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Domingo 07 de junio de 2020: “Presencia divina en el peregrinaje de su pueblo”

Domingo 07 de junio de 2020: “Presencia divina en el peregrinaje de su pueblo”

  Lección: Éxodo Cap. 33, versículos 14 al 23. l4Y él dijo: Mi presencia irá contigo, y te daré descanso. l5Y Moisés respondió: Si tu presencia no ha de ir conmigo, no nos saques de aquí. 16¿Y en qué se conocerá aquí que he hallado gracia en tus ojos, yo y tu pueblo, sino en que tú andes con nosotros, y que yo y tu pueblo seamos apartados de todos los pueblos que están sobre la faz de la tierra? 17Y Jehová dijo a Moisés: También haré esto que has dicho, por cuanto has hallado gracia en mis ojos, y te he conocido por tu nombre. 18El entonces dijo: Te ruego que me muestres tu gloria. 19Y le respondió: Yo haré pasar todo mi bien delante de tu rostro, y proclamaré el nombre de Jehová delante de ti; y tendré misericordia del que tendré misericordia, y seré clemente para con el que seré clemente. 20Dijo más: No podrás ver mi rostro; porque no me verá hombre, y vivirá. 21Y dijo aún Jehová: He aquí un lugar junto a mí, y tú estarás sobre la peña; 22y cuando pase mi gloria, yo te pondré en una hendidura de la peña, y te cubriré con mi mano hasta que haya pasado. 23Después apartaré mi mano, y verás mis espaldas; mas no se verá mi rostro.

   Referencias sobre la presencia divina: Gn. 28:15; Dt. 20:1; Is. 43:2; Mt. 18:20.

   Comentario: Temas a tratar en este contexto Bíblico:

   [4]. Cuarto punto: interceder por la restauración y la renovación, pidiendo que Dios manifieste su presencia en plenitud y conceda su guía en todo sentido

-a. Los audaces pedidos de Moisés:

1) Pidió a Dios que le dijera quién iba a ayudarlo.

2) Pidió a Dios que renovara su confianza en que: o Dios lo conocía por su nombre; o él había hallado gracia a sus ojos.

3) Pidió a Dios que le enseñara sus caminos, para que supiera cómo conocerlo y agradarle.

4) Pidió a Dios que recordara que Israel era su pueblo.

-b. La promesa de Dios: su presencia y descanso (el descanso de alcanzar la tierra prometida).

-c. Moisés hizo hincapié en que la presencia de Dios era absolutamente necesaria:

1) para alcanzar la tierra prometida;

2) para mostrarles la gracia y la aprobación de Dios;

3) para demostrar que el pueblo de Dios se distinguía de los demás pueblos. _

-d. La sólida seguridad que Dios dio a Moisés: su presencia iría con ellos gracias a su intercesión y a la relación íntima que él tenía con Dios.

   [5]. Quinto punto: suplicar conocer al Señor más y más

-a. El pedido audaz y humilde de Moisés: “muéstrame tu gloria”.

-b. El Señor prometió darle aún más:

1) revelarle su bondad;

2) revelar su nombre, el Señor, a Moisés;

3) revelar su soberanía: él tendría misericordia y compasión según su voluntad y revelaría su gloria a Moisés.

-c. La restricción del Señor: ningún hombre puede ver su rostro y seguir vivo (debido a su santidad y pureza consumidoras).

-d. El Señor respondió a la oración de Moisés: le dejó ver sus espaldas

1) Moisés tenía que pararse sobre una roca cerca de él.

2) Dios puso a Moisés en la hendidura de la roca.

3) Lo cubrió con su mano.

4) Quitó su mano para dejar que Moisés viera sus espaldas.

   Comentario general (Comentario Bíblico Mundo Hispano Tomo 2 Éxodo): (3) La gloria de Jehovah revelada, 33:12–23. Esta sección trata de la presencia de Jehovah con el pueblo. La apostasía no había anulado las promesas de Dios, sino que las había restringido. Por causa de ella, el Señor había dicho que no subiría con ellos a la tierra prometida para que su presencia santa no los consumiera por su pecado. Sin embargo, en su lugar prometió enviar a un ángel para arrojar a los habitantes de Canaán (33:2, 3). La falta de la presencia misma de Jehovah le preocupó a Moisés y lo animó a elevar tres peticiones a Dios referentes al tema; quería que Jehovah mismo los acompañara y en cada petición se atrevía a pedir más que lo que había pedido en la oportunidad anterior.

─a. La primera petición, 33:12-14.

   Moisés no conocía la ruta ni el territorio desde Sinaí hasta Canaán. Debido a la instrucción del Señor de subir a la tierra prometida (33:1), quería saber quién iba a guiarles: Ahora, si he hallado gracia ante tus ojos, por favor muéstrame tu camino… considera también que esta gente es tu pueblo (v. 13). El ángel (v. 2), ¿Quién era? La palabra significa literalmente un mensajero y podría ser un ángel celestial o humano (ver 13:21, 22; 14:19; 23:20, 23; 32:34; Isa. 63:9, 10). Probablemente la respuesta específica se encuentra en Números 10:29, cuando se indica a el hijo de Reuel, como el que conocía la tierra y les sirvió de guía.

   La respuesta inmediata vino cuando el Señor dijo: Mi presencia irá contigo, y te daré descanso (v. 14). La frase inicial se traduce literalmente mi rostro irá contigo. Tal como había sido prometido meses antes en frente de la zarza que ardía, Dios le aseguró que su presencia seguiría acompañándole (v. 14; ver 3:12; 24:6;). La promesa era un paso adelante sobre la presencia de un ángel.

   Además de la seguridad de la presencia divina, el Señor agregó que daría descanso a Moisés. Esto no significa que Moisés iba a dejar de trabajar, sino que el Señor iba a darle reposo. Era un resultado de la entrega de la vida a la voluntad del Señor y una confirmación de que iba a cumplir con la tarea encomendada. En este sentido el Señor le daba un descanso interior más bien que una vida externa tranquila.

   ─b. La segunda petición, 33:15–17. La segunda petición de Moisés demuestra una vez más su grandeza y su identificación profunda con el pueblo. Moisés quería tener la seguridad personal de la presencia divina, pero quería que el pueblo la tuviera también. Únicamente con la presencia de Jehovah podría Israel llegar a ser una nación diferente, un pueblo especial entre todos los pueblos… un reino de sacerdotes y una nación santa (19:5, 6). Moisés no quería salir de Sinaí a menos que la presencia del Señor los acompañara (v. 15); esta sería la única manera en la cual podrían llegar a ser diferentes de los demás pueblos y hacerles saber que habían hallado la gracia del Señor (v. 16).

   La presencia del Señor también haría otra diferencia grande entre Israel y los demás pueblos: Nunca habría necesidad en Israel de hacer peregrinaciones al lugar sagrado de la revelación suprema, a Sinaí, para adorar a Dios, o para buscar su presencia. La presencia divina en el camino diario haría la diferencia entre el pueblo de Dios y los demás pueblos (nótese el significado del tabernáculo).

   En respuesta, Jehovah dijo a Moisés: “También haré esto que has dicho, por cuanto has hallado gracia ante mis ojos y te he conocido por tu nombre ” (v. 17).

   ─c. La tercera petición 33:18–23. Para una confirmación de la palabra recibida, Moisés le dijo: Por favor, muéstrame tu gloria (v. 18). En el capítulo se indican cuatro palabras diferentes significan la presencia del Señor: un ángel de Dios (v. 2; ver el ángel de Jehovah), la presencia de Dios (vv. 14, 15, 20; lit., el rostro de Dios), el nombre de Dios (v. 19), y la gloria Dios (vv. 18, 22).

   Por medio de su gloria (kabod 3519), Dios revela su presencia con su poder, honor y santidad; no obstante, a la vez que se revela, el Señor se esconde. La gloria significa el peso, el honor o la riqueza de una persona. En Exodo la gloria de Dios se manifiesta como un fuego o como la nube que se envuelve (se revela y se esconde): La gloria de Jehovah posó sobre el monte Sinaí, y la nube lo cubrió por seis días…y la apariencia de la gloria de Jehovah en la cumbre del monte era como un fuego consumidor ante los ojos de los hijos de Israel (24:16, 17; ver 16:7, 10; 19:18; 40:34; Lev. 9:23; Núm. 14:10; 20:6; Zac. 2:5). La gloria era el testimonio de la presencia del Señor; había más de ella de lo que se veía. La capacidad humana está limitada para comprenderla y Dios manifestó lo necesario de sí mismo para cumplir con su propósito. La revelación progresiva no fue un proceso evolutivo del hombre para descubrir la verdad de Dios, sino fue un proceso de la gracia divina por la cual el Señor se manifestó al hombre de acuerdo con su sabiduría divina a la luz de las limitaciones humanas.

   El Señor accedió al pedido de su siervo; sin embargo, lo hizo de acuerdo con el designio divino, y en ello había un propósito didáctico tanto como una afirmación de la presencia divina.

   Moisés no vería el rostro de Dios: No podrás ver mi rostro, porque ningún hombre me verá y quedará vivo (v. 20).

   Evidentemente, Moisés quería ver la gloria plena del Señor. A veces el rostro simbolizaba la persona total o el encontrarse con una persona (ver Gén 32:20: verle literalmente es ver su rostro). El no ver el rostro de Dios significaba que Moisés no podía conocerle absolutamente ni quitarle lo misterioso. No podía entender la profundidad de la naturaleza de Dios. Aunque tenía el privilegio de hablar personalmente con Dios, no podía conocer a Dios como Dios lo conocía a él. La enseñanza era fundamental: Nadie verá a Dios cara a cara en este mundo; nadie lo conocerá completamente; Dios siempre será mayor de lo que la comprensión humana puede; Dios se revela y se esconde a la vez. Siempre hay más que conocer acerca de Dios que lo que se ha experimentado. En esto se encuentra la profundidad inagotable y la esperanza de caminar con el Señor de la gloria.

    Entonces Dios escondió a Moisés en una hendidura de la peña (v. 22) y lo cubrió con su mano hasta que hubo pasado la gloria divina, y dijo: Después apartaré mi mano, y verás mis espaldas. Pero mi rostro no será visto (v. 23); no vio el ser mismo de Dios (ver Juan 1:18). No obstante, la gloria presente del momento estaba ligada estrechamente con la bondad, el nombre, misericordia y la compasión del Señor ya revelada (v. 19).

   Para poder comunicar la enseñanza se emplean términos antropomórficos. Las palabras rostro, mano y espaldas (v. 23) son metáforas o símbolos que ayudan a las personas finitas a comprender algo de la gloria del infinito; no son derivados de lo visto ni son dados para retratarlo. Siempre se verá la gloria de Dios desde atrás. El Señor revela su gloria por medio de su actuación en el mundo, no por medio de la especulación filosófica. Siempre se lo entenderá por medio de la retrospección. No se puede, ni se debe tratar de ponerse adelante de Dios para que acuda él a los planes de uno. Así no se le verá; hay que seguirle.

   En el contexto se unen la gloria con la bondad y el nombre (v. 19) de Dios. Se expresa la bondad ontológicamente por medio de la misericordia y la clemencia con la que perdonaba a Israel por la apostasía (v. 19). Entonces, el ver la gloria de las espaldas de Dios es ver dónde ha estado. En el contexto total del libro, se las ve por la magnitud de la obra de rescatar a Israel de la esclavitud, de guiarles a Sinaí, de pactar con ellos, de darles la constitución nacional y de perdonarles la apostasía; todo esto es ver las espaldas de Dios. Siempre se entenderá lo que hace él después del hecho (ver la respuesta de Jesús a la pregunta de Juan en Mat. 11:2–6)

Texto: y andaré entre vosotros, y yo seré vuestro Dios, y vosotros seréis mi pueblo. (Levítico 26.12).

1er Titulo:

Imprescindible presencia de Dios en todo nuestro caminar. Versíc. 14 al 16. l4Y él dijo: Mi presencia irá contigo, y te daré descanso. l5Y Moisés respondió: Si tu presencia no ha de ir conmigo, no nos saques de aquí. 16 ¿Y en qué se conocerá aquí que he hallado gracia en tus ojos, yo y tu pueblo, sino en que tú andes con nosotros, y que yo y tu pueblo seamos apartados de todos los pueblos que están sobre la faz de la tierra? (Léase Jeremías 10:23. Conozco, oh Jehová, que el hombre no es señor de su camino, ni del hombre que camina es el ordenar sus pasos.).

  Referencias sobre descanso: Salmo 23:2. En lugares de delicados pastos me hará descansar; Junto a aguas de reposo me pastoreará; Sal. 116:7; Is. 28:12; Mt. 28:12; 11:29; He. 4:3; Ap. Sal. 4:8; Jn. 3:27; Sal. 127:1.

   Comentario: [4]. (Éxodo 33:12-17). Intercesión ▬ oración ▬restauración ▬renovación: El cuarto punto esencial para alcanzar la restauración es interceder, invertir tiempo en la oración atenta y diligente, luchar con Dios, pedir, buscar, tocar la puerta, rogar, clamar. Una vez que el creyente ha pecado, la única forma de que sea totalmente restaurado la única forma de que recupere una sensibilidad total a la presencia y la guía de Dios- es interceder. El creyente debe buscar el rostro de Dios para hallar perdón y restauración.

   Moisés estaba muy preocupado por el castigo que Dios había impuesto a Israel. Sentía que su pueblo y él jamás podrían alcanzar la tierra prometida sin la presencia de Dios mismo guiándolos en persona. Él no estaba satisfecho con la segunda mejor opción. No le bastaba con la guía de un ángel; quería a Dios.

⏩ No quería la presencia de un ángel; quería la presencia de Dios.

⏩ No quería la guía de un ángel; quería la guía de Dios.

⏩ No quería la protección de un ángel; quería la protección de Dios.

   Moisés hizo lo único que podía hacer. Tomó el arma de la intercesión: se presentó delante de Dios y oró. Oró como nunca antes lo había hecho. Intercedió sin cesar; permaneció delante de Dios hasta que él lo escuchó y suplió su necesidad.

-a. Veamos qué fue lo que Moisés pidió a Dios. Él hizo cuatro audaces pedidos (vv. 12-13).

1) Pidió a Dios que le dijera quién iba a ayudarlo (v. 12).

2) Pidió a Dios que renovara su confianza en que:

◘ Dios lo conocía por su nombre, es decir, de una forma muy personal;

◘ él (Moisés) había hallado gracia a sus ojos (v. 13).

3) Pidió a Dios que le enseñara sus caminos (v. 13) con un propósito: para saber cómo conocer y agradar a Dios cada vez más.

4) Pidió a Dios que recordara que los israelitas eran su pueblo, escogido por él (v. 13). Dios los había creado y los hizo una nación de creyentes al llamar a Abraham:

◘ a tener descendencia;

◘ a enseñarles los caminos de Dios.

   Allí estaban los israelitas, acampando al pie del monte Sinaí, justo después de haber cometido el terrible pecado de rechazar a Dios. Estaban enfrentándose a una nueva realidad: Dios había quitado su presencia de en medio de ellos. En ese contexto, Moisés quería que Dios recordara que Israel era su nación, el mismísimo pueblo que Dios había escogido, las personas que él quiso que fueran sus seguidores y testigos sobre la tierra.

-b. ¿Cuál fue la respuesta de Dios? Le dio a Moisés la gran promesa de su propia presencia y descanso: “Mi presencia irá contigo, y te daré descanso” (v. 14). Dios perdonó el pecado de su pueblo y restauró su presencia plenamente. El prometió guiar a su pueblo hacia la tierra prometida, la tierra del descanso que él había jurado darles. La palabra “descanso” significa:

◘ un descanso espiritual, la seguridad y confianza de contar con la guía y protección de Dios día a día;

◘ el descanso de la salvación y redención, la liberación frente a la amenaza de todos sus enemigos, tanto espirituales como físicos;

◘ un descanso eterno, el reposo de vivir con Dios en la tierra prometida para siempre.

   “Y él dijo: Mi presencia irá contigo, y te daré descanso” (Éx. 33:14).

   “Bendito sea Jehová, que ha dado paz a su pueblo Israel, conforme a todo lo que él había dicho; ninguna palabra de todas sus promesas que expresó por Moisés su siervo ha faltado” (1 R. 8:56).

   “Y dije: ¡Quién me diese alas como de paloma! Volaría yo, y descansaría” (Sal. 55:6).

   “Vuelve, oh alma mía, a tu reposo, porque Jehová te ha hecho bien” (Sal. 116:7).

   “A los cuales él dijo: Este es el reposo; dad reposo al cansado; y este es el refrigerio; mas no quisieron oír” (Is. 28:12).

   “Llevad mi yugo sobre vosotros, y aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón; y hallaréis descanso para vuestras almas” (Mt. 11:29).

   “Pero los que hemos creído entramos en el reposo, de la manera que dijo: Por tanto, juré en mi ira, no entrarán en mi reposo; aunque las obras suyas estaban acabadas desde la fundación del mundo” (He. 4:3).

   “Oí una voz que desde el cielo me decía: Escribe: Bienaventurados de aquí en adelante los muertos que mueren en el Señor. Sí, dice el Espíritu, descansarán de sus trabajos, porque sus obras con ellos siguen” (Ap. 14:13).

-c. Moisés hizo hincapié en un punto en particular cuando oró: que la presencia de Dios era una necesidad absoluta (vv. 15-16). ¿Por qué?

  1. l) Porque no podrían alcanzar la tierra prometida sin la mismísima presencia de Dios, su guía y protección (v. 15). Moisés estaba tan desesperado por la presencia de Dios que sintió que simplemente no podía seguir adelante si Dios no suplía su necesidad (cuánto necesitamos aprender esta verdad).

2) Porque la presencia de Dios era una demostración de la gracia y aprobación de Dios (v. 16). ¿Cómo podían Moisés e Israel ser testigos de Dios si Dios no estaba con ellos guiándolos y protegiéndolos? Dios tenía que concederles su presencia, guía y protección para que el mundo supiera que Dios es el Señor, el único Dios vivo y verdadero.

3) Porque la presencia de Dios demostraba que el pueblo de Dios se distinguía de los demás pueblos, que ellos eran creyentes y seguían al único Dios vivo y verdadero (v. 16).

-d. La respuesta de Dios a la necesidad de Moisés fue contundente: Dios le dio la sólida certeza de que contaría con su presencia (v. 17). ¿Cómo pudo ser posible? Gracias a la intercesión de Moisés y a la relación íntima que él tenía con Dios.

   Pensamiento 1. La oración genera cambios. La intercesión ▬la oración ferviente▬ atrae a Dios y conmueve su corazón. Dios suple las necesidades de la persona que verdaderamente busca el rostro de Dios y no lo deja ir hasta que él suple su necesidad. Esa es la enseñanza que nos dejan las santas Escrituras.

   “Mas si desde allí buscares a Jehová tu Dios, lo hallarás, si lo buscares de todo tu corazón y de toda tu alma” (Dt. 4:29).

   “Me invocará, y yo le responderé; con él estaré yo en la angustia; lo libraré y le glorificaré” (Sal. 91:15).

   “Entonces invocarás, y te oirá Jehová; clamarás, y dirá él: Heme aquí. Si quitares de en medio de ti el yugo, el dedo amenazador, y el hablar vanidad” (Is. 58:9).

   “Y antes que clamen, responderé yo; mientras aún hablan, yo habré oído” (Is. 65:24).

   “Pedid, y se os dará; buscad, y hallaréis; llamad, y se os abrirá” (Mt. 7:7).

   “Si permanecéis en mí, y mis palabras permanecen en vosotros, pedid todo lo que queréis, y os será hecho” (Jn. 15:7).

   “Hasta ahora nada habéis pedido en mi nombre; pedid, y recibiréis, para que vuestro gozo sea cumplido” (Jn. 16:24).

   “¿Está alguno entre vosotros afligido? Haga oración. ¿Está alguno alegre? Cante alabanzas” (Stg. 5:13). 

    Pensamiento 2. La intercesión de Moisés por Israel lo convierte en un tipo de Cristo. Él se presentó delante de Dios como el mediador e intercesor de Israel, rogando que Dios perdonara los pecados del pueblo y restaurara por completo su presencia en medio de ellos. De nuevo, Moisés es un tipo de Cristo en su ministerio intercesor.

   “Por tanto, yo le daré parte con los grandes, y con los fuertes repartirá despojos; por cuanto derramó su vida hasta la muerte, y fue contado con los pecadores, habiendo él llevado el pecado de muchos, y orado por los transgresores” (Is. 53:12).

   “Porque hay un solo Dios, y un solo mediador entre Dios y los hombres, Jesucristo hombre, el cual se dio a sí mismo en rescate por todos, de lo cual se dio testimonio a su debido tiempo” (1 Ti. 2:5-6).

   “Por lo cual puede también salvar perpetuamente a los que por él se acercan a Dios, viviendo siempre para interceder por ellos” (He. 7:25).

   “Hijitos míos, estas cosas os escribo para que no pequéis; y si alguno hubiere pecado, abogado tenemos para con el Padre, a Jesucristo el justo. Y él es la propiciación por nuestros pecados; y no solamente por los nuestros, sino también por los de todo el mundo” (1 Jn. 2:1-2).

2° Titulo:

Soberanía de Dios para mostrar su gloria. Versíc. 17 al 19. 17Y Jehová dijo a Moisés: También haré esto que has dicho, por cuanto has hallado gracia en mis ojos, y te he conocido por tu nombre. 18El entonces dijo: Te ruego que me muestres tu gloria. 19Y le respondió: Yo haré pasar todo mi bien delante de tu rostro, y proclamaré el nombre de Jehová delante de ti; y tendré misericordia del que tendré misericordia, y seré clemente para con el que seré clemente.  (Léase San Juan 1:14. Y aquel Verbo fue hecho carne, y habitó entre nosotros (y vimos su gloria, gloria como del unigénito del Padre), lleno de gracia y de verdad.)

   Referencias sobre la Gloria de Jehová: Éx. 24:17; 40:34; 1 Re. 8:11; Sal. 19:1; Lc. 2:9; Hch- 7:55; 2 Co.3:18.

   Comentario: -d. La respuesta de Dios a la necesidad de Moisés fue contundente: Dios le dio la sólida certeza de que contaría con su presencia (v. 17). ¿Cómo pudo ser posible? Gracias a la intercesión de Moisés y a la relación íntima que él tenía con Dios.

   [5] (Éxodo 33:18-23). Conocimiento de Dios ▬ crecimiento espiritual ▬ intercesión ▬ madurez: El quinto y último punto esencial para la restauración es el crecimiento espiritual: suplicarle a Dios que nos permita conocerlo más y más. Lo que Moisés hizo es alentador y conmovedor para el corazón del creyente genuino, que busca alcanzar eso mismo que Moisés anhelaba experimentar más de la gloria de Dios, conocerlo más y más.

-a. Moisés hizo un pedido audaz, pero a la vez humilde: pidió a Dios que le mostrara su gloria (v. 18). Él quería tener: un mayor conocimiento de Dios; una relación más cálida y cercana con Dios; una comunión más íntima con él; una experiencia más profunda de la gloria de Dios.

   Moisés quería más y más de Dios en su vida. Quería tener un lazo estrecho con Dios, ser uno con él y crecer cada vez más en esa unidad.

-b. Veamos cuál fue la respuesta de Dios ante tal hambre y sed de él: el Señor prometió darle a Moisés aún más de lo que había pedido (v. 19).

1) El Señor prometió revelarle su bondad (v. 19), es decir, todo lo que Dios es: su amor, misericordia, gracia, e incluso su santidad y justicia. Cuando Dios hace justicia y derrama su juicio sobre la maldad, él es bueno. Es bueno porque corrige el daño que el mal y la injusticia infligen a su pueblo y a su propio nombre. La persona que busca conocer más y más de Dios recibirá lo mismo que Dios prometió darle a Moisés: una revelación de su bondad.

2) El Señor prometió revelar su nombre a Moisés (v. 19). El nombre de Dios es el Señor (Jehová, Yahweh), el Dios de la revelación, la salvación, la liberación y la redención, el Dios que es el gran “YO SOY”, la mismísima fuente, esencia, energía y fuerza del Ser (vea Estudio a fondo 1, Dios ~ el Señor, Ex. 3:14-15).

   La persona que busca conocer más y más del Señor aprenderá más sobre el nombre del Señor en la plenitud de su significado: aprenderá que Dios es el Señor, el gran “YO SOY”, de la revelación, la salvación, la liberación y la redención, el gran Creador y Sustentador del universo.

3) El Señor prometió mostrar misericordia y compasión hacia su pueblo revelándose según su voluntad (v. l9). Dios le estaba diciendo a Moisés que tendría compasión de él y se revelaría a sí mismo como Moisés se lo había pedido. Tenga en cuenta que este versículo es una declaración de la soberanía de Dios: que él tendrá misericordia y compasión según su voluntad (vea notas de Ro. 9:15-18).

3er Titulo:

Nuestro cuerpo mortal nos impide ver el rostro de Dios. Versíc.  20 al 23. 20Dijo más: No podrás ver mi rostro; porque no me verá hombre, y vivirá. 21Y dijo aún Jehová: He aquí un lugar junto a mí, y tú estarás sobre la peña; 22y cuando pase mi gloria, yo te pondré en una hendidura de la peña, y te cubriré con mi mano hasta que haya pasado. 23Después apartaré mi mano, y verás mis espaldas; mas no se verá mi rostro. (Léase 1 a de Juan 3:2. Amados, ahora somos hijos de Dios, y aún no se ha manifestado lo que hemos de ser; pero sabemos que cuando él se manifieste, seremos semejantes a él, porque le veremos tal como él es.)

   Referencias sobre Dios invisible: Job 9:11. He aquí que él pasará delante de mí, y yo no lo veré; Pasará, y no lo entenderé. Job 23:9. Si muestra su poder al norte, yo no lo veré; Al sur se esconderá, y no lo veré. Jn 1:18; 5:37; Col 1:15; 1 Ti 1:17; 6:16. 1 Jn 4:12.

   Comentario: (continuación viene del título. 2).-c. Había una sola restricción respecto de lo que Moisés pidió (aplicable a cualquier otra persona que lo pidiera). El pidió ver la gloria de Dios, pero nadie puede ver el rostro de Dios y seguir vivo (v. 20). La abrasadora santidad de Dios, su justicia y su pureza consumirían al ser humano que procurara ver su rostro, muchísimo más rápido de lo que lo harían la intensa energía y el resplandor del sol. Por lo tanto, Dios no permitiría a Moisés ▬ni a ningún otro ser del universo▬ ver su rostro.

-d. Ahora bien, Dios sí respondió a la oración de Moisés (vv. 21-23). Él le mostraría tanta de su gloria como pudiera soportar y lo que necesitaba ver. Lo que Moisés vivió fue una experiencia tan maravillosa que tan solo pudo describirla como las Escrituras la ilustran en tres simples versículos:

⏩Dios dijo a Moisés que se parara sobre una roca en particular (v. 21).

⏩Luego lo puso en una hendidura de la roca (v. 22).

⏩Lo cubrió con su propia mano (v. 22).

⏩Finalmente quitó su mano para dejar que Moisés viera una imagen vaga y difusa de sus espaldas (v. 23).

   Las referencias que aluden a la “mano” y a las “espaldas” de Dios son lo que se denomina antropomorfismos, es decir, las palabras son simplemente medios para describir a Dios y las experiencias con él en términos que el ser humano pueda entender.

   Pensamiento 1. Debemos buscar conocer al Señor cada vez más. Debemos buscar continuamente tener:

◘ un mayor conocimiento de Dios;

◘ una fe y una comprensión de Dios más sólidas;

◘ una relación más estrecha y cálida con él;

◘ una comunión más íntima con él;

◘ una experiencia más profunda de su gloria.

   “Vosotros sois mis testigos, dice Jehová, y mi siervo que yo escogí, para que me conozcáis y creáis, y entendáis que yo mismo soy; antes de mí no fue formado dios, ni lo será después de mí” (Is. 43:10).

   “Mas alábese en esto el que se hubiere de alabar: en entenderme y conocerme, que yo soy Jehová, que hago misericordia, juicio y justicia en la tierra; porque estas cosas quiero, dice Jehová” (Jer. 9:24).

   “Y conoceremos, y proseguiremos en conocer a Jehová; como el alba está dispuesta su salida, y vendrá a nosotros como la lluvia, como la lluvia tardía y temprana a la tierra” (Os. 6:3).

   “Jesús les respondió y dijo: Mi doctrina no es mía, sino de aquel que me envió. El que quiera hacer la voluntad de Dios, conocerá si la doctrina es de Dios, o si yo hablo por mi propia cuenta” (Jn. 7:16-17).

   “Dijo entonces Jesús a los judíos que habían creído en él: Si vosotros permaneciereis en mi palabra, seréis verdaderamente mis discípulos; y conoceréis la verdad, y la verdad os hará libres” (Jn. 8:31-32).

   “Y esta es la vida eterna: que te conozcan a ti, el único Dios verdadero, y a Jesucristo, a quien has enviado” (Jn. 17:3).

   “A fin de conocerle, y el poder de su resurrección, y la participación de sus padecimientos, llegando a ser semejante a él en su muerte” (Fil. 3:10).

   “Para que andéis como es digno del Señor, agradándole en todo, llevando fruto en toda buena obra, y creciendo en el conocimiento de Dios; fortalecidos con todo poder, conforme a la potencia de su gloria, para toda paciencia y longanimidad” (Col. 1:10-11).

   “Toda la Escritura es inspirada por Dios, y útil para enseñar, para redargüir, para corregir, para instruir en justicia” (2 Ti. 3:16).

   “Por tanto, dejando ya los rudimentos de la doctrina de Cristo, vamos adelante a la perfección; no echando otra vez el fundamento del arrepentimiento de obras muertas, de la fe en Dios” (He. 6:1).

   “Desead, como niños recién nacidos, la leche espiritual no adulterada, para que por ella crezcáis para salvación, si es que habéis gustado la benignidad del Señor” (1 P. 2:2-3).

   “Porque también Cristo padeció una sola vez por los pecados, el justo por los injustos, para llevarnos a Dios, siendo a la verdad muerto en la carne, pero vivificado en espíritu” (2 P. 3:18).

Amén, para la hora y gloria de Dios. 

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Hno Roberto Saldías Roa

Miembro de la IEP en Nacimiento Bajo, nació en el evangelio del Señor en la Iglesia de Laja 1975. Casado con María Nahuelmán, estudia teología de manera autodidacta. Me gusta mucho leer y escribir.

 

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