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Domingo 02 de agosto de 2020: “El Espíritu Santo capacita gloriosamente a sus hijos para la obra de Dios”

Domingo 02 de agosto de 2020: “El Espíritu Santo capacita gloriosamente a sus hijos para la obra de Dios”

   Lección: Éxodo Cap. 35, versículos 30 al 35. 30Y dijo Moisés a los hijos de Israel: Mirad, Jehová ha nombrado a Bezaleel hijo de Uri, hijo de Hur, de la tribu de Judá; 31y lo ha llenado del Espíritu de Dios, en sabiduría, en inteligencia, en ciencia y en todo arte, 32para proyectar diseños, para trabajar en oro, en plata y en bronce, 33y en la talla de piedras de engaste, y en obra de madera, para trabajar en toda labor ingeniosa. 34Y ha puesto en su corazón el que pueda enseñar, así él como Aholiab hijo de Ahisamac, de la tribu de Dan; 35y los ha llenado de sabiduría de corazón, para que hagan toda obra de arte y de invención, y de bordado en azul, en púrpura, en carmesí, en lino fino y en telar, para que hagan toda labor, e inventen todo diseño.

   Tema a tratar en el contexto Bíblico: ⏩ 6. El encargado de la obra y su asistente: escogidos por Dios

  1. El encargado: Bezaleel.
  2. l) Dios lo llenó con su Espíritu.

2) Dios lo dotó de inteligencia, conocimiento y sabiduría para la construcción

  • para diseñar objetos de metal;
  • para tallar y engastar piedras;
  • para trabajar sobre madera;
  • para hacer todo tipo de labor ingeniosa.
  1. El asistente del encargado: Aholiab.

1) Dios los preparó a Bezaleel y a él para que enseñaran su oficio a otros.

2) Dios llenó a ambos de sabiduría para hacer todo tipo de trabajos:

  • de arte, diseño, bordado y tejido;
  • como expertos y encargados de toda obra de arte y diseño.

    Comentario general: [6]. (Éxodo 35:30-35) Llamado De Dios ▬ Escogido ▬ Bezaleel ▬ Aholiab ▬ Encargado ▬ Supervisor: Por último, leemos sobre los dos encargados o supervisores escogidos por Dios. No hay un llamado más alto ni de mayor responsabilidad que el que Dios hace a quien escoge para ser un líder de su pueblo. Para este gran proyecto de construcción, Dios llamó a dos hombres, que deberían ser de ejemplo y guía para que los demás los siguieran. El llamó a dos hombres que fueran capaces de comunicar a los demás el plan maestro de Dios para el diseño del tabernáculo, dos hombres que estarían dispuestos a apegarse a la tarea que les había sido asignada sin dejarse persuadir ni corromper por sus propias ideas. El llamó a dos hombres a los que podría usar.

-a. Dios nombró a un encargado general de la obra llamado Bezaleel (v. 30). Consideremos las cualidades especiales de las que estaba dotado, necesarias para la construcción del tabernáculo:

  1. l) Dios lo llenó con el Espíritu Santo (v. 31).

2) Lo llenó de inteligencia, conocimiento y sabiduría para la construcción (v. 31). Bezaleel contaba con las habilidades necesarias para diseñar objetos de metal (v. 32), tallar y engastar piedras preciosas (v. 33), trabajar sobre madera y hacer todo tipo de labor ingeniosa (v. 33). Dios lo escogió y lo apartó para llevar a cabo el proyecto de construcción más importante de la historia israelita. El escogió a un hombre y le dio las habilidades necesarias para edificar el tabernáculo exactamente como él lo había diseñado.

-b. Dios designó también a un encargado asistente llamado Aholiab (vv. 34-35), que voluntariamente sirvió de ayudante para Bezaleel. Aholiab no tenía el deseo de usurpar el lugar de Bezaleel ni de rebelarse contra su autoridad. Él estaba comprometido con Dios para usar sus dones hasta el máximo de sus capacidades en la construcción del tabernáculo. Observemos que:

1) Dios había dado tanto a Aholiab como a Bezaleel la capacidad de enseñar su oficio a otros.

2) Ambos estaban llenos del Espíritu Santo de Dios y de sabiduría para hacer todo tipo de trabajos.

3) Tenían la capacidad de trabajar en obras de arte, diseño, bordado y tejido.

4) Eran expertos, capacitados para supervisar toda la obra de arte y diseño.

   Dios puso todo y a todos en su lugar. Había dado a Moisés los planos y el diseño; había llamado al pueblo a ofrendar y ellos habían respondido; había llamado a dos encargados para que supervisaran la obra y guiaran a los demás trabajadores. Lo único que faltaba era empezar a construir. Pronto el tabernáculo se haría realidad.

   Pensamiento 1. Nunca debemos temer ni echarnos atrás frente a la oportunidad de servir a Dios. Dios nunca nos llamará a llevar a cabo una tarea sin primero prepararnos para hacerlo. El siempre nos dota de las capacidades para servirlo; siempre nos da exactamente lo que necesitamos para servirlo. Además, él va delante de nosotros y nos fortalece para que lo sigamos.

   “A uno dio cinco talentos, y a otro dos, y a otro uno, a cada uno conforme a su capacidad; y luego se fue lejos” (Mt. 25:15).

   “No me elegisteis vosotros a mí, sino que yo os elegí a vosotros, y os he puesto para que vayáis y llevéis fruto, y vuestro fruto permanezca; para que todo lo que pidiereis al Padre en mi nombre, él os lo dé” (Jn. 15:16).

   “Porque de la manera que en un cuerpo tenemos muchos miembros, pero no todos los miembros tienen la misma función, así nosotros, siendo muchos, somos un cuerpo en Cristo, y todos miembros los unos de los otros. De manera que, teniendo diferentes dones, según la gracia que nos es dada, si el de profecía, úsese conforme a la medida de la fe; o si de servicio, en servir; o el que enseña, en la enseñanza; el que exhorta, en la exhortación; el que reparte, con liberalidad; el que preside, con solicitud; el que hace misericordia, con alegría” (Ro. 12:4-8).

   “Ahora bien, hay diversidad de dones, pero el Espíritu es el mismo. Y hay diversidad de ministerios, pero el Señor es el mismo. Y hay diversidad de operaciones, pero Dios, que hace todas las cosas en todos, es el mismo. Pero a cada uno le es dada la manifestación del Espíritu para provecho” (1 Co. 12:4-7).

   “Porque somos hechura suya, creados en Cristo Jesús para buenas obras, las cuales Dios preparó de antemano para que anduviésemos en ellas” (Ef. 2:10).

   “Y él mismo constituyó a unos, apóstoles; a otros, profetas; a otros, evangelistas; a otros, pastores y maestros, a fin de perfeccionar a los santos para la obra del ministerio, para la edificación del cuerpo de Cristo” (Ef. 4:11 12).

   “Todo lo puedo en Cristo que me fortalece” (Fil. 4:13).

   “Porque no nos ha dado Dios espíritu de cobardía, sino de poder, de amor y de dominio propio” (2 Ti. 1:7).

   Comentario 2: El Espíritu Santo es nuestro maestro. “Les enseñará todas las cosas” (Juan 14:26). “No necesitan que nadie les enseñe. Esa unción es auténtica—no es falsa—y les enseña todas las cosas. Permanezcan en él” (1 Juan 2:27).

   El Espíritu Santo es nuestro maestro básicamente de dos formas: directamente e indirectamente, un concepto muy importante que desarrollaré después en detalle. Si Él nos enseña directamente, entonces: “No necesitan que nadie les enseñe”. El Espíritu Santo es muy capaz de enseñarnos de esta forma, y es algo maravilloso cuando sucede. Las cosas que me enseñó directamente habían sido cosas fuera de mi alcance, por ejemplo, que era eternamente salvo y escogido desde antes de la fundación del mundo. Yo no podría haber pensado eso con mi propia mente. Me habían enseñado lo contrario: que esa enseñanza había “nacido en el infierno” (y no estoy bromeando). Así que, ¿cómo llegué hasta ella? Por la enseñanza directa del Espíritu Santo.

   La enseñanza indirecta se refiere a la manera en que el Espíritu Santo aplica lo que leemos u oímos. Es cuando el Espíritu aplica la Palabra de Dios cuando la leemos. Es cuando el Espíritu aplica la predicación, la enseñanza, un blog, un poema, una bonita palabra de ánimo de un amigo o cuando cantan un himno o un coro. Como ocurre, esta misma mañana en mi tiempo a solas canté el himno “Be Still, My Soul” con la melodía de “Finlandia”. Sólo Dios (y Louise, que estaba conmigo) saben lo que esas palabras significaron para mí este día concreto. ¡Fue como si esas palabras se hubieran escrito para mí! El Espíritu Santo estaba obrando al aplicar este gran himno.

   El Espíritu Santo es nuestro mejor y único maestro fiable. De hecho, Él es el único maestro que importa. Cualquier enseñanza que oiga o lea (incluyendo este libro), sin importar quién sea el predicador o el maestro, si el Espíritu no la aplica y da testimonio en su corazón (lo cual Él es perfectamente capaz de hacer), debería aprender a aplazar esa enseñanza, si no a desecharla.

   Precaución: el Espíritu Santo sólo da testimonio de la verdad. Recuerde también que el mejor maestro comete errores; ellos no son infalibles. Usted debe ser como las personas de Berea que “examinaban las Escrituras [el Antiguo Testamento en este caso] para ver si era verdad lo que se les anunciaba” (Hechos 17:11). En esos tiempos, Pablo era un don nadie; no tenía la estatura entonces que tiene hoy. Cualquier que le “Créalo porque yo lo digo” no le está haciendo ningún favor, y está probablemente inseguro de sí mismo. (Fuego Santo: Una mirada bíblica y balanceada a la obra del Espíritu Santo en nuestras vidas. diga: Dr. Kendall)

Texto Áureo: “A estos cuatro muchachos Dios les dio conocimiento e inteligencia en todas las letras y ciencias; y Daniel tuvo entendimiento en toda visión y sueños”. (Daniel 1:17).

   Comentario del texto: El progreso educativo, 1:17–21. Gracias a la fidelidad de los jóvenes, el Señor les dio conocimiento y habilidad en toda clase de escritura y sabiduría (v. 17), mostrándoles así su interés y su propósito para su vida. Sin duda que Dios bendice a los suyos. La sabiduría aquí es más bien información sistematizada. Por cierto, por medio de la preparación anterior de los jóvenes, la sabiduría y el conocimiento que habían recibidos de Dios anteriormente, fueron capaces de discernir entre lo bueno y lo malo, la verdad y el error, ayudándoles así a aceptar lo verdadero y rechazar lo falso.

   Hay un contraste entre los cuatro jóvenes y Daniel. Aunque todos progresaron, Daniel, ayudado en una manera especial por el Señor, pudo aprovechar más que los otros el adiestramiento.

   Su entendimiento en toda clase de visiones y sueños prefigura lo que sigue, su futuro servicio a Nabucodonosor, a Belsasar y, sobre todo, a Dios. Dios había revelado su voluntad a algunos profetas por medio de visiones y sueños (Núm. 12:1–8). La palabra “visión” se usa como un sinónimo del término “revelación” (comp. Isa. 1:1). En Babilonia, la revelación verdadera no era conocida por los magos y adivinos.

   En el cap. 2 del libro de Daniel se ve que, a veces, ni Nabucodonosor mismo tenía mucha confianza en ellos. Así que Daniel recibió la capacidad para discernir si una visión era o no de Dios y, por tanto, verdadera, o si era solo fabricación de la mente de un hombre. En un contexto cultural donde se confiaba tanto en los sueños, Daniel era entendido en toda clase de visiones y sueños, tal como José quien, en circunstancias similares, también pudo interpretar sueños en Egipto (Gén. 41:16).

   El plazo señalado de tres años se venció y con esto llegaba la oportunidad para los jóvenes de demostrar lo que Dios había hecho. Daniel y sus amigos, junto con otros jóvenes, fueron llevados ante la presencia del rey. En el examen se reconoció una diferencia. De entre todos, se destacaron Daniel y sus tres compañeros tanto en apariencia física como en capacidad. El rey, por su indagación personal, seleccionó para atenderle a los mismos individuos que la providencia de Dios ya había distinguido con dones especiales. Nótese que se les designa con sus nombres hebraicos, no babilónicos: los datos contenidos en el libro fueron preservados por Israel, no por archivos babilónicos.

1er Titulo:

El siervo de Dios señala a los escogidos por Dios. Versíc. 30 al 33. 30Y dijo Moisés a los hijos de Israel: Mirad, Jehová ha nombrado a Bezaleel hijo de Uri, hijo de Hur, de la tribu de Judá; 31y lo ha llenado del Espíritu de Dios, en sabiduría, en inteligencia, en ciencia y en todo arte, 32para proyectar diseños, para trabajar en oro, en plata y en bronce, 33y en la talla de piedras de engaste, y en obra de madera, para trabajar en toda labor ingeniosa. (Léase 1ª de Crónicas 28:10. Mira, pues, ahora, que Jehová te ha elegido para que edifiques casa para el santuario; esfuérzate, y hazla. ▬ Los Hechos 9.15. El Señor le dijo: Ve, porque instrumento escogido me es éste, para llevar mi nombre en presencia de los gentiles, y de reyes, y de los hijos de Israel;).

   Comentario: -a. Dios nombró a un encargado general de la obra llamado Bezaleel (v. 30). Consideremos las cualidades especiales de las que estaba dotado, necesarias para la construcción del tabernáculo:

  1. l) Dios lo llenó con el Espíritu Santo (v. 31).

2) Lo llenó de inteligencia, conocimiento y sabiduría para la construcción (v. 31). Bezaleel contaba con las habilidades necesarias para diseñar objetos de metal (v. 32), tallar y engastar piedras preciosas (v. 33), trabajar sobre madera y hacer todo tipo de labor ingeniosa (v. 33). Dios lo escogió y lo apartó para llevar a cabo el proyecto de construcción más importante de la historia israelita. El escogió a un hombre y le dio las habilidades necesarias para edificar el tabernáculo exactamente como él lo había diseñado.

   Comentario 2: Los Hechos 9.15. Jesús dice por segunda vez a Ananías que vaya a ver a Pablo. Y de paso, le muestra tres aspectos importantes que tienen que ver con la vida futura de Pablo. En un sentido, estos tres hechos son una sinopsis de la segunda parte de Hechos. Encuadran la vida de Pablo después de su conversión:

  1. Llega a ser un instrumento escogido por Cristo
  2. Presentará el evangelio tanto a judíos como a gentiles
  3. Al hacerlo, sufrirá por el nombre de Jesús.

   Jesús saca toda duda de la mente de Ananías y le manda a ir a Pablo. Le dice:

♦a. “Es mi instrumento escogido”. Hay cinco razones para creer que Pablo es una persona superior para realizar la tarea que Jesús tiene para él: Pablo es un judío, quien ha sido instruido esmeradamente en el Antiguo Testamento por Gamaliel; se crió en un ambiente donde se hablaba el griego; conoce la cultura helenística; sabe cómo interpretar el evangelio en términos adecuados para ser entendido por el mundo helenístico; es un ciudadano romano que entiende que la vasta red de caminos del imperio romano facilita los viajes, de manera que el evangelio puede llegar a todos los confines del mundo. E. M. Blaiklock escribe: “Nadie mejor que Pablo de Tarso podía reunir todas estas cualidades. Es difícil imaginarse otro lugar [fuera de Tarso] donde todo el ambiente y la historia de la ciudad fueran más favorables para producirlas en una sola persona”. Cuando Jesús usa la palabra escogido se está refiriendo no a una elección sino a una misión. Esta es la tarea que espera a Pablo:

♦b. “Para que lleve mi nombre ante los gentiles”. Pablo es el representante personal de Jesús al mundo gentil. En sus epístolas, reiteradamente señala que él fue llamado para ser un apóstol a los gentiles. En el camino a Damasco, Jesús personalmente lo llama para llevar a cabo esta tarea. Y aunque la comisión de ser apóstol no se concretó sino hasta algunos días después, no varió en lo más mínimo el cargo de llevar el evangelio de Cristo a los gentiles. Además, Pablo proclamó el evangelio primero a los judíos en sus sinagogas, pero después se dedicó al mundo gentil. El mismo se consideraba primero y más que nada una voz de Jesús a los gentiles.

♦c. “Ante … reyes, y el pueblo de Israel”. A su tiempo, Pablo aparecería ante el rey Agripa y trataría de persuadirlo de hacerse cristiano (26:28). Apelaría al César para ser juzgado por Nerón en los tribunales de Roma (25:11–12, 25; 26:32; 28:19). Y en numerosas oportunidades se dirigiría a los judíos, como lo atestigua su discurso desde las gradas de la fortaleza romana en Jerusalén (22:1–21).

♦d. “Yo le mostraré cuanto debe sufrir por mi nombre”. Jesús da a Ananías información sólo parcial y se reserva para sí mismo el privilegio de informar a Pablo acerca de los sufrimientos que él tendría que soportar por anunciar el evangelio de Cristo. Quizás Jesús se está anticipando a una pregunta de Ananías sobre el sufrimiento que implicaría para Pablo por ser embajador de Cristo. La respuesta de Jesús es afirmativa y tranquilizadora. Jesús está en completo control de la situación, y de ello hablará con Pablo a su debido tiempo.

Consideraciones doctrinales en 9:15

    Pablo afirma ser un apóstol “no de hombres ni por hombre, sino por Jesucristo” (Gá. 1:1). A primera vista, la evidencia en Hechos no parece respaldar el apostolado que proclama Pablo. Primero, los tres relatos de su conversión (9:1–19; 22:6– 21; 26:12–18) no dicen nada sobre su nombramiento como apóstol. Luego, sólo una vez Lucas se refiere a Pablo como apóstol, y en un sentido muy general cuando lo menciona junto con Bernabé (14:14). Tercero, Pedro claramente establece los requisitos para el apostolado cuando los creyentes se reúnen para escoger al sucesor de Judas Iscariote (1:21–22). Según estos requisitos, un apóstol tenía que haber sido un seguidor de Jesús desde el tiempo en que el Señor fue bautizado por Juan en el Jordán hasta el día de su ascensión. Y, además, tenía que haber sido testigo de su resurrección.

   No obstante, Pablo es un apóstol porque Jesús mismo lo puso en el rango de apóstol. Aunque él no forma parte de los Doce, los apóstoles en Jerusalén lo aceptan como el apóstol de Cristo a los gentiles. Hay cinco razones para ello: Pablo vio al Jesús resucitado y por eso fue testigo de la resurrección (26:16–18; 1 Co. 9:1). Al igual que los otros apóstoles, Pablo tiene el poder para realizar maravillas y señales. Como los demás apóstoles recibieron el don del Espíritu Santo, así también Pablo (9:17). Proclamó el mismo evangelio que los apóstoles proclaman (Gá. 2:2). Por último, como los demás apóstoles, llega a ser un intérprete del evangelio. En resumen, por su propio testimonio en sus cartas y discursos sabemos que él llenó los requisitos para ser apóstol. Fue llamado personalmente por Jesús.

   Comentario: 1ª de Crónicas 28:10: Después del discurso de David dirigido a la congregación, comienza una charla pública, pero a la vez de índole muy personal, a Salomón (vv. 9, 10). Estas palabras son dignas para que todo padre creyente las deje de legado a sus hijos. Primero, amonesta a Salomón a que no pierda de vista nunca su relación con Dios. Puesto que Dios conoce íntimamente al corazón de Salomón, éste ha de buscar una relación mutua con él. En virtud de esta relación, Salomón ha de obedecer en la construcción del templo. Dios lo conoce íntimamente; ¡a Salomón le competía esforzarse y trabajar!

2° Titulo:

Compartiendo el conocimiento recibido de Dios, sin egoísmo. Versíc. 34. 34Y ha puesto en su corazón el que pueda enseñar, así él como Aholiab hijo de Ahisamac, de la tribu de Dan. (Léase 1ª de Pedro 4.10. Cada uno según el don que ha recibido, minístrelo a los otros, como buenos administradores de la multiforme gracia de Dios. ▬ Proverbios 2:6. Porque Jehová da la sabiduría, Y de su boca viene el conocimiento y la inteligencia.).

   Comentario 2: 1ª Pedro 4:10. Cada uno ponga al servicio de los demás el don que ha recibido, administrando fielmente la gracia de Dios en sus diversas formas.

-d. Dones. En Romanos, Pablo analiza los dones que los miembros de la iglesia reciben. Dice él: “Tenemos diferentes dones, según la gracia que nos es dada” (12:6). Estos dones incluyen la profecía, el servicio, la enseñanza, la exhortación, la liberalidad, el gobierno y la misericordia (vv. 6–8; véase 1 Co. 12:7–11; y compárese en contexto con Ef. 4:7–8).

   Pedro también habla de estos dones. Informa a sus lectores que cada miembro de la comunidad cristiana ha recibido dones (capacidades) de parte de Dios. El creyente no puede crearlos ni reclamarlos para sí, puesto que los recibe de Dios, que los concede gratuitamente a su pueblo. En suma, estos dones pertenecen a Dios y deben ser usados para provecho de su reino. “Cada uno ponga al servicio de los demás el don que ha recibido”. Entonces los dones deben ser usados para beneficio recíproco dentro de la comunidad, y en consonancia con el propósito y designio de Dios.

   En la segunda parte del versículo, Pedro les dice a sus lectores que deben ocuparse en “administrar fielmente la gracia de Dios en sus diversas formas”. Una traducción literal del versículo 10b sería: “como buenos administradores de la multiforme gracia de Dios” (VRV). La palabra buenos significa en realidad “excelentes” (comparar con 2:12). Y el término administrador se refiere a un superintendente o mayordomo que está a cargo de las posesiones de su amo (p.ej., Lc. 12:42; 16:1; Gá. 4:2).

   En este versículo Pedro recuerda a cada persona que pertenece al cuerpo de los creyentes que el don que ha recibido es “gracia de Dios en sus diversas formas”. El don es, en primer lugar, el evangelio de Jesucristo que le es confiado a los administradores de Dios. El don, empero, no se limita al evangelio como tal; también aparece en forma de diversas capacidades y habilidades. Durante el primer siglo, a los apóstoles se les confió “los misterios de Dios” (1 Co. 4:1, VRV). Un ejemplo contemporáneo es la persona que sirve a Dios como pastor. Él ha recibido ciertos talentos en el campo de la predicación, y acaso también en la enseñanza, asesoramiento, evangelización y administración. Sin embargo, Dios no solamente concede estos dones a los líderes de la iglesia, sino también a todos los miembros. Cada persona de la iglesia ha recibido dones que lo dotan para edificar el cuerpo de Cristo (Ef. 4:12).

   Dentro de la iglesia “nadie debe contentarse con una cosa y con sus propios dones, sino que cada uno necesita la ayuda y apoyo de su hermano”. Cada uno debe esforzarse por ser un buen administrador de los talentos que Dios le ha dado. Resumiendo, la iglesia es un verdadero depósito de dones y talentos—nunca bajo cerrojo sino siempre abierta para el servicio.

   Proverbios 2.6. El descubrimiento de Dios viene porque él es la fuente primordial de toda la sabiduría (v. 6).

3er Titulo:

Todo aquel que esté dispuesto a trabajar, será útil en las manos del Señor. Versíc. 35. 35y los ha llenado de sabiduría de corazón, para que hagan toda obra de arte y de invención, y de bordado en azul, en púrpura, en carmesí, en lino fino y en telar, para que hagan toda labor, e inventen todo diseño. (Léase 2ª a Timoteo 2:21. Así que, si alguno se limpia de estas cosas, será instrumento para honra, santificado, útil al Señor, y dispuesto para toda buena obra.).

   Comentario 1:-b. Dios designó también a un encargado asistente llamado Aholiab (vv. 34-35), que voluntariamente sirvió de ayudante para Bezaleel. Aholiab no tenía el deseo de usurpar el lugar de Bezaleel ni de rebelarse contra su autoridad. Él estaba comprometido con Dios para usar sus dones hasta el máximo de sus capacidades en la construcción del tabernáculo. Observemos que:

1) Dios había dado tanto a Aholiab como a Bezaleel la capacidad de enseñar su oficio a otros.

2) Ambos estaban llenos del Espíritu Santo de Dios y de sabiduría para hacer todo tipo de trabajos.

3) Tenían la capacidad de trabajar en obras de arte, diseño, bordado y tejido.

4) Eran expertos, capacitados para supervisar toda la obra de arte y diseño.

   Dios puso todo y a todos en su lugar. Había dado a Moisés los planos y el diseño; había llamado al pueblo a ofrendar y ellos habían respondido; había llamado a dos encargados para que supervisaran la obra y guiaran a los demás trabajadores. Lo único que faltaba era empezar a construir. Pronto el tabernáculo se haría realidad.

(Tomado de la Biblia de Bosquejos y Sermones Éxodo 19 al 40. Editorial Portavoz).

   Comentario 2: 2ª a Timoteo 2:21: ¿Cómo puede uno estar seguro de ser un utensilio para honra? La respuesta es: Así que, si alguno se limpia efectivamente de estas cosas, será utensilio de honra, santificado, muy útil al Amo, preparado para toda buena obra.

   La comunión íntima y estrecha con los hipócritas puede conducir fácilmente a la contaminación moral y espiritual (1 Co. 15:33; y véase C.N.T. sobre 2 Ts. 3:14). Se debe evitar la tentación de caer en esta trampa. El pecado de aceptar las doctrinas de tales hombres malvados o de copiar el ejemplo de ellos (sea que se piense que estos hombres ya no están en la iglesia o que todavía están en ella) debe ser evitado (cf. v. 19b); y si se ha cometido ese pecado, debe ser confesado y se debe vencer el mal con el bien.

   Así una persona debe limpiarse “efectivamente” o “completamente” de estas cosas, esto es, de los hombres malos (“utensilios para deshonra”) y sus doctrinas y prácticas contaminantes; de hombres tales como Himeneo y Fileto y sus discípulos, y de sus enseñanzas falsas y sus malos hábitos.

   Ahora, si alguno se limpia efectivamente, será utensilio para honra. La realidad surge de la figura: una vasija de mala calidad siempre será una vasija de mala calidad, pero la gracia de Dios capacita al pecador para ser santo, un utensilio para honra. Tal persona, habiéndose limpiado, está santificada. Por la operación purificadora del Espíritu Santo ahora ha llegado a ser “santo en experiencia y en posición” (K. S. Wuest, Golden Nuggets, p. 72), habiendo sido completamente apartado para el Señor y para su obra, y esto en forma permanente. En consecuencia, ahora es muy útil a su Maestro, aquel que ejerce plena autoridad sobre él (cf. 1 Ti. 6:1, 2; Jud. 4; Ap. 6:10), a saber, Jesucristo. Una vez por todas está preparado para toda obra buena (cf. 2 Ti. 3:17; Tit. 1:16; 3:8, 14; luego, 2 Co. 9:8)

Amen, para honra y gloria de Dios.

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Hno Roberto Saldías Roa

Miembro de la IEP en Nacimiento Bajo, nació en el evangelio del Señor en la Iglesia de Laja 1975. Casado con María Nahuelmán, estudia teología de manera autodidacta. Me gusta mucho leer y escribir.

 

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