrer acto de lealtad familiar es mayor que el anterior”; porque evidentemente se refiere ahora al claro interés de Rut no solo en volver a casarse (y tener su propia familia), sino en lograr la única clase de matrimonio que perpetuaría el nombre familiar de su primer esposo y que daría seguridad a su suegra: un matrimonio con el pariente redentor (v. 9b).

Le impresiona también a Boaz el hecho de que Rut no haya ido tras los jóvenes, sean pobres o ricos (v. 10b). No que ella no tuviera la libertad o derecho de hacerlo, pero que su manera deactuar ha demostrado más claramente su jésed, su lealtad, bondad y amor para la familia y elpueblo en general. Este comentario de Boaz da a entender que él no se considera entre los jóvenes. No conocemos su edad (ni la de Rut, específicamente hablando); pero sí, sabemos queella ha sido llamada una “joven moabita” (2:6) y que al ser nuera de Noemí (es decir, la esposadel hijo de Noemí cuando vivía), probablemente tendría la edad promedio de un adulto joven, talvez unos 30 años. Boaz evidentemente era un hombre de más edad, probablemente soltero hasta entonces. Sería un matrimonio “cuarenta/veinte”, o “abril y octubre”, como se lo puededenominar. Tarde, pero no demasiado tarde (no como Noemí caracterizó sus propiasposibilidades en 1:12).

La narrativa no deja la impresión de que estas cosas toman a Boaz por entera sorpresa. A lo mejor ya había estado pensando en ellas, él mismo. Algunos creen que la estrategia de Noemí ya tomaba en consideración que Rut y Boaz sentían atracción el uno por el otro. La Biblia deja esa parte a nuestra imaginación (que no falta). Lo cierto es que Boaz promete hacer su parte (v. 11), pero trae a colación un obstáculo: …hay otro pariente redentor más cercano que yo (v. 12).

Algunos creen que Noemí (y Rut) ignoraba(n) este hecho. Parece difícil aceptar eso, dada la astucia de Noemí en general y la identificación que ella hizo de Boaz (en 2:20) como “uno de los parientes que nos pueden redimir”. Más bien, parece revelar que Noemí y Rut sabían de la existencia del “Fulano” (4:1) con quien Boaz tendría que tratar, pero que Rut o Noemí —¡o las dos! — preferían como esposo para la “joven moabita” a Boaz. Evidentemente Dios también. Así transcurrió la escena del encuentro de Boaz y Rut sobre el piso de la era. De veras cuesta al lector moderno pensar que en este encuentro no hubo la oferta de favores sexuales y/o la expectación de ellos. Pero el autor lo cuenta en una forma tan transparente y limpia que cabe la alusión de Boaz, en su respuesta a Rut y su petición, que todos en mi ciudad saben que tú eres una mujer virtuosa (v. 11b). Y aunque Boaz no quiere que se divulguen noticias acerca de la visita de una mujer… a la era (vv. 11 y 14), después del diálogo a media noche, él invita a Rut a volverse a acostar a sus pies “hasta la mañana” (v. 13b). Y los dos volvieron a dormir, sin que nada indecoroso pasara. Pareciera que ya habían oído de la verdad que dice: AMAR ES ESPERAR.

Prudentemente los dos se levantan antes que nadie pudiese distinguir a su compañero (v. 14a), es decir, todavía de noche, y se despiden. Boaz tiene una muestra más de su generosidad e interesen Noemí: quiere mandarle “seis medidas de cebada” (v. 15). Los dos participan en hacer un paquete llevable del grano, usando el manto de Rut; Boaz le ayuda a acomodarlo en su hombro (¿o cabeza?), y Rut emprende camino a casa de la suegra, seguramente meditando en todo lo transcurrido en su vida, y las posibilidades del futuro. Evidentemente Boaz no tardó en ir hacia la ciudad de Belén también. En realidad, la última frase del v. 15 reza en el TM, “él se fue a la ciudad”. Pero hay muchos mss. (ver la nota de la RVA) aparte del testimonio de versiones antiguas que leen “ella”. La lógica favorece esta lectura, y con buena evidencia en su favor, la RVA lo adoptó.

   (Rut 4:9-11): Adoptamos estas posturas de Bush para casi concluir nuestra exposición de esta sección. Sólo cabe resumir lo acontecido: Boaz hace su presentación al pariente Fulano (vv. 3 y 4); “Fulano” acepta redimir (v. 4d), hasta que Boaz explica, con el evidente apoyo del consejo de ancianos convocado, que el paquete de obligaciones familiares incluye a Rut (v. 5). El pariente “Fulano” desiste, alegando que no quiere perjudicar su propia heredad (v. 6a; porque sus hijos —que posiblemente ya tenía— no heredarían lo que él compraría); cede sus derechos a Boaz (v. 6b; comp. v. 8a), negocio que es luego verificado con la sandalia (v. 7), y todo consigue cierto sello notarial de los ancianos convocados por Boaz (vv. 9–11a). Boaz recibe una bendición de todos los del pueblo que estaban presentes… con los ancianos (v. 11b), de la cual hemos tomado la nota tónica de nuestro bosquejo: Jehovah haga [de Rut] como a Raquel y a Lea, ya que ambas edificaron la casa de Israel (v. 11b). La contribución de estas mujeres al pueblo de Israel venía en buena parte a través de sus tareas maternas. Rut (y Noemí) también harían esa clase de aporte, pero edificarían de otras maneras también con sus vidas ejemplares (comp. 1 Ped. 3:5). Otros elementos de la bendición pronunciada por el pueblo juntamente con los ancianos tienen que ver con Boaz mismo (v. 11d) y con los descendientes que Jehovah le diera por medio de esta joven (v. 12a). Hay otra alusión al pasar al asunto de matrimonio levirático, con la referencia a Tamar, Judá y su hijo Fares (v. 12b; ver. Gén 38).

   Referencia: Dt. 6.20. La justicia, la justicia seguirás, para que vivas y heredes la tierra que Jehová tu Dios te da. Salmo 82:3. Defended al débil y al huérfano; Haced justicia al afligido y al menesteroso. Romanos 13:7. Pero si por mi mentira la verdad de Dios abundó para su gloria, ¿por qué aún soy juzgado como pecador? Colosenses 4:1. Amos, haced lo que es justo y recto con vuestros siervos, sabiendo que también vosotros tenéis un Amo en los cielos. (Estas referencias están basada en la justicia: ser justo).

   Deber de esposos: Gn. 2.23-24. Dijo entonces Adán: Esto es ahora hueso de mis huesos y carne de mi carne; ésta será llamada Varona, porque del varón fue tomada. Por tanto, dejará el hombre a su padre y a su madre, y se unirá a su mujer, y serán una sola carne. 

Efesios 5:25-27. Maridos, amad a vuestras mujeres, así como Cristo amó a la iglesia, y se entregó a sí mismo por ella, para santificarla, habiéndola purificado en el lavamiento del agua por la palabra, a fin de presentársela a sí mismo, una iglesia gloriosa, que no tuviese mancha ni arruga ni cosa semejante, sino que fuese santa y sin mancha. 

Eclesiastés 9.9. Goza de la vida con la mujer que amas, todos los días de la vida de tu vanidad que te son dados debajo del sol, todos los días de tu vanidad; porque esta es tu parte en la vida, y en tu trabajo con que te afanas debajo del sol. 

1ª de Pedro 3:7-8. Vosotros, maridos, igualmente, vivid con ellas sabiamente, dando honor a la mujer como a vaso más frágil, y como a coherederas de la gracia de la vida, para que vuestras oraciones no tengan estorbo. Finalmente, sed todos de un mismo sentir, compasivos, amándoos fraternalmente, misericordiosos, amigables; 

Amé, para gloria de Dios.

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(Aporte para Escuela Dominical. No reemplaza el estudio personal de cada Iglesia y Pastores solo es para ayudar aquellos que no pueden asistir a los medios de gracias.).


Hno Roberto Saldías Roa

Miembro de la IEP en Nacimiento Bajo, nació en el evangelio del Señor en la Iglesia de Laja 1975. Casado con María Nahuelmán, estudia teología de manera autodidacta. Me gusta mucho leer y escribir.

 

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