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Domingo 10 de mayo de 2020: “El resultado del pecado es muerte”

Domingo 10 de mayo de 2020: “El resultado del pecado es muerte”

  Lección: Éxodo Cap. 32, versículos 23 al 28. 23Porque me dijeron: Haznos dioses que vayan delante de nosotros; porque a este Moisés, el varón que nos sacó de la tierra de Egipto, no sabemos qué le haya acontecido. 24Y yo les respondí: ¿Quién tiene oro? Apartadlo. Y me lo dieron, y lo eché en el fuego, y salió este becerro. 25Y viendo Moisés que el pueblo estaba desenfrenado, porque Aarón lo había permitido, para vergüenza entre sus enemigos, 26se puso Moisés a la puerta del campamento, y dijo: ¿Quién está por Jehová? Júntese conmigo. Y se juntaron con él todos los hijos de Levi. 27Y él les dijo: Así ha dicho Jehová, el Dios de Israel: Poned cada uno su espada sobre su muslo; pasad y volved de puerta a puerta por el campamento, y matad cada uno a su hermano, y a su amigo, y a su pariente. 28Y los hijos de Levi lo hicieron conforme al dicho de Moisés; y cayeron del pueblo en aquel día como tres mil hombres.

   Citas Bíblicas: La solución es Cristo: 14:6. Jesús le dijo: Yo soy el camino, y la verdad, y la vida; nadie viene al Padre, sino por mí. Efesios 4:30. Y no contristéis al Espíritu Santo de Dios, con el cual fuisteis sellados para el día de la redención. Lucas 15:24. porque este mi hijo muerto era, y ha revivido; se había perdido, y es hallado. Y comenzaron a regocijarse. 

   Temas a tratar en esta lección: [4]. Las vergonzosas excusas por el pecado

-a. Moisés confrontó a Aarón: le pidió explicaciones.

-b. Las cuatro excusas de Aarón: culpó al pueblo y a Moisés.

  1. l) Acusó al pueblo de ser inclinado a hacer el mal.

2) Acusó al pueblo de forzarlo a pecar y a hacer el mal.

3) Acusó a Moisés de haberse ido demasiado tiempo.

4) Dio a entender que había ocurrido un milagro cuando dio forma al oro y surgió el becerro, o más probablemente se haya burlado de Moisés, en rebelión contra su liderazgo.

   [5]. El juicio justo por el pecado

-a. Moisés vio que el pueblo estaba desenfrenado, despojado de restricciones y descontrolado: eran motivo de burla para sus enemigos.

-b. Moisés desafió al pueblo: los llamó a pronunciarse a favor del Señor.

1) Los llamó a unirse a él.

2) Los levitas se juntaron con él.

-c. Moisés declaró el juicio que Dios había dictado: la ejecución de los culpables.

  1. l) Dijo a los levitas que tomaran sus espadas.

2) Les ordenó matar a todo impío: incluso a miembros de su propia familia.

3) Los levitas obedecieron: ejecutaron a tres mil personas.

  1. Moisés declaró que la obediencia de los levitas los había aparatado para el Señor y para su servicio.

   Comentario: Semillero homilético

   El pecado de la idolatría 32:1–8; 20:4, 5; Deuteronomio 4:15, 19. Introducción: El pueblo hebreo cometió un grave pecado al hacer el ídolo del becerro de oro. ¿Por qué es pecado la idolatría?

La idolatría es pecado porque es desobediencia contra Dios.

Dios dio mandamiento expreso contra la idolatría (20:4, 5).

La idolatría es corrupción (Deut. 4:15–10).

Ningún ídolo es Jehovah, el único Dios (Lev. 26:1).

La idolatría es pecado porque el ídolo es “imagen y semejanza” del idólatra.

El idólatra sirve a un dios que ha hecho a su tamaño.

El idólatra prefiere un dios al que puede manejar.

El ídolo no convence de pecado, de justicia y de juicio (Juan 16:8).

La idolatría es pecado porque agradar al ídolo es agradar a la propia carnalidad del idólatra.

El ídolo, siendo nada, no puede trascender los bajos instintos del idólatra. No lo va a elevar.

El ídolo no revela nada de Dios; es una proyección de la mentalidad del idólatra.

El ídolo es un apoyo o excusa para que el idólatra haga su voluntad.

Conclusión: Hacer la voluntad propia en lugar de la voluntad de Dios es idolatría. El pecado de Israel todavía es muy actual.

   Comentario general del contexto Bíblico: El relato de la conversación de Moisés y de Aarón es gracioso y a la vez trágico. Moisés se dio cuenta del problema de la gente. Sin embargo, ¿cómo pudo haber participado Aarón en el episodio sin haber tenido presión de parte del pueblo? Para excusarse, Aarón echó la culpa sobre el pueblo (v. 22); después culpó a Moisés por la demora en volverse (v. 23); y finalmente, al decir que era un milagro, culpó a Jehovah: Dijo que simplemente arrojó el oro al fuego; y salió este becerro (v. 24). ¡Le había declarado que la fiesta era para Jehovah (v. 5)! Únicamente la Biblia hubiera incluido unas excusas tan ridículas; sin embargo, la evidencia de su culpa y responsabilidad como líder religioso fue condenada aún más seriamente en el v. 25; la desenfrenada locura y frenesí que Aarón permitió llegaron a ser una vergüenza entre los enemigos de Israel. El culto a Jehovah nunca debió haber degenerado en excesos emocionales ni en prácticas inmorales, sino que debió hacerse todo decentemente y con orden (1 Cor. 14:40).

   Fue un momento decisivo. Aunque no hay evidencia en el texto de que algunos se hubieran opuesto al culto falso, es evidente que no todos estuvieron de acuerdo. Moisés hizo un llamado al pueblo a definirse: ¡Quien esté de parte de Jehovah únase conmigo! Y se unieron con él todos los hijos de Leví (v. 26); eran más leales a Jehovah que Aarón. A ellos Moisés les dio la orden de matar a los culpables, fueran parientes o amigos, y aquel día cayeron del pueblo como 3.000 hombres (v. 28).

   Evidentemente no todos los que participaron fueron ejecutados: No murió Aarón, por ejemplo. El hecho de perdonar a muchos fue evidencia de la misericordia de Dios, ya que en aquella época la infidelidad era considerada como un crimen capital. Al mismo tiempo, la fidelidad a la palabra de Dios no era fácil para los levitas. La tarea era sumamente difícil. Sin embargo, debido a la lealtad suprema de los levitas aquel día, el Señor les concedió el derecho del sacerdocio, o el de ser los futuros líderes de Israel (comp. Núm. 25:10–13).

   Aunque la sentencia fue dura, la situación era muy crítica; si sobrevivía el pueblo, si llegaba a cumplir con la voluntad divina, y si alcanzaba finalmente la revelación final de Dios en Cristo Jesús, el pueblo (o un remanente) tendría que aprender la importancia de obedecer las estipulaciones del pacto. Además, el pecado siempre traerá el castigo, aunque exista la posibilidad de la gracia.

Texto: Romanos Cap. 6, versículo 23. Porque la paga del pecado es muerte, más la dádiva de Dios es vida eterna en Cristo Jesús Señor nuestro.

   Comentario del texto: La primera parte del versículo 23 amplía la declaración de los versículos 21 y 22. Además, sirve como conclusión efectiva de 6:15 a 23. De nuevo el pecado se personifica en contraste con Dios. El término traducido como paga etimológicamente significa “sueldo para la compra de comida”. Su uso más frecuente en la época era para designar el pago del soldado, aunque se podía usar para designar la pequeña suma de dinero que en el mundo romano se le daba al esclavo para gastos ocasionales. Un esclavo podía ahorrar, en el curso de varios años, dinero suficiente para adquirir su libertad.

   En base al uso de este término algunos comentaristas sugieren que Pablo está pensando en el pecado como un general que paga a sus soldados (la sugerencia más común) o un amo que paga a sus esclavos la pequeña suma de dinero correspondiente (una imagen apropiada en el contexto). Muerte es un término amplio en su sentido; indica la vida sin satisfacción, sin gozo, sin propósito. Es el estado del hombre cuya vida se ha convertido en castigo; conduce a la muerte eterna. Se ha dicho que “el pecado promete vida, pero paga con muerte” (citado por Morris). El pago del pecador no es arbitrario; recibe “la retribución que corresponde” (1:27).

   En el caso del pecado se habla de paga, pero en el caso de Dios se habla de don (v. 23b). Es claro que Dios no paga sueldos ya que no puede estar en deuda con nadie. El término que se traduce don es la palabra carisma que enfatiza el carácter gratuito del don. Para algunos comentaristas es una referencia a la palabra latina donativum, una suma de dinero que los emperadores daban a sus soldados como regalo en ocasiones extraordinarias como una atención especial. Comentaristas recientes cuestionan esta interpretación porque no hay evidencia del uso del término carisma como equivalente del término latino donativum en el primer siglo.

   Además, Pablo usa carisma con frecuencia casi como término técnico propio y en muchos contextos donde no puede representar donativum (Cranfield).

   El regalo de Dios es vida eterna. Es claro que aquí, en contraste con el versículo anterior, el énfasis está en la posesión presente de la vida eterna. La paga del pecado es inevitable; uno la recibe sin necesidad de reclamarla. De hecho, no puede evitar recibirla. Pero la vida eterna es en Cristo Jesús, Señor nuestro (ver 6:11 para “en Cristo”); se ofrece solamente al que tiene una relación personal con Cristo. En 5:21 vida eterna es por medio de Jesucristo nuestro Señor. Aquí es en Cristo Jesús nuestro Señor (DHH, “en unión con Cristo Jesús”). Se debe evitar distinciones demasiado tajantes del sentido de las diferentes preposiciones. En ambos casos se destaca que sin una relación con Jesucristo no hay vida eterna. Dios nos ha dado vida eterna, y esta vida está en su Hijo. El que tiene al Hijo tiene la vida; el que no tiene al Hijo de Dios no tiene la vida (1 Jn. 5:11, 12).

   Comentario 2: El capítulo termina con una oración inolvidablemente gloriosa: 23. Porque la paga del pecado es muerte, más la dádiva de Dios es vida eterna en Cristo Jesús nuestro Señor.

   Compárese esta conclusión culminante con conclusiones de similar índole triunfal, tales como las que se encuentran en los capítulos 8, 9, 12, 13 y 16. Nótese también como se continúan aquí los contrastes del v. 22. Aquí, en este versículo 23, el contraste es entre:

paga y dádiva

muerte y vida eterna

   La frase “la paga del pecado” significa la recompensa pagada por el pecado. De modo similar, “la dádiva de Dios” significa la dádiva otorgada por Dios.

   La muerte en todas sus formas, la física, la espiritual, la eterna, es lo que el pecador ha ganado con su pecado.

Pero en lo que se refiere a la vida eterna, ella es un don totalmente gratuito. Oh sí, ha sido ganada; pero no por el pecador, sino por Cristo Jesús para el pecador.

   Un tema que ha sido causa de discusión es el del significado de la palabra paga, según se la usa aquí en 6:23. ¿Se trata de un término militar? Hay que admitir con franqueza que a veces esta palabra es usada en contextos no militares. No sorprende, por lo tanto, que en vista del contexto amo-esclavo (v. 16s) se haya propuesto que aquí en el v. 23 el apóstol ve al pecado como un amo de esclavos, no como a un general que provee las raciones del soldado.

   Con todo, este argumento puede no ser tan sólido como pareciera. Considérense también estos otros elementos:

a. La palabra utilizada en el original —y esto es reconocido por la mayoría—indica una ración, una paga; en especial la paga de un soldado. Este es el uso más común del término.

▬b. Aun en el Nuevo Testamento, en dos de las otras tres ocasiones en que aparece esta palabra (“Unos soldados también le preguntaron”, Lc. 3:14; “¿Quién fue jamás soldado a sus propias expensas?” (1 Co. 9:7), su sentido militar es claro. E inclusive en el pasaje restante en que se usa esta palabra (2 Co. 11:8) puede ser que Pablo, quien a lo largo de sus epístolas frecuentemente emplea figuras tomadas de la vida del soldado, quizá esté usando una “osada metáfora militar”. (Véase P. E. Hughes, The Second Epistle to the Corinthians (New International Commentary), Grand Rapids, 1962, p. 385).

   Parecería, en consecuencia, que en términos generales la opinión de que la palabra paga tiene aquí un sentido militar, viéndose entonces al Pecado como un general que abone esta paga, tiene algo más de aceptación.

   “Mas la dádiva de Dios es vida eterna”. ¡Qué maravillosa culminación! ¡Qué verdad consoladora! El pecador que ha ido a buscar refugio en Dios por medio de Cristo recibe lo máximo por lo mínimo: ¡vida eterna por nada! Vida eterna; esto quiere decir; comunión con Dios en y por medio de Cristo Jesús (Jn. 17:3); la luz del conocimiento de la gloria de Dios en la faz de Cristo Jesús (2 Co. 4:6); el amor de Dios vertido en el propio corazón por el Espíritu Santo; la paz de Dios que sobrepuja todo entendimiento (Fil. 4:7), ¡todo esto y mucho más por los siglos de los siglos! Todo esto se experimenta “en íntima unión” con Cristo Jesús. Pablo concluye bellamente el capítulo con el lenguaje de la apropiación por medio de la fe: ¡nuestro Señor!

   Lecciones prácticas derivadas de Romanos 6:23. “Porque la paga del pecado es muerte, más la dádiva de Dios es vida eterna en Cristo Jesús nuestro Señor”. La elección es entre estas dos: la muerte o la vida. Aunque la Escritura ciertamente reconoce diversos grados de castigo y de gloria, no hay territorio neutral entre la muerte y la vida. Además, para los seres racionales no hay posibilidad de evitar una elección. Y el contraste entre estos dos destinos es inconmensurable. Por ello es tan importante este pasaje. Es menester elegir bien. Y esta elección, además, por la gracia de Dios debe renovarse cada día.

1er Titulo:

Excusas ante el pecado, actitud del hombre natural. Versíc. 23 y 24. 23Porque me dijeron: Haznos dioses que vayan delante de nosotros; porque a este Moisés, el varón que nos sacó de la tierra de Egipto, no sabemos qué le haya acontecido. 24Y yo les respondí: ¿Quién tiene oro? Apartadlo. Y me lo dieron, y lo eché en el fuego, y salió este becerro. (Léase 1ª de Samuel 15:14 y 15. Samuel entonces dijo: ¿Pues qué balido de ovejas y bramido de vacas es este que yo oigo con mis oídos? Y Saúl respondió: De Amalec los han traído; porque el pueblo perdonó lo mejor de las ovejas y de las vacas, para sacrificarlas a Jehová tu Dios, pero lo demás lo destruimos.). 

   Citas Bíblicas: Gé. 3:13; Mateo 22: 16 al 20; Gá. 6:7.

  ¿Cómo podemos dejar las excusas?

Antes de dejar las excusas debemos tener claro cuáles son todas nuestras prioridades. Si Dios no es primer lugar en tu vida, pasarás toda tu vida poniéndole excusas para nunca venir a sus caminos o nunca comprometerte con sus planes para este mundo. Entonces podemos decir que para dejar las excusas debemos:

  • Definir nuestras prioridades.
  • Aprender a asumir compromisos y responsabilidades.
  • Aprender a sacrificar las prioridades últimas por las primeras.
  • Aprender a decir la verdad siempre, porque las excusas se fundamentan en el engaño.
  • Aprender a ser humilde y reconocer tus errores cuando fallas.
  • La más importante, aprende a ser como Jesús en una relación cercana con él.

   Oración: Señor te doy gracias por la verdad de tu palabra. Gracias por ser tan fiel y misericordioso sin importar las tantas excusas que he usado para no estar contigo. Reconozco que de una manera u otra he usado las excusas y he tenido que mentir para llevarlas a cabo. Te ruego que me perdones por a veces querer engañarte y ponerte excusas baratas para no ir a tu casa y para no hacer un compromiso verdadero de servirte por siempre. Ayúdame a ser humilde y reconocer mis errores cuando fallo para así poder cambiarlos. Arranca de mi toda mentira y todo engaño que ha querido traer excusas a mi vida. Ayúdame a ponerte en primer lugar para que así puedas definir mi escala de prioridades, te lo ruego amado mío, en el nombre de Jesús, amen.

   Comentario: [4] (Éxodo 32:23-24) Excusas ▬ Vergüenza ▬ Pecado: A continuación, leemos las vergonzosas excusas que intentan justificar el terrible pecado israelita. (Tomado de la lección anterior para mayor comprensión los versículos 21-22)

▬a. Moisés confrontó a Aarón y le pidió explicaciones por su comportamiento (v. 21). Recuerde que Aarón había quedado a cargo del pueblo y, por ende, era el primero que tendría que rendir cuentas por el gravísimo pecado cometido. En un principio, él no estuvo entre los cabecillas de la multitud rebelde, pero se convirtió en su líder desde el momento en que cedió ante la presión de la muchedumbre. Aarón merecía ser repudiado por Dios, castigado y disciplinado con severidad, quizás incluso ejecutado, debido a su participación en el grave pecado israelita. Tenga en cuenta que Moisés lo acusó de haber guiado al pueblo hacia el enorme pecado que cometió (v. 21). Solo una cosa podía salvarlo: un tiempo muy especial de intercesión. En determinado momento, Moisés se apartó a solas con Dios e intercedió específicamente por Aarón (Dt. 9:20).

▬b. Lo que sucedió después fue trágico: Aarón puso una excusa tras otra y culpó al pueblo y a Moisés por el terrible pecado del becerro (v. 22-24). Hizo algo que es muy común para el ser humano: echó la culpa a otras personas por su propia mala conducta y su fracaso. Intentó atribuir la falta a los demás y transferir su propia culpa a otros (vea notas de Gn. 3:10-13, pasaje que relata que Adán culpó a Eva, y Eva a la serpiente, por su terrible pecado). Consideremos las cuatro excusas de Aarón.

1) Acusó al pueblo de ser inclinado a hacer el mal (v. 22).

2) Acusó al pueblo de forzarlo a pecar y a hacer el mal (v. 23).

3) Acusó a Moisés de haberse ido demasiado tiempo (v. 23). Le contó que el pueblo empezó a estar inquieto, a cuestionar y a preguntarse qué le había sucedido a Moisés y por qué se había ido por tanto tiempo sin enviar siquiera un aviso para informarles acerca de su demora.

4) Dio a entender que había ocurrido un milagro cuando dio forma al oro y surgió el becerro, o más probablemente se haya burlado de Moisés, en rebelión contra su liderazgo (v. 24). La idea de que haya sido un milagro tal como se lo describe aquí suena muy disparatada y, en particular, es descabellado pretender que otra persona crea semejante idea. Además, si pensamos que Aarón se estaba enfrentando a un acusador, es de lo más improbable que haya planteado una idea tan ridícula esperando que Moisés la creyera. Recuerde que la vida de Aarón, se había visto amenazada (vea notas, pto. 2, de Ex. 32:1-6). Es probable que Aarón pensara que él había hecho lo mejor que alguien podría haber hecho en esas circunstancias. Visto de ese modo, habrá estado cansado de que Moisés lo cuestionará en vez de comprender la situación y, en consecuencia, se habría burlado de él para poner fin a la conversación.  

   Pensamiento 1. No debemos poner excusas por nuestro pecado. Debemos confesarlo y arrepentimos. Dios ha provisto la salvación -el perdón de nuestros pecados-, pero nosotros debemos ser honestos, dejar de echarle la culpa a los demás y hacer exactamente lo que las Escrituras nos mandan: arrepentimos y confesar nuestros pecados.

   “Y diciendo: Arrepentíos, porque el reino de los cielos se ha acercado” (Mt. 3:2).

   “Os digo: No; antes si no os arrepentís, todos pereceréis igualmente” (Lc. 13:3).

   “Pedro les dijo: Arrepentíos, y bautícese cada uno de vosotros en el nombre de Jesucristo para perdón de los pecados; y recibiréis el don del Espíritu Santo” (Hch. 2:38).

   “Así que, arrepentíos y convertíos, para que sean borrados vuestros pecados; para que vengan de la presencia del Señor tiempos de refrigerio” (Hch. 3:19).

   “Arrepiéntete, pues, de esta tu maldad, y ruega a Dios, si quizá te sea perdonado el pensamiento de tu corazón” (Hch. 8:22).

   “Si confesamos nuestros pecados, él es fiel y justo para perdonar nuestros pecados, y limpiarnos de toda maldad” (1 Jn. 1:9).

   “Si se humillare mi pueblo, sobre el cual mi nombre es invocado, y oraren, y buscaren mi rostro, y se convirtieren de sus malos caminos; entonces yo oiré desde los cielos, y perdonaré sus pecados, y sanaré su tierra” (2 Cr. 7:14).

   “Deje el impío su camino, y el hombre inicuo sus pensamientos, y vuélvase a Jehová, el cual tendrá de él misericordia, y al Dios nuestro, el cual será amplio en perdonar” (Is. 55:7).

   “Mas el impío, si se apartare de todos sus pecados que hizo, y guardare todos mis estatutos e hiciere según el derecho y la justicia, de cierto vivirá; no morirá” (Ez. 18:21).

   Comentario 2: ▬c. La misión examinada, 1ª Samuel 15:10–35. Vemos un poco del mismo corazón de Dios aquí. Le dijo a Samuel que le pesaba haber puesto a Saúl como rey. Algunos traducen “me arrepiento de haber puesto a Saúl como rey”. Es la misma palabra que se usa en el v. 29 y se traduce allí “arrepentirse”. De veras parece ser una contradicción, pero no lo es. En hebreo una palabra puede tener dos o tres significados según el contexto y la forma en que se encuentra el verbo. En este caso la palabra pesar transmite sentimientos de fuerte emoción, sea de compasión por la miseria de otros o de remordimiento por las acciones de uno mismo. A veces hasta quiere decir consolar (en piel o pual en heb.). Por ejemplo, el nombre Nahúm quiere decir consolación. La relación entre estos dos extremos de sentimiento es difícil de ver. Pero evidentemente los hebreos pensaban en la consolación como vinculada con la declaración de sus sentimientos de compasión o de la conmiseración. En este caso será correcto traducir “me pesa” porque el cambio de pensamiento que tuvo Dios se debía al cambio de conducta en Saúl. El capricho del hombre produjo una reacción divina que correspondía a su conducta humana. Y por cuanto Samuel estaba en comunión con Dios y sentía las emociones de Dios, el también lamentaba profunda-mente la desobediencia de Saúl. El verdadero obrero de Dios sabe llorar con profundo sentimiento por el pecado por cuanto le pesa.

Saúl mientras, venía del Neguev sin reparar en su falta. Pasó por Carmel, lugar 12 km. al sudeste de Hebrón (Jos. 15:55). Allí levantó un monumento (lit. una mano), o sea una columna (la misma palabra en 2 Sam. 18:18). Tales columnas eran algo común para celebrar una hazaña o victoria. Es claro que Saúl viene llegando a Gilgal sin compunción alguna. Saluda a Samuel con la declaración que había hecho cumplidamente la palabra de Dios. Aquí está la gran diferencia entre Saúl y David. Este último pide a Dios que le enseñe sus errores (Sal. 19:12), mientras Saúl es generalmente insensible a los suyos.

Marque aquí la progresión de su conversación con Samuel. El v. 13 afirma su cumplimiento. El v. 15 adopta su razonamiento. El v. 20 apoya sus acciones. Tres veces se defiende Saúl en esta su tercera falla. Tres es el número de perfección en la Biblia que significa cabal o completo, especialmente en cuanto a las obras de Dios. Por ejemplo, en Amós 1:3 se lee: “Por tres pecados de Damasco, y por cuatro”, dando a entender de que se había pasado de ser llena su copa de culpabilidad. Tres veces ahora falla Saúl y con este tercer fracaso, se justifica tres veces. Su copa está llena. Samuel le dice que Dios le ha desechado para que no sea más el rey de Israel.

¿Cuál fue el pecado de Saúl? La desobediencia es la esencia del pecado (Lutero). Saúl pensaba reemplazar la obediencia con sacrificios. Pero Samuel en el v. 22 (digno de memorizar) le dice que nada puede tomar el lugar de la obediencia (lit. “oír”). El prestar atención en heb. lleva la idea de aguzar o afinar el oído para poder atender y responder. Cuando no existen estos dos elementos hay rebeldía (contumacia o dureza) y hay obstinación (la idea de golpear la mente o embotarla para que no responda).

   Al fin Saúl confiesa su culpabilidad en el v. 24 explicando que él temía al pueblo y accedía a su voz. Dejó de ser el líder y comenzó a ser el seguidor. Quería ser popular más que ser obediente al mandamiento de Dios. Quiere que Samuel le perdone y vuelva con él como si no hubiera pasado nada. Quiere que Samuel le acompañe en su adoración a Dios. Adoración aquí es la palabra postrarse. Saúl estaba dispuesto a postrarse físicamente, pero sería entonces espuria su adoración porque no se había postrado en su corazón. En su desesperación Saúl rasga el manto del viejo profeta y recibe una lección visualizada. El reino sería rasgado, separado de su poder, y dado a otro.

Como ya vimos en el v. 11, Dios se arrepintió de haberle dado el reino en el sentido de pesarle o hacerle sentir el hecho. Ahora aclara Samuel (v. 29) que Dios no se arrepiente en el sentido de cometer un pecado o tener remordimiento por una falta. Esto es claro por el contexto. Lo que Dios había dicho por medio de su siervo Samuel no se trata de una mentira o un pecado en él. “Sea Dios veraz, aunque todo hombre sea mentiroso” dice Romanos 3:4. No hace falta que Dios cambie en su carácter o se arrepienta de sus hechos. “Realmente, Dios no hará injusticia” (Job 34:12). Su nombre es la Gloria de Israel, palabra que se traduce a veces confianza, perpetuidad o perfección puesto que son conceptos vinculados. Podemos confiar en Aquel que es eterno y su perfección se manifiesta en resplandor de gloria.

   ¿Por qué vuelve Samuel al fin con Saúl? Podemos sugerir dos cosas. En primer lugar, no había por qué desacreditarlo delante del pueblo antes de que Dios manifestara quién sería el hombre “mejor que él”. Hubiera creado un estado de caos como también de desconfianza que sería contraproducente a esa altura. En segundo lugar, Samuel tenía que cumplir con el mandamiento de Dios, terminando con la misión que Saúl había dejado incompleta. Así que volvió con el rey para ejecutar a Agag. Probablemente no es nombre sino título, designación dada a los reyes de los amalequitas como faraón es el título del rey de los egipcios (ver Núm. 24:7). Amán, el enemigo de los judíos, era agagueo (Est. 3:1) y descendiente de esta línea. Ian Thomas en su libro, Si Pererzco, Que Perezca dice: “Herodes era un amalequita, descendiente de Esaú y de la parentela de Amán (p. 23). Si así fuera, se ve con más claridad las terribles consecuencias de haberlo dejado con vida a Agag. Su descendencia sería siempre “enemiga de los judíos” y por consiguiente de Dios. ¡Con razón no lo dejó con vida el profeta Samuel! Si el hombre piensa que sabe más que Dios, ¡cuidado! Aunque no entienda por qué Dios exige ciertas cosas, mejor es obedecerle. Carlos Spurgeon dijo: “La fe y la obediencia se encuentran unidas en un mismo manojo. El que obedece a Dios, confía en Dios; y el que confía en él le obedece.” Daniel Towner escuchó el testimonio de un joven en el año 1887 cuando dijo: “No me siento seguro, pero voy a confiar y voy a obedecer”. Y en base a esa frase Towner y el pastor Juan Sammis compusieron el himno que todavía can-tamos cuyo coro dice: “Obedecer y confiar en Jesús, Es la senda marcada, Para andar en la luz”. ¡Oh, la angustia que podríamos evitar si tan solamente supiéramos obedecer a Dios!

 

Joya bíblica

Porque la rebeldía es como el pecado de adivinación, y la obstinación es como la iniquidad de la idolatría. Por cuanto tú has desechado la palabra de Jehovah, él también te ha desechado a ti, para que no seas rey (15:23).

Dura sentencia para Saúl que puede alcanzar sobre cualquier persona que pretende conocer su futuro acudiendo a adivinos, brujerías y hechicerías tan en boga en nuestros días. Hay una censura clara contra el pecado de la idolatría y para los que desechan la palabra de Dios.

 

 

Dios no es hombre para que se arrepienta

15:29b

Las excusas fingidas de Saúl; los argumentos procurando justificar sus acciones y pecados; las disculpas a Samuel; y aún la más audaz pretensión de adorar a Jehovah (v. 24) de nada le servirían. Todos eran pretextos con el fin de presentarse a los ancianos del pueblo y maquillar su imagen de rey desechado. Dios había pronunciado su última palabra y ya era suficiente. Un solemne mensaje que confirma la inmutabilidad de Dios. Desde ese instante Saúl era un rey de facto. La sucesión se produciría más tarde, a tiempo y en su momento, pero debía ser en paz, sin violencias, anarquía ni confusión, lo que explica la actitud de Samuel que, sin convalidar la conducta de Saúl, lo acompañaría en todas sus crisis espirituales (15:30, 31).

 

2° Titulo:

Oportuna reacción ante el llamamiento de Moisés. Versíc. 25-26. 25Y viendo Moisés que el pueblo estaba desenfrenado, porque Aarón lo había permitido, para vergüenza entre sus enemigos, 26se puso Moisés a la puerta del campamento, y dijo: ¿Quién está por Jehová? Júntese conmigo. Y se juntaron con él todos los hijos de Levi.

(Léase 1ª de Samuel 7:3. Habló Samuel a toda la casa de Israel, diciendo: Si de todo vuestro corazón os volvéis a Jehová, quitad los dioses ajenos y a Astarot de entre vosotros, y preparad vuestro corazón a Jehová, y sólo a él servid, y os librará de la mano de los filisteos.).

   Referencias Bíblicas: Dt. 30:19. Jo. 24:15; 1ª Re. 18:21.

   [5a] (Éxodo 32:25-26). juicio ▬ pecado ▬ levitas: El siguiente suceso que describen las Escrituras es el juicio justo por el pecado. Moisés ya había lidiado con Aarón, el líder. Ahora era el momento de confrontar al pueblo.

▬a. Moisés había visto que el pueblo estaba desenfrenado, descontrolado y totalmente despojado de restricciones morales (v. 25). Trágicamente, se habían vuelto motivo de burla para sus enemigos. La palabra hebrea que se traduce como “desnudo” o “desenfrenado” (para) significa exponer, descubrir, liberar de todas las restricciones, salirse de control. El pueblo, o al menos parte del pueblo, claramente se había despojado de sus vestiduras y estaba practicando actos inmorales y sexuales indebidos, todo a causa del descontrol del jolgorio, las borracheras y los bailes impropios.

▬b. Moisés se puso a la puerta del campamento y gritó frente a la multitud que festejaba, llamando a todos a tomar una posición a favor del Señor (v. 26). Era necesario llevar adelante una acción decisiva y Moisés desafió al pueblo a tomar partido ante esta situación. Trágicamente, solo los levitas de entre la multitud respondieron a su llamado y se unieron a él.

   Pensamiento 1. Dios es santo, puro y justo. Por lo tanto, él hace justicia entre los hombres.

   “Y tuya, oh Señor, es la misericordia; porque tú pagas a cada uno conforme a su obra” (Sal. 62:12).

   “Yo Jehová, que escudriño la mente, que pruebo el corazón, para dar a cada uno según su camino, según el fruto de sus obras” (Jer. 17:10).

   “Porque el Hijo del Hombre vendrá en la gloria de su Padre con sus ángeles, y entonces pagará a cada uno conforme a sus obras” (Mt. 16:27).

   “Cuando el Hijo del Hombre venga en su gloria, y todos los santos ángeles con él, entonces se sentará en su trono de gloria, y serán reunidas delante de él todas las naciones; y apartará los unos de los otros, como aparta el pastor [sus] ovejas de los cabritos. Y pondrá las ovejas a su derecha, y los cabritos a su izquierda. […] Entonces dirá también a los de la izquierda: Apartaos de mí, malditos, al fuego eterno preparado para el diablo y sus ángeles” (Mt. 25:31-33, 41).

   “No os maravilléis de esto; porque vendrá hora cuando todos los que están en los sepulcros oirán su voz; y los que hicieron lo bueno, saldrán a resurrección de vida; más los que hicieron lo malo, a resurrección de condenación” (Jn. 5:28-29).

   “Porque es necesario que todos nosotros comparezcamos ante el tribunal de Cristo, para que cada uno reciba según lo que haya hecho mientras estaba en el cuerpo, sea bueno o sea malo” (2 Co. 5:10).

   “Y vi a los muertos, grandes y pequeños, de pie ante Dios; y los libros fueron abiertos, y otro libro fue abierto, el cual es el libro de la vida; y fueron juzgados los muertos por las cosas que estaban escritas en los libros, según sus obras” (Ap. 20:12).

   “He aquí yo vengo pronto, y mi galardón conmigo, para recompensar a cada uno según sea su obra” (Ap. 22:12).

   Comentario 2: a. Servicio a Jehová, 1ª Samuel 7:3–5. Primero tenía que ver con sus dioses extraños y especialmente con la mencionada Astarte. El nombre de esta diosa viene del hebreo que significa estrella (compare Ester). La diosa Venus, diosa del amor y la fortuna en la guerra, fue adorada bajo distintos nombres en todas partes del mundo antiguo. Se conocía en Grecia como Afrodita, en Babilonia como Ishtar y entre los fenicios como Astarte (2 Rey. 23:13). Realmente la palabra aquí (Astarot) es plural. Muchas veces existían mujeres que entregaban su virtud en el servicio de la diosa como prostitutas del templo. Y como se ve del v. 4, este culto se asociaba con los baales, las deidades cananitas que actuaban en conjunto con las Astartes para producir renovación y fruto en la vida y la tierra. Baal 1167 quiere decir “señor” y servía a los fenicios como dios de trueno y lluvia para fertilizar y regar la tierra. Las tablas Ras Shamra (descubiertas en la costa de Siria en 1929) mencionan el dios Dagón como padre de Baal.

   El pueblo de Dios había adoptado este panteón de ídolos. Jehovah demandaba una devoción singular. La evidencia del verdadero amor y entrega a Dios sería el abandono del pecado (ver Jue. 10:13–16). Y lo hicieron. Se humillaron y se arrepintieron (v. 4), elementos imprescindibles para avivamiento y reconciliación.

   Samuel escogió un lugar especial para celebrar la renovación. Mizpa quiere decir una torre o garita. Al norte de Jerusalén a 900 m. sobre el nivel del mar, Mizpa es el lugar más alto en la parte central. Allí se podría realizar una gran asamblea por su situación dominante. Fue común que Israel se reuniera allí (ver Jue. 20:1; 1 Sam. 10:17; 2 Rey. 25:23).

3er Titulo:

Juicio de Dios contra el pecado. Versíc, 27 y 28. 27Y él les dijo: Así ha dicho Jehová, el Dios de Israel: Poned cada uno su espada sobre su muslo; pasad y volved de puerta a puerta por el campamento, y matad cada uno a su hermano, y a su amigo, y a su pariente. 28Y los hijos de Levi lo hicieron conforme al dicho de Moisés; y cayeron del pueblo en aquel día como tres mil hombres. (Léase Santiago 1:13 al 15. Cuando alguno es tentado, no diga que es tentado de parte de Dios; porque Dios no puede ser tentado por el mal, ni él tienta a nadie; sino que cada uno es tentado, cuando de su propia concupiscencia es atraído y seducido. Entonces la concupiscencia, después que ha concebido, da a luz el pecado; y el pecado, siendo consumado, da a luz la muerte.). 

    Referencias Bíblicas: Hebreos 10:30; Ro. 10:19; 2ª Ts. 1:8; Dt. 32:35; Mt. 25:32; Hch. 17:31; Ro. 2:16; 14:12; 2ª Co.5:10; Ap. 20:12.

   Comentario: [5b] (Éxodo 32:27-28). Juicio ▬ Pecado ▬ Levitas:

▬c. Entonces, Moisés declaró juicio sobre el pueblo. Ahora bien, tenga en cuenta que era el juicio que Dios había pronunciado, no Moisés. Los culpables debían morir (v. 27). Moisés llamó a los levitas a ejecutar ellos mismos a toda persona impía, incluso entre los miembros de sus propias familias. Los levitas obedecieron y ese día murieron tres mil rebeldes (v. 28).

▬d. Luego, Moisés declaró que la obediencia de los levitas los había apartado para el Señor y su servicio (v. 29). Evidentemente, algunos de ellos se vieron obligados a ejecutar tus propios familiares. Dicho en las palabras del comentario bíblico The Expositor’s Bible Commentary: “Una parte necesaria de la consagración es ser obedientes al mandato al Señor, que siempre trae consigo sus bendiciones (v. 29). Los levitas siguieron a Dios de todo corazón (Jos. 14:8) y consideraron que sus lazos de parentesco no eran nada en comparación con su relación con Dios (Dt. 33:9).” 

   Pensamiento 1. Dios exige el primer lugar en nuestra vida. El verdadero seguidor de Dios pone a Dios primero en su vida, incluso antes que a los miembros de su familia. Nadie puede seguir a Dios verdaderamente si no lo pone a él primero.

   “Entonces Pedro comenzó a decirle: He aquí, nosotros lo hemos dejado todo, y te hemos seguido” (Mr. 10:28).

   “Y decía a todos: Si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, tome su cruz cada día, y sígame” (Lc. 9:23).

   “Si alguno viene a mí, y no aborrece a su padre, y madre, y mujer, e hijos, y hermanos, y hermanas, y aun también su propia vida, no puede ser mi discípulo. Y el que no lleva su cruz y viene en pos de mí, no puede ser mi discípulo” (Lc. 14:26-27).

   “Así, pues, cualquiera de vosotros que no renuncia a todo lo que posee, no puede ser mi discípulo” (Lc. 14:33).

   “Y ciertamente, aun estimo todas las cosas como pérdida por la excelencia del conocimiento de Cristo Jesús, mi Señor, por amor del cual lo he perdido todo, y lo tengo por basura, para ganar a Cristo” (Fil. 3:8).

   Comentario 2: Santiago 1:13-15. [13]. Al ser tentado ninguno diga: “Soy tentado por Dios”. Pues Dios no puede ser tentado por el mal, ni tienta él a nadie; [14]. pero cada uno es tentado cuando es arrastrado y seducido por su propio mal deseo. [15]. Entonces, cuando el deseo ha concebido, da a luz el pecado; y el pecado, cuando ha crecido totalmente, da a luz la muerte.

   El creyente que pasa la prueba es bendecido, pero aquel que falla queda lleno de remordimientos. El que falló en la prueba rehúsa admitir que le falta fe en Dios, Eso es lo que Adán hizo en el paraíso cuando cayó en el pecado. Escuchó a Eva, la que a su vez había obedecido a Satán. Cuando Dios los confrontó con su falta, Adán culpó a Eva y Eva culpó a la serpiente (Gn. 3:12–13). Es más, Adán culpó a Dios cuando dijo: “La mujer que pusiste aquí conmigo—ella me dio del fruto del árbol, y lo comí” (v. 12; bastardillas añadidas)’. Nadie debería decir: “Soy tentado por Dios”.

▬a. “Dios no puede ser tentado”. A Santiago no le interesa explicar el origen del mal, puesto que sabe que no es a Dios sino a Satanás a quien se llama tentador. Por consiguiente, Santiago escribe: “Dios no puede ser tentado por el mal, ni tienta él a nadie”. El escritor quiere decir que Dios, que creó todas las cosas, no es la causa del mal. En su santidad Dios está muy por encima del mal y no puede ser influenciado por el mismo. Santiago lo formula de esta manera: Es imposible que Dios sea tentado. A causa de su perfección, Dios no tiene contacto con el mal, y el mal es impotente para poner a Dios en tentación.

   Además, Dios no tienta a nadie. Dios odia el mal y por consiguiente no causa el extravío de nadie. “No digas: ‘a causa del Señor dejé el camino recto’; porque él no hará lo que odia. No digas: ‘fue él quien me hizo extraviar’; porque él no tiene necesidad de hombre pecador” (Eclesiástico 15:11–12).

   En el Padrenuestro Jesús enseña al creyente a orar: “Y no nos metas en tentación” (Mt. 6:13; Lc. 11:4) Por supuesto, en esta petición Jesús no dice que Dios nos tienta, ya que esto es imposible. Jesús nos enseña que debemos pedirle a Dios que nos guarde de caer en tentación. ¿Quién es, entonces, el que tienta al hombre? La Escritura es muy clara en este punto: Satanás. Para ser más preciso, Satanás lleva el nombre de tentador (Mt. 4:3; 1 Ts. 3:5). Y Satanás es extraordinariamente exitoso en llevar al hombre a la tentación y al pecado.

▬b. “Cada uno es tentado”. Alguna gente trata de excusarse de su pecado diciendo: “El demonio me hizo hacerlo”. Pero esta excusa no sirve, ya que el hombre mismo es responsable de su propio pecado. La tentación es universal; ninguna persona escapa su confrontación con ella.

   “Cada uno es tentado cuando es arrastrado y seducido por su propio mal deseo”. Santiago utiliza una ilustración tomada del mundo de la pesca. El pez ve la carnada y se ve tentado a morder. Cuando dicho pez toma la carnada, repentinamente es arrastrado y paga con su vida su inocencia e ignorancia. Pero el hombre no puede alegar inocencia e ignorancia; así lo señala específicamente Santiago: “Cada uno es tentado … por su propio mal deseo”. Dicho mal deseo priva al hombre de cualquier excusa o intención de colocar la culpa en alguien o algo fuera de sí mismo. Dice en efecto, que la causa reside en nosotros mismos. Nótese que Santiago habla del propio deseo. Nuestros deseos nos llevan a la tentación y si no estamos controlados por el Espíritu de Dios nos llevan al pecado.

   El corazón del hombre es engañoso, tal como lo profetizó Jeremías (17:9). Jesús repite el mismo pensamiento cuando describe el corazón humano con estas palabras: “Porque del corazón vienen los malos pensamientos, el homicidio, el adulterio, la inmoralidad sexual, el robo, el falso testimonio y la calumnia” (Mt. 15:19).

   ¿Existe alguna vía de escape de la tentación? Ciertamente que sí. Dios no nos ha olvidado. El todavía oye y contesta nuestras oraciones: “No nos metas en tentación, más líbranos del mal” (Mt. 6:13). Y Pablo, escribe estas palabras consoladoras: “Dios es fiel; él no permitirá que seáis tentados más allá de lo que podáis soportar. Pero cuando sois tentados, él dará juntamente con la tentación la salida, para que podáis soportar” (1 Co. 10:13).

▬c. “El deseo … da a luz la muerte”. Santiago recurre a una ilustración adicional. Toma el ejemplo de una criatura de punto de su concepción, pasando por su nacimiento y madurez, hasta llegar a la muerte.

   El retrata la escena en unas pocas cláusulas que coloca en forma paralela: entonces, y el pecado, cuando el deseo ha concebido, cuando ha crecido totalmente da a luz el pecado; da a luz la muerte.

    Si Dios creó los deseos que se agitan en nuestro interior, ¿son éstos necesariamente pecaminosos? No, ya que nos han sido dados para que podamos vivir una vida equilibrada. Tenemos el deseo de comer y beber para que cuidemos nuestros cuerpos. Cuando controlamos debidamente nuestros deseos vivimos vidas normales, pero cuando nos olvidamos de los límites y de los controles, los deseos se desbordan y, por así decirlo, quedan embarazados.

   Santiago no nos describe cómo concibe el deseo. El deseo puede concebir cuando la voluntad del hombre, en vez de objetar, cede. Cuando esto sucede, comienza la concepción, y el pecado se desarrolla y con el tiempo nace. El pecado culmina en muerte (Ro. 7:5, 10, 13). Bengel escribe: “Desde su nacimiento el pecado está ya preñado de la muerte”.

   Una vez más encontramos aquí que Santiago no nos dice a qué se refiere cuando habla de pecado, pero el contexto general nos da a entender que él hable del pecado en el sentido general del término.

   El pecado lleva a la muerte. Utilizando un lenguaje un poco más gráfico, Pablo escribe que: “La paga del pecado es muerte” (Ro. 6:23). Esta muerte, ¿queda confinada a la muerte física, o incluye también la muerte espiritual y eterna?77 Santiago no elabora este tema; sólo enfatiza que el pecado lleva cada vez más hacia la muerte. Por decirlo de otra forma, el pecado avanza progresivamente desde la muerte física hacia la muerte espiritual, hasta llegar a la muerte eterna.

Consideraciones prácticas acerca de 1:13–15

Versículo 13

   Dios prueba al creyente para fortalecer su fe. En su providencia Dios permite que Satanás tiente al creyente. Por ejemplo, Dios permitió que Satanás le quitara a Job todas sus posesiones, pero Job alabó a Dios (Job 1:21). Satanás tentó a Job cuando la mujer de éste le dijo: “¿todavía te aferras a tu integridad? ¡Maldice a Dios y muérete!” (2:9). Es decir, Satanás usó a la mujer de Job para volverle contra Dios. Pero Job permaneció firme en su fe y contestó: “Hablas como una mujer necia, ¿aceptaremos lo bueno de Dios y no las dificultades?” (2:10). Job triunfó en la fe y Dios lo bendijo consecuentemente (42:10).

Versículo 14

Santiago aconseja al creyente diciendo: “resistid al diablo, y él huirá de vosotros” (4:7). Debemos resistir al diablo manteniendo los ojos de nuestra fe fijos en Jesús, “el autor y consumador de nuestra fe” (Heb. 12:2). ¿Cuán lejos huirá el demonio? ¿Cuándo volverá para tentar nuevamente al creyente? El diablo regresa cuando llega el momento oportuno. Cuando Satanás terminó de tentar a Jesús: “lo dejó hasta un momento oportuno” (Lc. 4:13).

Versículo 15

El mundo fácilmente transforma el pecado en un asunto de risa, en especial cuando el pecado tiene que ver con el sexo. Pero los pecados sexuales (prostitución, adulterio, fornicación, actividad homosexual) nunca deben ser temas de humor. El pecado es causa de sufrimiento y pesar y lleva a la destrucción y a la muerte.

Amen, para la honra y gloria de Dios.

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Hno Roberto Saldías Roa

Miembro de la IEP en Nacimiento Bajo, nació en el evangelio del Señor en la Iglesia de Laja 1975. Casado con María Nahuelmán, estudia teología de manera autodidacta. Me gusta mucho leer y escribir.

 

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