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1933 – Gran Cisma / Iglesia Evangélica Pentecostal

1933 – Gran Cisma / Iglesia Evangélica Pentecostal

Producto del cisma de 1933 en la Iglesia Metodista Pentecostal, un grupo importante de pastores, congregaciones y templos históricos, permanecen fieles y bajo la dirección del Superintendente Hoover, constituyéndose con el nombre de “Iglesia Evangélica Pentecostal”, la cual por el hecho de mantenerse fiel al precursor del pentecostalismo en Chile, atraer a pastores, congregaciones y templos históricos del movimiento, tiene, incluso con exclusión de otras ramas, todo el derecho de retrotraer sus inicios a los acontecimientos del año 1909. 

Nuestra Iglesia desde el principio ha ido conservando una herencia espiritual trasmitida por el metodismo a través del pastor Hoover que la define y distingue de otras tradiciones evangélicas. La devoción y fervor espiritual; el canto congregacional; la música; el disciplinado trabajo evangelizador; las clases, la doctrina y ritual, junto al testimonio personal de cada creyente, son las marcas más distintivas de la personalidad de la Iglesia Evangélica Pentecostal.

“Indiscutiblemente, en el último análisis, nuestros principios en su base, son la disciplina y doctrina de la Iglesia Metodista Episcopal; por lo tanto, el eximio Pionero dado a nuestra patria nos participó sus grandes principios adquiridos, que bien podemos estimar que nos identificamos con la misión Metodista Episcopal del siglo pasado”. (Fuego de Pentecostés N°621, mayo de 1981)