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Domingo 1 de septiembre de 2019: “Sublime manifestación de Cristo para guiar a Su iglesia”

Domingo 1 de septiembre de 2019: “Sublime manifestación de Cristo para guiar a Su iglesia”

Lección: Éxodo Cap. 23, versículos 20 al 26. He aquí yo envío mi Ángel delante de ti para que te guarde en el camino, y te introduzca en el lugar que yo he preparado. Guárdate delante de él, y oye su voz; no le seas rebelde; porque él no perdonará vuestra rebelión, porque mi nombre está en él. Pero si en verdad oyeres su voz e hicieres todo lo que yo te dijere, seré enemigo de tus enemigos, y afligiré a los que te afligieren; Porque mi Ángel irá delante de ti, y te llevará a la tierra del amorreo, del heteo, del ferezeo, del cananeo, del heveo y del jebuseo, a los cuales yo haré destruir. No te inclinarás a sus dioses, ni los servirás, ni harás como ellos hacen; antes los destruirás del todo, y quebrarás totalmente sus estatuas. Mas a Jehová vuestro Dios serviréis, y él bendecirá tu pan y tus aguas; y yo quitaré toda enfermedad de en medio de ti. No habrá mujer que aborte, ni estéril en tu tierra; y yo completaré el número de tus días.

Comentario general: La conclusión de la ley, el pacto mosaico: los beneficios de la obediencia (Ex. 23:20-26).

(Éxodo 23:20-26) Introducción: Imagine la escena: más de tres millones de personas acampando alrededor del monte Sinaí; cientos de miles asentados en el desierto rodeando la montaña; hombres, mujeres y niños de todas las edades. ¿Quiénes son esas personas? Los israelitas de la historia antigua, los que habían estado más de cuatrocientos años bajo el cruel yugo de la esclavitud egipcia, pero que ahora eran libres por la poderosa mano de Dios, que los había libertado milagrosamente. Ahora allí estaban, acampando a la intemperie al pie del monte Sinaí, la montaña conocida como el “monte de Dios”. ¿Por qué? Debido al grandioso acontecimiento que acababa de tener lugar. Dios había dado a su pueblo:

  • los diez mandamientos, los mismos diez mandamientos que sigue el pueblo de Dios hoy en día;
  • las grandiosas leyes civiles que regirían a la antigua Israel y que guardan tantas lecciones para nosotros.

Dios esperaba una sola cosa de su pueblo: obediencia. El pueblo de Dios debía:

  • obedecer los diez mandamientos;
  • obedecer las leyes civiles de la nación.

Si obedecía, el pueblo de Dios gozaría de grandes bendiciones y tres beneficios extraordinarios. De eso se trata el presente pasaje: La conclusión de la ley, el pacto mosaico los beneficios de la obediencia (Ex. 23:20-33).

(1). Primer beneficio: la guía y la protección del Ángel especial de Dios (mensajero) en su camino a la tierra prometida (vv. 20-23).

  1. Segundo beneficio: la bendición y la provisión especial de Dios (vv. 24-26).
  2. Tercer beneficio: el poder de Dios para la conquista y el regalo de la tierra prometida (vv. 27-33).

Pensamiento: La palabra clave de este contexto bíblico es la obediencia. Las promesas de Dios están ligadas a la obediencia, si nosotros obedecemos a sus preceptos, tendremos Vida y Salud. Entonces el Ángel ira delante de nosotros, quien es este Ángel nuestro propio Señor Jesucristo. El peleara por nosotros como creyentes obedientes.

Referencias: Sal. 23.2; 25:9; 32.8; 48:14; 73:24; Is. 30:21; 42:16; 48:17; Lc. 1:79; Jn. 10:4; 16:3; Dt. 8:2; 32.11-12; Sal. 27.1; 77:20; Mr. 10.32; Lc. 24.50-51;

“Texto: Y el ángel de Jehová respondió: ¿Por qué preguntas por mi nombre, que es admirable?”

1er Titulo:

Bendición De Dios Para Los Que Oyen Y Guardan Sus Mandamientos. Versíc. 20 al 23. He aquí yo envío mi Ángel delante de ti para que te guarde en el camino, y te introduzca en el lugar que yo he preparado. Guárdate delante de él, y oye su voz; no le seas rebelde; porque él no perdonará vuestra rebelión, porque mi nombre está en él. Pero si en verdad oyeres su voz e hicieres todo lo que yo te dijere, seré enemigo de tus enemigos, y afligiré a los que te afligieren. Porque mi Ángel irá delante de ti, y te llevará a la tierra del amorreo, del heteo, del ferezeo, del cananeo, del heveo y del jebuseo, a los cuales yo haré destruir. (Léase San Lucas 11:27 y 28. Mientras él decía estas cosas, una mujer de entre la multitud levantó la voz y le dijo: Bienaventurado el vientre que te trajo, y los senos que mamaste. Y él dijo: Antes bienaventurados los que oyen la palabra de Dios, y la guardan; — Eclesiastés 12:13. El fin de todo el discurso oído es este: Teme a Dios, y guarda sus mandamientos; porque esto es el todo del hombre.).

(Éxodo 23:20-23. He aquí yo envío mi Ángel delante de ti para que te guarde en el camino, y te introduzca en el lugar que yo he preparado. Guárdate delante de él, y oye su voz; no le seas rebelde; porque él no perdonará) vuestra rebelión, porque mi nombre está en él. Pero si en verdad oyeres su voz e hicieres todo lo que yo te dijere, seré enemigo de tus enemigos, y afligiré a los que te afligieren; Porque mi Ángel irá delante de ti, y te llevará a la tierra del amorreo, del heteo, del ferezeo, del cananeo, del heveo y del jebuseo, a los cuales yo haré destruir.).

Señor, Ángel del — el Ángel del Señor — protección — guía — beneficios — obediencia — tierra prometida — promesas: El primero de los tres beneficios de la obediencia era la presencia del Ángel de Dios, su protección su guía en el camino a la tierra prometida por Dios, hacia donde el pueblo ahora avanzaba. Acababan de ser librados del malvado yugo de Egipto (símbolo del mundo). Estaban a poco de levantar campamento y embarcarse en el viaje más maravilloso que alguien pudiera imaginar: el camino desde el desierto y la desolación de la tierra que se encuentra entre Egipto (el mundo) y Canaán (la tierra prometida, que simboliza el cielo). Este viaje es lo que los creyentes conocemos como el peregrinaje del desierto (vea notas, “Perspectiva general de la división” de Ex. 13:17-18:27), que duraría alrededor de cuarenta años y sería arduo y difícil. Prueba tras prueba y enemigo tras enemigo atacarían al pueblo de Dios camino a su destino. Muchas veces quedarían agotados y exhaustos. Necesitarían la ayuda de Dios, su protección y guía para poder llegar a la tierra prometida. En eso consiste la primera de las excepcionales promesas que Dios hizo a su pueblo: él los protegería y los guiaría si ellos tan solo obedecieran sus mandamientos.

¿Quién es ese Ángel que protege y guía al pueblo? La palabra “ángel” significa mensajero. Leamos lo que dice el versículo 21 sobre este mensajero de Dios: Israel debía obedecerle y no rebelarse contra él. ¿Por qué? Porque él tiene la autoridad y el poder para perdonar los pecados y porque el nombre de Dios mismo está en él. La descripción es demasiado elevada y grandiosa para referirse a cualquier ángel. Este Ángel y mensajero es, sin duda, Dios mismo y, más específicamente, la segunda persona de la Trinidad, el Señor Jesús. Él es el gran mensajero del pacto que Dios estableció con su pueblo.

“He aquí, yo envío mi mensajero, el cual preparará el camino delante de mí; y vendrá súbitamente a su templo

el Señor a quien vosotros buscáis, y el ángel del pacto, a quien deseáis vosotros. He aquí viene, ha dicho Jehová de los ejércitos” (Mal. 3:1; Éx. 3:1-3; Gn. 16:7).

(a). Ahora bien, ¿cuál es la responsabilidad del creyente? Las Escrituras son muy claras al respecto: el pueblo de Dios debe oír y obedecer al Ángel (el mensajero especial de Dios) y no debe rebelarse contra él. Observe que el Ángel hablaría al pueblo de Dios; les daría instrucciones y los guiaría paso a paso. Por su parte, ellos debían escucharlo y prestar mucha atención a sus instrucciones. La idea que transmite este pasaje es que el pueblo debía atender a la voz del Ángel de Dios, tener sumo cuidado, asegurarse de que estaban obedeciendo y haciendo exactamente lo que él les decía. Israel jamás debía rebelarse contra sus órdenes, nunca debía tomar sus propias decisiones, ni hacer lo que quisiera, ni seguir sus propios caminos. Si el pueblo se rebelaba y desobedecía a Dios, el Ángel no perdonaría su rebelión. Observen lo siguiente: el Ángel tenía la autoridad para perdonar o no sus pecados: el mismísimo nombre de Dios estaba en él.

Pensamiento 1. Dios nos habla por medio de su Palabra, la Santa Biblia, y por medio de su Espíritu Santo. Dios nos guía y nos dirige en medio del desierto de este mundo mientras caminamos hacia la tierra prometida. Nuestro deber es escuchar, hacer exactamente lo que él dice, obedecer a su Palabra y al liderazgo de su Espíritu.

“Jehová es mi pastor; nada me faltará” (Sal. 23:1).

“Me has guiado según tu consejo, y después me recibirás en gloria” (Sal. 73:24).

“Entonces tus oídos oirán a tus espaldas palabra que diga: Este es el camino, andad por él; y no echéis a la mano derecha, ni tampoco torzáis a la mano izquierda” (Is. 30:21).

“Y guiaré a los ciegos por camino que no sabían, les haré andar por sendas que no habían conocido; delante de ellos cambiaré las tinieblas en luz, y lo escabroso en llanura. Estas cosas les haré, y no los desampararé” (Is. 42:16).

“En toda angustia de ellos él fue angustiado, y el ángel de su faz los salvó; en su amor y en su clemencia los redimió, y los trajo, y los levantó todos los días de la antigüedad” (Is. 63:9).

“He aquí, yo envío mi mensajero, el cual preparará el camino delante de mí; y vendrá súbitamente a su templo el Señor a quien vosotros buscáis, y el ángel del pacto, a quien deseáis vosotros. He aquí viene, ha dicho Jehová de los ejércitos” (Mal. 3:1).

“Pero cuando venga el Espíritu de verdad, él os guiará a toda la verdad; porque no hablará por su propia cuenta, sino que hablará todo lo que oyere, y os hará saber las cosas que habrán de venir” (Jn. 16:13).

(b). Dios hizo dos promesas extraordinarias a su pueblo: el Ángel especial de Dios los guiaría y los protegería. Sin embargo, su protección y guía eran condicionales. El pueblo debía obedecerle, seguir sus indicaciones y hacer exactamente lo que él le dijera. Si seguían a este Ángel (mensajero) especial de Dios, Dios los bendeciría de tres maneras increíbles durante su camino a la tierra prometida.

(1). Dios se opondría a los enemigos de su pueblo (v. 22). Todo enemigo del pueblo de Dios es un enemigo de Dios, porque el nombre de Dios está en su pueblo. La persona que se enfrenta a ellos se enfrenta a Dios mismo y se opone a él, puesto que se opone al testimonio que Dios depositó en su pueblo. Por lo tanto, tal persona se hace a sí misma enemiga de Dios. Ahora bien, Dios promete proteger y guardar al creyente: si tan solo obedece a Dios, Dios enfrentará a sus enemigos. El protegerá y guiará al creyente frente a los enemigos de este mundo.

(2). El Ángel de Dios (su mensajero) guiaría al pueblo hacia la tierra prometida (V. 23). En efecto, él va

delante del creyente en sus actividades del día a día. El Ángel especial de Dios se asegurará de que el creyente llegue a la tierra prometida de Dios.

Pensamiento 2. La mayoría de nosotros sabe adónde quiere ir. Si de verdad existe tal lugar como la tierra prometida del cielo, es allí adonde queremos ir y es allí donde queremos vivir por la eternidad, junto a Dios en un mundo perfecto. No obstante, tenemos un problema: no sabemos cómo llegar a ese lugar. En este punto es donde Jesús entra en escena: entramos al cielo por medio de Jesús. Él es nuestra Guía, nuestro Salvador, nuestro Señor, quien se adelantó a nosotros y ya nos ha preparado el camino.

“No se turbe vuestro corazón; creéis en Dios, creed también en mí. En la casa de mi Padre muchas moradas hay; si así no fuera, yo os lo hubiera dicho; voy, pues, a preparar lugar para vosotros. Y si me fuere y os preparare lugar, vendré otra vez, y os tomaré a mí mismo, para que donde yo estoy, vosotros también estéis” (Jn. 14:1-3).

“Jesús le dijo: Yo soy el camino, y la verdad, y la vida; nadie viene al Padre, sino por mí” (Jn. 14:6).

“Porque esto es bueno y agradable delante de Dios nuestro Salvador, el cual quiere que todos los hombres sean salvos y vengan al conocimiento de la verdad. Porque hay un solo Dios, y un solo mediador entre Dios y los hombres, Jesucristo hombre, el cual se dio a sí mismo en rescate por todos, de lo cual se dio testimonio a su debido tiempo” (1 Ti. 2:3-6).

“Por tanto, teniendo un gran sumo sacerdote que traspasó los cielos, Jesús el Hijo de Dios, retengamos nuestra profesión” (He. 4:14).

“Porque este Dios es Dios nuestro eternamente y para siempre; él nos guiará aún más allá de la muerte” (Sal. 48:14).

“Me has guiado según tu consejo, y después me recibirás en gloria” (Sal. 73:24).

(3). Dios incluso destruiría a todos sus enemigos (v. 23). En este pasaje, Dios declara su juicio contra los enemigos de su pueblo. Nadie -ninguna persona, ni siquiera un ser espiritual- puede impedir que el verdadero creyente llegue a la tierra prometida de Dios. Dios destruirá a cualquier persona o ente que se oponga al creyente e intente interponerse en su camino hacia la tierra prometida de Dios (Ex. 3:8, acerca de las naciones enumeradas en este pasaje).

Pensamiento 3. La magnitud de esta promesa es sobrecogedora. Dios prometió ir delante de su pueblo. Si de verdad creyéramos y viviéramos lo que dice este versículo:

  • no haríamos las cosas a nuestra manera ni seguiríamos nuestros propios caminos;
  • no intentaríamos correr y adelantamos a Dios;
  • dejaríamos que Dios nos guíe.

Cuando hacemos las cosas a nuestra manera, cuando intentamos adelantamos a Dios y no permitimos que él pelee por nosotros, siempre perdemos la batalla. El clamor de cada corazón debería ser: “Señor, líbrame del mal, sálvame de todos los que se oponen a mí y están en mi contra”.

“Él te librará del lazo del cazador, de la peste destructora” (Sal. 91:3).

“Y hasta la vejez yo mismo, y hasta las canas os soportaré yo; yo hice, yo llevaré, yo soportaré y guardaré” (Is. 46:4). ‘

“No temas delante de ellos, porque contigo estoy para librarte, dice Jehová” (Jer. 1:8).

“Él salva y libra, y hace señales y maravillas en el cielo y en la tierra; él ha librado a Daniel del poder de los leones” (Dn. 6:27).

“No os ha sobrevenido ninguna tentación que no sea humana; pero fiel es Dios, que no os dejará ser tentados más de lo que podéis resistir, sino que dará también juntamente con la tentación la salida, para que podáis soportar” (1 Co. 10:13).

“Y el Señor me librará de toda obra mala, y me preservará para su reino celestial. A él sea gloria por los siglos de los siglos. Amén” (2 Ti. 4:18).

“Sabe el Señor librar de tentación a los piadosos, y reservar a los injustos para ser castigados en el día del juicio” (2 P. 2:9).

Referencia: Malaquías 3:1; Génisis 16:7; Sal. 73:24; 91:3; Isaías 30:21; 42:16; 46:4; 63:9; Jn. 16:13. 2 Pe. 2:9.

2° Titulo:

Advertencia Divina De No Contaminarse Con El Mundo. Versíc. 24-25. No te inclinarás a sus dioses, ni los servirás, ni harás como ellos hacen; antes los destruirás del todo, y quebrarás totalmente sus estatuas. Mas a Jehová vuestro Dios serviréis, y él bendecirá tu pan y tus aguas; y yo quitaré toda enfermedad de en medio de ti. (Léase 1ª de Juan 2:15 al 17. No améis al mundo, ni las cosas que están en el mundo. Si alguno ama al mundo, el amor del Padre no está en él. Porque todo lo que hay en el mundo, los deseos de la carne, los deseos de los ojos, y la vanagloria de la vida, no proviene del Padre, sino del mundo. Y el mundo pasa, y sus deseos; pero el que hace la voluntad de Dios permanece para siempre.).

Comentario: (Éxodo 23:24-25) beneficios — obediencia — promesas — idolatría — dioses falsos. El segundo beneficio de la obediencia es la bendición y la provisión especial de Dios. Leamos qué dice Dios exactamente:

No importa lo grande que pueda ser nuestra necesidad, Dios promete proveer para todas las necesidades de la vida de su pueblo. No obstante, de nuevo, la promesa es condicional. El pueblo de Dios tenía una responsabilidad que cumplir. Veamos cuál es la obligación del creyente.

(a). El pueblo de Dios debía seguir a Dios y adorarlo a él y solo a él:

Þ jamás debían postrarse a adorar dioses falsos;

Þ jamás debían seguir las prácticas de los dioses falsos;

Þ debían demoler y derribar las estatuas de los dioses falsos.

Quizás parezca una reacción ruda y violenta hacia las demás religiones. No obstante, siempre debemos recordar lo siguiente acerca de la religión de las naciones cananeas antiguas

Las idolatrías de los paganos eran “obras de la oscuridad” vinculadas entre sí y que es vergonzoso siquiera mencionar. Los rituales de Baal, Astoret, Quemos, Moloc, Rimón y las demás deidades cananeas y sirias estaban todos envilecidos por la abominación de los sacrificios humanos y corrompidos por la maldad aún más degradante de su impureza religiosa. Según el Dr. Döllinger, “los sacrificios a Astoret consistían en la prostitución de mujeres: la mujer se ponía al servicio de los visitantes de la festividad, en el templo de la diosa o en el recinto contiguo. Había una leyenda que decía que Astarté (Astoret) misma se había prostituido por diez años en Tiro; en muchos lugares las matronas, así como las doncellas, se consagraban por un período de tiempo, o durante las festividades de la diosa, con vistas a apaciguar su ira o ganar su favor como hieródulas de la promiscuidad […]. De ese modo, llegaban al punto de contemplar las abominaciones de la lujuria contra naturam como un homenaje a la deidad, y las exaltaban como parte del culto regular a la diosa. La adoración en Afqa, en el Líbano, era especialmente notoria en este sentido. En circunstancias solitarias, tal como relata Eusebio, el templo era un lugar de perversidad e inmoralidad para quienes elegían arruinar su cuerpo con actos escandalosos […]. Relaciones sexuales ilícitas con mujeres, impureza, hechos vergonzosos y degradantes eran prácticas del templo, donde no regían las costumbres ni las leyes, y donde no era posible hallar ningún ser humano honorable o decente”.

Los destruirás del todo. Los dioses paganos se identifican con sus imágenes. Dios mandaba derribarlas de sus pedestales, destruirlas y hacerlas rodar por el suelo y el polvo para mostrar aun mayor desprecio e ignominia hacia ellas. Entonces había que quebrarlas y quemarlas, hasta que el oro y la plata que las recubría se calcinaran y quedaran hechas polvo. Nada de lo que hubiera sido profanado con la idolatría debía sobrevivir, ni por su belleza, ni por lo elaborado de su confección, ni por su valor. Todo era abominable para Dios y debía ser destruido.

(b). De nuevo, el pueblo de Dios tenía la obligación de adorar solo a Dios. Hay un solo Dios vivo y verdadero, un solo gran Creador, un solo Señor soberano, la Majestad del universo: Dios, el Señor (Jehová, Yahweh). Por lo tanto, es sencillamente lógico que exigiera que a él y solo a él el ser humano siguiera y adorara. Esa era la condición para recibir las grandes promesas de Dios. Si el pueblo de Dios lo seguía y adoraba a él con fidelidad, Dios prometía proveer para las necesidades básicas de su vida:

Þ Dios los bendeciría y proveería el alimento, las aguas y la salud que su pueblo necesitaba;

Þ Dios les daría mucha descendencia y una vida larga y plena.

Pensamiento 1. Vivir una vida justa y piadosa hace que el cuerpo humano adquiera más fuerza y vigor, tanto mental como físico. Además, si de verdad seguimos y adoramos a Dios y solo a él, él promete suplir todas y cada una de las necesidades de nuestra vida.

“Mas buscad primeramente el reino de Dios y su justicia, y todas estas cosas os serán añadidas” (Mt. 6:33).

“Estas cosas os he hablado, para que mi gozo esté en vosotros, y vuestro gozo sea cumplido” (Jn. 15:11).

“Mi Dios, pues, suplirá todo lo que os falta conforme a sus riquezas en gloria en Cristo Jesús” (Fil. 4:19).

“Mas a Jehová vuestro Dios serviréis, y él bendecirá tu pan y tus aguas; y yo quitaré toda enfermedad de en medio de ti” (Ex. 23:25).

“Traed todos los diezmos al alfolí y haya alimento en mi casa; y probadme ahora en esto, dice Jehová de los ejércitos, si no os abriré las ventanas de los cielos, y derramaré sobre vosotros bendición hasta que sobreabunde” (Mal. 3:10).

“Guardaréis, pues, las palabras de este pacto, y las pondréis por obra, para que prosperéis en todo lo que hiciereis” (Dt. 29:9).

“Entonces serás prosperado, si cuidares de poner por obra los estatutos y decretos que Jehová mandó a Moisés para Israel. Esfuérzate, pues, y cobra ánimo; no temas, ni desmayes” (1 Cr. 22:13).

“[…] y en estos días en que buscó a Jehová, él le prosperó” (2 Cr. 26:5).

“Bienaventurado el varón que no anduvo en consejo de malos, ni estuvo en camino de pecadores, ni en silla de escarnecedores se ha sentado; sino que en la ley de Jehová está su delicia, y en su ley medita de día y de noche. Será como árbol plantado junto a corrientes de aguas, que da su fruto en su tiempo, y su hoja no cae; y todo lo que hace, prosperará” (Sal. 1:1-3).

“¡Cuán grande es tu bondad, que has guardado para los que te temen, que has mostrado a los que esperan en ti, delante de los hijos de los hombres!” (Sal. 31:19).

Referencia: Dt. 29:9; 1 Crónica 22:13; 2 Cr. 26.5; Sal. 1:1-3; 31:19; Dn. 1:8; Jn. 18:28; Ez. 44:28.

3er Titulo:

Promesa Para La Mujer Que Se Mantiene En La Voluntad De Dios. Versíc. 26. No habrá mujer que aborte, ni estéril en tu tierra; y yo completaré el número de tus días. (Léase 1ª de Samuel 1:27-28. Por este niño oraba, y Jehová me dio lo que le pedí. Yo, pues, lo dedico también a Jehová; todos los días que viva, será de Jehová. Y adoró allí a Jehová.).

Comentario: 23:26 Este versículo, como Éxodo 23:25, tiene que ver con las bendiciones del pacto de Jehová (cf. Dt 7:14; 28:4). Pero la segunda parte del versículo reconoce que la gente morirá en algún momento (en su vejez).

Comentario de Deuteronomio 7:14. (para mayor comprensión): Moisés terminó su exhortación apelando una vez más a la obediencia hacia las leyes y los mandamientos de Jehovah (vv. 11, 12). Las leyes de Deuteronomio fueron dadas a Israel para regular la vida de cada israelita con su prójimo en la tierra de Canaán. La obediencia de Israel a las leyes de Jehovah era de suprema importancia porque el cumplimiento de las promesas a los padres dependía de su obediencia a las demandas de la alianza hecha con todo el pueblo en el monte Sinaí. Una de las consecuencias de la obediencia de Israel es la fertilidad de cada israelita, de los animales y de la tierra (v. 13). El grano, el vino y el aceite aparecen en 11:14; 12:17; 14:23; 18:4 y 28:51 como bendiciones de Jehovah, pero muchos israelitas creían que estas bendiciones venían de Baal (Ose. 2:5, 8) y Astarte, el dios y la diosa de los cananeos.

La expresión cría de tus vacas (v. 13) es ‘asterot. Esta palabra aparece en 1 Reyes 11:5 como el nombre de la diosa cananea de la fertilidad (Astarte). Pero Moisés enfatiza que la bendición de Israel es obra de Jehovah. Esta bendición significa que no habrá ni hombre, ni mujer o animal estéril en la tierra. Además, las terribles enfermedades que afligieron a los egipcios no existirán en la tierra de Canaán. Las terribles enfermedades de Egipto (v. 15) probablemente es una referencia a las plagas que destruyeron la cosecha y los animales de Egipto (Exo. 15:26; Deut. 28:60).

Comentario de 1ª de Samuel 1:27-28: Ana explicó a Elí el motivo de su viaje y le recuerda de su conversación unos años antes. Es curiosa su expresión en los vv. 27 y 28 donde cuatro veces usa la misma palabra que se traduce pedir. La palabra también tiene el sentido de “prestar” y podemos traducir: “Por este niño oraba, y Jehová dio mi pedido que le pedí. Yo ahora lo pido (presto) a Jehovah todos los días que viva, él habiendo sido pedido (prestado) para Jehová.” Dios le había dado a Ana su hijo Samuel. Ella se lo devolvió a Jehová. Y a base de esto adora. Toda verdadera adoración es un acto de darse al Señor juntamente con todo lo que uno tenga. ¡Es decirle al Señor que él es digno de todo!

Ana dedicaba su hijo a Jehovah. Y esta dedicación significa que él estaría bajo el voto de nazareo. Esta palabra en heb. quiere decir “dedicar” y los detalles del voto de esta consagración se encuentran en Números 6:1–6. Aunque el voto generalmente sería para un cierto tiempo determinado, Ana lo dedica todos los días de su vida totalmente a Jehovah. Es evidente que tiene en mente este voto por la referencia en 1:11. La navaja no tocaría su cabeza como símbolo de su dedicación a Dios. La navaja se usaba más para “raer” el pelo puesto que el hombre hebreo llevaba barba y no se afeitaba. Solamente los sacerdotes se recortaban el pelo (Eze. 44:20). Los demás raerían su pelo de vez en cuando. Los símbolos de esta dedicación representaban la entrega de sus emociones (abstenerse del vino), de su voluntad (no cortarse el pelo) y de su cuerpo (no tocar ningún muerto). Ahora no vivimos bajo la ley, pero Jesús pide a cada discípulo que vaya en pos de él, se niegue a sí mismo, y que le siga. Significa una dedicación total y voluntaria.

Referencias: Tito 2:2-3; Lc. 2:36; Os. 13:6; 1ª Sam. 2:20 y 30; Rut 2:12; Ro. 15.4; 2ª Sam.22:31; Prov. 10:7.

Malaquías 3:11. Reprenderé también por vosotros al devorador, y no os destruirá el fruto de la tierra, ni vuestra vid en el campo será estéril, dice Jehová de los ejércitos.

Amen, Para La Gloria De Dios.

DESCARGUE AQUÍ ESTUDIO COMPLETO: Domingo 1 de septiembre de 2019


Hno Roberto Saldías Roa

Miembro de la IEP en Nacimiento Bajo, nació en el evangelio del Señor en la Iglesia de Laja 1975. Casado con María Nahuelmán, estudia teología de manera autodidacta. Me gusta mucho leer y escribir.

 

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