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Semana del 11 al 17 de marzo: “Aspecto doctrinal de la obra del Espíritu Santo en la elección”.

Semana del 11 al 17 de marzo: “Aspecto doctrinal de la obra del Espíritu Santo en la elección”.

Semana del 11 al 17 de marzo de 2019

Lectura Bíblica: San Juan 15:15 y 16. Ya no os llamaré siervos, porque el siervo no sabe lo que hace su señor; pero os he llamado amigos, porque todas las cosas que oí de mi Padre, os las he dado a conocer. No me elegisteis vosotros a mí, sino que yo os elegí a vosotros, y os he puesto para que vayáis y llevéis fruto, y vuestro fruto permanezca; para que todo lo que pidiereis al Padre en mi nombre, él os lo dé. 

   Comentario General: (Según el libro de doctrina cristiana Dr. George Pardington pagina 225-226). Aspectos doctrinales especiales: En cuanto a la obra del espíritu en y sobre el creyente, hay dos opiniones:

• Él empieza su obra al tiempo de la conversión. Esta opinión la sostienen aquellos que dan mucho énfasis a la libertad de la voluntad humana.

• Él empieza su obra antes del tiempo de la conversión ▬tal vez tan temprano como el nacimiento o aún antes. Esta opinión es sostenida por aquellos que dan mucho énfasis a la soberanía de Dios.

   Hay verdad en ambas opiniones. En aquellos que han de ser hijos de Dios por la fe en Jesucristo, tenemos que creer que el Espíritu Santo obra antes de la conversión ▬guiando, protegiendo y gobernando providencialmente sus vidas. Salmo 139:13-18; Jer. 1:5; Gá. 1:15-16.

   De las muchas palabras y expresiones usada en las Escrituras para exponer la obra especial del Espíritu Santo en el creyente, elegimos seis términos empleados en el Nuevo Testamento, que parecer abarcar t representar la extensión y la intención de la experiencia cristiana, a saber: la elección, el llamamiento, la conversión, la justificación, la regeneración y la santificación, Hechos 3:19; Ro. 4:25;8:29, 30; 2 Ts. 2:13; 2 Pe. 1:10; Tito 3:5.

1) Elección: (1:1) Clases: hay tres elecciones distintas mencionadas en las Escrituras: Primero, Nacional, como en el caso de Israel (Ro. 9:11; 11:5-28). Segundo: Oficial, como en el caso de Aholiab y Bezaleel (Éxodo 31:1-6). Tercero: Redentora: como en el caso de la Iglesia y del creyente (1 Ts. 1:4; 2 Pe. 1:10).

2) Elección redentora: la elección redentora puede definirse como la determinación de Dios, desde la eternidad, de salvar a ciertos individuos, aparte de cualquier mérito propio, sobre la base de su fe prevista por Dios. Esto es predestinación.

   Nota: En Romanos 8.29 ocurren dos verbos, a saber <conocer en su presciencia>, y <predestinar>. La palabra griega traducida <conocer en su presciencia>ocurre en Hechos 26:5; Ro. 8.29 y 11:2; 1 Pe. 1:20; 2 Pe. 3:17. La palabra griega traducida <predestinar> ocurre en Hechos 4:28; Ro. 8:29; 1Co. 2:6; Ef. 1:5.11. La palabra griega traducida <conocer en su presencia> o <conocer de antemano> implica el hecho de conocer de antemano el carácter; la palabra griega traducida <predestinar>implica una determinación fundada sobre tal presencia del carácter.

   Comentario del contexto bíblico: 15. Ya no os llamo siervos, porque el siervo no sabe lo que hace su señor; pero os he llamado amigos, porque todas las cosas que oí de mi Padre, os las he dado a conocer.

   A los discípulos ya no se les llama siervos (como probablemente se implicaba 13:16) sino amigos. Cuando un superior le dice a su siervo que haga esto o aquello, éste no recibe explicaciones detalladas en cuanto al por qué y a las razones. La situación es diferente en el caso de un amigo. El amigo es el confidente. Para ese entonces Jesús les había dicho a los discípulos todo lo que había oído del Padre (véase sobre 8:26; cf. 3:11; y adviértase “mi” Padre; véase sobre 1:14, 18); cosas tales como, por qué el Padre lo había enviado a la tierra, por qué iba a dar su vida, por qué tenía que alejarse de la tierra, qué haría al regresar, y cómo se podía salvar el hombre (véase pasajes como 3:16; 10:11; 14:2, 3; luego 3:3, 5, 36). En consecuencia, cuando se enfatiza la proximidad de la comunión entre el Maestro y sus discípulos, ya no resulta apropiado el nombre de siervos.

   Además, la tarea que debe realizar el siervo a menudo es ardua, pero el yugo que Jesús puso en sus discípulos era liviano, la carga era ligera (véase Mt. 11:25–30), sobre todo en comparación con la carga de normas y tradiciones humanas que recaían tan pesadamente sobre los judíos (véase Mt. 23:4; Hch. 15:10). Estos eran siervos, incluso esclavos. Pero los discípulos eran amigos. En estas palabras de Jesús está claramente implícito el pensamiento de que no está satisfecho con obediencia puramente servil. Sus amigos están motivados por la amistad cuando hacen lo que él les pide. La obediencia es expresión de su amor.

   Versíc. 16. No me elegisteis vosotros a mí, sino que yo os elegí a vosotros, y os he puesto para que vayáis y llevéis fruto, y vuestro fruto permanezca; para que todo lo que pidiereis al Padre en mi nombre, él os lo dé.

   Aunque los discípulos son amigos de Cristo, esto no quiere decir que estén en el mismo nivel con él. En la tierra los amigos generalmente se escogen entre sí, pero la amistad de la que Jesús habla es diferente. Es unilateral en su origen. No se produjo por un acercamiento gradual de ambos lados, como ocurre a menudo entre los hombres, sino que la produjo sólo Jesús. Las palabras, “No me elegisteis vosotros a mí, sino que yo os elegí a vosotros”, ponen de relieve el carácter libre, independiente y espontáneo del amor de Cristo.

   El fundamento del amor por nosotros nunca está en nosotros, siempre está en él, porque incluso aparte de su amor por nosotros Dios es amor. Es amor en su misma esencia. El carácter incondicional y soberano de este amor divino se manifiesta también en pasajes como los siguientes:

   “No por ser vosotros más que todos los pueblos os han querido Jehová y os ha escogido, pues vosotros erais el más insignificante de todos los pueblos; sino por cuanto Jehová os amó … os ha sacado con mano poderosa” (Dt. 7:7, 8).

   “Por mí, por amor de mí mismo lo haré” (Is. 48:11).

   “Oye, Señor; oh Señor, perdona; presta oído, Señor, y hazlo; no te tardes, por amor de ti mismo, Dios mío; porque tu nombre es invocado sobre tu ciudad y sobre tu pueblo” (Dn. 9:19).

    “Yo sanaré su rebelión, los amaré de pura gracia” (Os. 14:4).

   “Mas Dios muestra su amor para con nosotros, en que, siendo aún pecadores, Cristo murió por nosotros” (Ro. 5:8).

   “Según nos escogió en él antes de la fundación del mundo, para que fuéramos santos” (no: “porque previó que íbamos a ser santos” Ef. 1:4).

   “En esto consiste el amor: no en que nosotros hayamos amado a Dios, sino en que él nos amó a nosotros, y envió a su Hijo en propiciación por nuestros pecados” (1 Jn. 4:10).

   “Nosotros le amamos a él, porque él nos amó primero” (1 Jn. 4:19).  

   Fue Cristo quien había elegido a estos hombres para sí de entre el mundo de tinieblas (véase sobre versículo 19), a fin de que fueran sus seguidores y como tales dieran fruto, y esto no sólo por un tiempo o a ratos sino permanentemente. Para este fin también los había elegido; es decir, los había apartado del mundo y les había prometido darles las habilidades requeridas. Como se ha indicado antes, el dar fruto se refiere a la producción de los efectos de la gracia divina, como los mencionados en Gá. 5:22—amor, gozo, paz, paciencia, amabilidad, bondad, fidelidad, mansedumbre, autocontrol—; Ef. 5:9; Col. 1:6; He. 12:11; y Stg. 3:18. Pero ante 4:36 y 12:24, pasajes en los que el término “frutos” indica almas salvadas por la eternidad, no está desde luego fuera de lugar señalar que las buenas obras en las que Jesús piensa se mencionan no como fin en sí mismas sino como medio para la conversión de otros, y de esta manera para la gloria de Dios, a través del sendero indicado en Mt. 5:16 (“para que vean vuestras buenas obras, y glorifiquen a vuestro Padre que está en los cielos”).

   Estamos totalmente de acuerdo con el Dr. F. W. Grosheide que la elección de la que habla este pasaje no es para un oficio determinado sino la que corresponde a todo cristiano. Todos los creyentes son escogidos de entre el mundo (versículo 19) para producir frutos (versículos 2, 4, 5, 8). Aunque esto es un acto que ocurre en el tiempo, tiene su base en la elección “antes de la fundación del mundo” (Ef. 1:4; cf. Jn. 17:24).

   El permanecer en Cristo se recompensa con el dar frutos, y a través del dar frutos, también con la oración contestada. El verdadero discípulo pide frutos, porque estos frutos complacen a Dios. Pide a Dios que le dé lo que esté de acuerdo con su voluntad. Pide esto; no como si él mismo (el discípulo) tuviera algún mérito, sino solo sobre la base de los méritos de Cristo y en total armonía con su revelación (en consecuencia, en el nombre de Cristo). En consecuencia, el versículo 16 concluye con las palabras: para que todo lo que pidiereis al Padre en mi nombre, él os lo dé. Aquí se da el pensamiento de 15:7; véase sobre ese versículo. En el versículo 16, sin embargo, no encontramos el impersonal “se te hará”, sino el muy personal, “El … lo dé”. El Padre ama al Hijo; por ello, ama a aquellos que hacen lo que el Hijo les pide.

1er Titulo:

En La Elección Como Nación (Romanos 11.25 al 28.). Porque no quiero, hermanos, que ignoréis este misterio, para que no seáis arrogantes en cuanto a vosotros mismos: que ha acontecido a Israel endurecimiento en parte, hasta que haya entrado la plenitud de los gentiles; y luego todo Israel será salvo, como está escrito:  Vendrá de Sion el Libertador, Que apartará de Jacob la impiedad. Y este será mi pacto con ellos, Cuando yo quite sus pecados. Así que, en cuanto al evangelio, son enemigos por causa de vosotros; pero en cuanto a la elección, son amados por causa de los padres.

   Comentario: Versíc. 25. Porque no quiero que ignoréis este misterio, hermanos, para que no seáis presuntuosos; que le ha sobrevenido un endurecimiento a parte de Israel (y durará) hasta que haya entrado la plenitud de los gentiles.

   Retomando el uso del plural, Pablo se dirige directamente a toda la congregación. No obstante, es evidente que aun ahora él piensa especialmente en aquellos creyentes gentiles que necesitaban ser advertidos en contra del antisemitismo. Sin ambigüedad alguna él acaba de decirles que, para los judíos, aun para aquellos que se habían vuelto negligentes y algo endurecidos la puerta de la oportunidad de salvarse permanecía todavía tan abierta como para los gentiles (v. 24). Es en relación con este pensamiento que él prosigue ahora su argumento usando la conjunción explicativa Por qué.

   Las palabras: “No quiero que ignoréis” quieren decir “Quiero que se percaten bien”. Nótese también aquí la tierna palabra de afecto, “hermanos”. Sobre ambos puntos (a. no ignoréis, y b. hermanos) véase 1:13.

   “… de este misterio”. Al referirse a un misterio, Pablo no usa este término en el sentido pagano de una doctrina esotérica para los iniciados, sino para indicar una verdad que no habría sido conocida de no haberla revelado Dios.

   Según surge de la formulación misma del v. 25—nótese “que un endurecimiento le ha sobrevenido a parte de Israel” (literalmente, “que un endurecimiento en parte le ha venido a Israel”)—esta petrificación no es absoluta ni total; siempre hay un remanente salvo, llamado a la vida de un modo maravilloso:

a. El Israel carnal tropieza y es rechazado por su incredulidad. Resultado:

b. El evangelio es proclamado a los gentiles. Los gentiles escogidos son salvos. Resultado:

c. Dios usa esa salvación de los gentiles para causarle envidia a los judíos. Resultado:

d. El remanente judío acepta a Cristo, de acuerdo al plan eterno de Dios. En cada punto es Dios mismo quien

causa estos resultados. Pero citemos las palabras de Pablo mismo (vv. 11, 12, 31):

a. “Debido a su transgresión

b. la salvación (ha venido) a los gentiles

c. para poner envidioso a Israel, para que

d. como resultado de la misericordia demostrada a vosotros [gentiles] ellos [Israel] también ahora reciban misericordia”.

   Ahora bien, ¿no es esto algo demasiado maravilloso para expresarlo en palabras? Además, a la bendita interacción que Pablo tiene en mente no se le debe dar una esfera de acción demasiado limitada. Se extiende más allá de lo que está encasillado en estos cuatro puntos. Por ejemplo, podemos estar seguros de que los gentiles salvos (punto b) no permanecen quietos, sino que se transforman a su vez en testigos de Cristo; y lo mismo hacen los judíos salvos (punto d.). Esta interdependencia entre la salvación de los gentiles y la de Israel es la substancia del “misterio” divino.

   En armonía, entonces, con la substancia de este misterio el apóstol expresa aquí, en el v. 25 que el endurecimiento le ha sobrevenido a parte de Israel. Esto era cierto en el pasado, es cierto ahora, y seguirá siendo cierto en el futuro. ¿Y no es esto, en esencia, lo mismo que decir que un remanente de Israel, en cada tiempo, es salvo (véanse 9:27; 11:1–5)?

   El rechazo de Israel no es absoluta ni total; tampoco es, necesariamente, definitivo. Es parcial. Pablo siente la necesidad de enfatizar este hecho debido a que ciertos gentiles parecían albergar opiniones, al contrario, tal como se indicó en relación con los vv. 17–24. Por eso les dice: “No quiero que ignoréis este misterio, hermanos, para que no seáis presuntuosos”.

   No obstante, no sólo es cierto que el endurecimiento causado por Dios (como castigo del endurecimiento humano) afecta a parte del pueblo en todo período de la historia, sino que también es verdad, tal cual lo expresa el apóstol aquí en v. 25, que se le ha asignado a este endurecimiento un periodo de tiempo determinado. Para el pueblo en su totalidad durará “hasta que haya entrado la plenitud de los gentiles”. En relación con el v. 12, donde aparece la misma palabra plenitud (pleroma), ya se ha demostrado que al hablar de “plenitud” el apóstol quiere significar “el número completo”. Entonces, lo que Pablo está diciendo aquí en el v. 25 es que el endurecimiento parcial de Israel—el endurecimiento de parte del pueblo de Israel—durará hasta que el número total de los gentiles escogidos haya sido reunido en el rebaño de Dios.

   ¿Y cuándo será que ese número total habrá sido llevado a la salvación en Cristo? La Escritura es muy clara en este punto. Será en el día del glorioso regreso de Cristo. Una vez que él haya regresado, ya no habrá oportunidad ninguna de aceptar el llamado del evangelio. Véanse Lc. 17:26–37; 2 P. 3:3–9. Cf. Confesión Belga, Artículo 37:

   “Finalmente, creemos, según la Palabra de Dios, que cuando se cumpla el tiempo señalado por el Señor (que es desconocido para todas las criaturas) y cuando el número de los escogidos esté completo [bastardillas añadidas], nuestro Señor Jesucristo vendrá desde los cielos, corporal y visiblemente, tal como ascendió, con gran gloria y majestad, para declararse Juez de los vivos y de los muertos, quemando este viejo mundo con fuego para limpiarlo”.

   Ha quedado claro, por lo tanto, que el endurecimiento de parte de Israel y la reunión de los gentiles ocurren a la par. En lo que concierne a Israel, este endurecimiento parcial comenzó ya en los días de la antigua dispensación (Ro. 9:27; 10:16, 21; 11:3), ocurría en los días de Pablo mismo, y continuará hasta el cierre de la nueva dispensación. A la par de este proceso de endurecimiento, el evangelio le es proclamado a los gentiles. Algunos lo rechazan; algunos, por la gracia soberana de Dios, lo aceptan.

   Al regresar a nuestra consideración de Israel, se hace obvio que, si en cada época algunos israelitas son endurecidos, también ha de ser cierto que en cada época algunos son salvos. Pablo expresa este pensamiento en palabras que han dado lugar a gran controversia, a saber, 26a. Y así todo Israel será salvo.

TRES INTERPRETACIONES

A. La teoría más popular

   “Todo Israel” indica a la masa de judíos que estarán vivos en la tierra en los tiempos del fin. El número total de los gentiles escogidos habrá sido reunido. Después de ello la masa de los judíos—Israel en gran escala—será salva. Esto sucederá justamente antes o en el momento mismo del regreso de Cristo.

   Los nombres de algunas de las personas que propugnan esta teoría aparecen en la nota 260.

   Evaluación

a. El vocablo griego ο_τως no significa entonces o después de. La traducción “Entonces todo Israel será salvo” es errónea. En ninguno de los otros casos en que esta palabra aparece en Romanos, o en algún otro lugar del Nuevo Testamento, tiene ese significado. Significa así, de esta manera, de este modo.

b. Esta teoría tampoco le hace justicia a la palabra todo en “todo Israel”. ¿No suena “todo Israel” algo raro como expresión de la pequeña fracción (hablando comparativamente) de judíos que todavía estará viviendo en la tierra justamente antes o en el momento del regreso de Cristo?

c. El contexto indica claramente que al escribir sobre la salvación de los israelitas y de los gentiles, Pablo no limita sus pensamientos a lo que sucederá en el futuro. El incluye de un modo muy específico lo que está sucediendo ahora. Véanse especialmente vv. 30, 31.

d. ¿No sería extraño que Dios escogiese para un favor muy especial—nada menos que la salvación plena y gratuita—precisamente a aquella generación de judíos que habrá estado endureciendo su corazón contra el testimonio del más largo séquito de testigos creyentes, séquito que se extiende desde los días del peregrinar de Cristo sobre la tierra—de hecho, en un sentido, desde el tiempo de Abraham—hasta el cierre de la nueva dispensación?

e. El lector no ha sido preparado para la idea de una conversión en masa de los israelitas. A lo largo del argumento Pablo enfatiza precisamente lo opuesto, a saber, la salvación, en cada época (pasado, presente, futuro) de un remanente. Véanse los pasajes catalogados en 11:5. Si Romanos 11:26 de veras enseña una conversión en masa de los judíos, ¿no parecería que Pablo estuviese diciendo: “Olvidaos de todo lo que os he dicho anteriormente”?

f. Si Pablo predice aquí una futura conversión en masa de los judíos, ¿no está contradiciendo, si no la letra, al menos el espíritu, de su afirmación anterior que encontramos en 1 Ts. 2:14–16:

   “… los judíos, que mataron al Señor Jesús y a los profetas, y nos expulsaron, y no agradan a Dios, y son hostiles para con todos los hombres, impidiéndonos hablar a los gentiles para que estos se salven; así colman ellos siempre la medida de sus pecados. Pero sobre ellos la ira [de Dios] vino hasta el extremo”?

g. El contexto que sigue inmediatamente (11:26b, 27) hace referencia a la venida del “Libertador” que apartará la impiedad y quitará el pecado de Jacob. ¿No fue éste el propósito de la primera venida de Cristo? Pero la interpretación popular de Ro. 11:26 predice una conversión en masa de los judíos en relación con la segunda venida de Cristo. Esta teoría, por consiguiente, no está en armonía con el contexto.

Por estas diversas razones la Interpretación A. debe ser rechazada.

B. La teoría de Juan Calvino

   “Todo Israel” se refiere al número total de los escogidos a lo largo de toda la historia, todos aquellos que finalmente se salvan, tanto judíos como gentiles. En su Comentario sobre este pasaje Calvino se expresa como sigue:

   “Yo creo que esta palabra Israel indica todo el pueblo de Dios, de esta manera: Después que los gentiles hayan entrado, entonces los judíos, apartándose de su rebeldía, se unirán en obediencia a la fe y de esta manera se cumplirá la salvación del Israel de Dios, el cual debe congregar a todos …”

Evaluación

   En lo referente a interpretar el término Israel espiritualmente—“Israel” se refiere a los escogidos—la teoría de Calvino debe ser considerada correcta. Cf. Ro. 9:6. Su afirmación de que la sección de los vv. 25–32 (considerados como una unidad), describe al único pueblo de Dios, tampoco puede ser refutada exitosamente. Pero, por otra parte, la aplicación que hace Calvino del término “Israel” en el v. 26 a todo el pueblo de Dios, tanto judíos como gentiles, está errada. En el contexto precedente las palabras Israel, israelita(s), aparece no menos de once veces: 9:4; 9:6 (dos veces); 9:27; 9:31; 10:19; 10:21; 11:1; 11:2; 11:7 y 11:25. En cada uno de estos casos es claro que la referencia que se hace es a los judíos, nunca a los gentiles. ¿Qué buena razón puede haber, entonces, para adoptar un significado diferente para el término Israel tal como se lo usa aquí en 11:26? Es cierto que al fin del v. 25 el apóstol menciona a los gentiles, pero sólo para indicar que el endurecimiento parcial de los judíos no cesará hasta que cada gentil escogido haya sido traído al reino. Por consiguiente, Pablo todavía habla de los judíos. También lo hace en el v. 26b. Hasta el v. 28 contiene una referencia clara a los judíos. No es hasta llegar a los vv. 30–32 que el apóstol hace desfilar junto a todo el cuerpo de los elegidos, tanto judíos como gentiles.

   Por lo tanto, aunque apreciamos los buenos elementos en la explicación de Calvino, no podemos concordar

con él en su interpretación de “todo Israel” en 11:26 como una referencia a todos los escogidos, tanto judíos como gentiles. Un pasaje debe ser interpretado a la luz de su contexto. En el caso que nos ocupa, el contexto apunta a los judíos, no a los gentiles, ni en los vv. 26–29 a una combinación de judíos y gentiles.

C. Una tercera teoría

   El término “todo Israel” significa el número total de los judíos escogidos, la suma de todos los “remanentes” de Israel. “Todo Israel” corre paralelo a “la plenitud de los gentiles”. Los vv. 25, 26 dejan bien en claro que Diostrata con ambos grupos, los ha estado salvando, los está salvando y los salvará. Y si “todo Israel” indica, tal comolo hace, que ni uno solo de los israelitas escogidos estará ausente “cuando allá se pase lista”, entonces “la plenitudde los gentiles” demuestra de modo similar que cuando se pase lista todo escogido gentil contestará “Presente”.

   Respecto al significado de “será salvo” véase sobre 1:16. Para el judío y el gentil el camino de salvación es el mismo. En realidad, sus caminos van a la par. La oportunidad de ser salvos terminará para ambos cuando Cristo regrese. Como se indicó anteriormente, estos dos—“la plenitud de los gentiles” y “todo Israel”—constituyen un organismo, simbolizado por un solo olivo. Debe quedar en claro que si en el caso presente plenitud debe interpretarse en su sentido ilimitado, lo mismo vale para el todo de “todo Israel”.

   Las palabras “y así” son explicadas por Pablo mismo. Ellas indican: “De un modo tan maravilloso”, un modo que nadie podría haber anticipado. Si Dios no le hubiese revelado este “misterio” a Pablo, éste no lo hubiera sabido. Era, en efecto, asombroso. El rechazo mismo de la mayoría de los israelitas, que recurre una y otra vez a lo largo de la historia, era, es y será, un eslabón en el cumplimiento de la salvación de Israel. Más detalles pueden hallarse en Ro. 11:11, 12, 25.

   Aunque lo cierto es que esta interpretación no es por mucho tan popular como la de la teoría A, entre sus defensores se encuentran personas de reconocida erudición (lo cual también es el caso, por cierto, de las teorías

A y B). Permítaseme mencionar unos pocos.

   Una de las propuestas defendidas exitosamente por S. Volbeda, cuando recibió su doctorado en teología suma cum laude de la Universidad Libre de Amsterdam fue: “El término ‘todo Israel’ en Ro. 11: 26a debe entendersecomo una indicación de los escogidos, vistos colectivamente, tomados de Israel”.

   H. Bavinck, autor de la obra en cuatro tomos Gereformeerde Dogmatiek [Dogmática Reformada], dice: ‘“Todo Israel’ en 11:26 no quiere decir el pueblo de Israel destinado a ser convertido en forma colectiva; tampoco significa la iglesia que consiste de judíos y gentiles unidos; pero sí significa el número total que es recogido de Israel en el transcurso de los siglos”.324 Cf. H. Hoeksema, God’s Eternal Good Pleasure, Grand Rapids, 1950, p. 465.

   Y el Prof. L. Berkhof expresa: ‘“Todo Israel’ debe entenderse como una designación no de toda la nación, sino del número total de los escogidos de entre el antiguo pueblo del pacto … y el adverbio ο_τως no puede significar ‘después de’, sino solamente ‘de esta manera’”.

Puede hallarse una interpretación similar en H. Ridderbos, op. cit., p. 263.

   No solamente eruditos de persuasión Reformada y de nacionalidad o ascendencia holandesa han adoptado esta interpretación, sino que también lo han hecho muchos otros, como lo evidenciará una rápida consulta al comentario de Lenski sobre Romanos, pp. 714, 726, 727. Véase también O. Palmer Robertson: “¿Hay un futuro especial para el Israel étnico en Romanos 11?”, en Perspectives on Evangelical Theology, Grand Rapids, 1979, pp. 81–94.

   Estos intérpretes están convencidos de que ésta es la única interpretación que cuadra con el texto y el contexto.

   Objeciones expresadas y refutadas

   Objeción No. 1. Esta interpretación destruye el contraste entre el remanente mencionado en 11:5, por un lado, y la masa de Israel, por el otro.

   Respuesta: Nuestra interpretación no destruye el contraste, sino que lo define más exactamente. El verdadero contraste está entre el remanente de cada época (véase, por ejemplo, 11:5), por un lado, y “todo Israel”—es decir, la suma de todos los remanentes a lo largo de la historia (v. 26)—por el otro.

   Objeción No. 2. Según esta interpretación, el “misterio” mencionado por Pablo no es más que el hecho que todos los escogidos de Israel serán salvos. Pero esa es una verdad tan obvia que no alcanza a hacerle justicia a las implicaciones del término “misterio”.

   Respuesta: ¡No es así! El misterio del cual Pablo habla se refiere a la maravillosa cadena de acontecimientos que resulta en la salvación de Israel. Apunta a factores aparentemente contradictorios que en la amorosa y soberana providencia de Dios son dirigidos de tal manera que la salvación final de “todo” Israel se lleva a cabo. Véase sobre Ro. 11:25.

   26b, 27.… como está escrito:

“De Sion vendrá el Libertador;

él apartará la impiedad de Jacob.

Y éste es mi pacto con ellos

cuando yo quite sus pecados”.

* * * *

   Nótese lo siguiente:

a. Es lógico conectar “Y así todo Israel será salvo” con “De Sion vendrá el Libertador”, e interpretar esta liberación divina como rescate del pecado y como otorgamiento de la salvación, bendiciones que Jehová efectuó por medio de la persona y obra del Mediador, Jesucristo.

b. Según lo indican las palabras: “como está escrito”, lo que viene a continuación de “Y así todo Israel será salvo” es material citado del Antiguo Testamento. No se trata, sin embargo, de una cita de este o aquel pasaje en particular, sino más bien de una hábil colección de varios pasajes, como ser Is. 59:20; 27:9; 59:21, en ese orden, con resonancias de Mi. 5:2 (o algún versículo similar) y probablemente de Jer. 31:31s.

   Además de esto, debe recordarse que Pablo conoce bien la traducción de la LXX (al griego) del Antiguo Testamento, tanto como el texto hebreo original. Lo que merece admiración es que él pueda entretejer estas diversas hebras y formar un diseño hermoso y consistente.

c. Las palabras: “De Sion vendrá el Libertador” están tomadas de la LXX, Is. 59:20, con la excepción de que la

LXX tiene “por amor de Sion”, el hebreo original “a Sion” y Pablo “de Sion”.

   Esto no presenta dificultad alguna, ya que las tres versiones dicen la verdad. ¿No vino el Libertador “por amor a Sion”, es decir, para rescatar a Sion? ¿Y no vino él también “a Sion”? ¿De qué otro modo podría haberla salvado? ¿Y no es cierto que en lo referente a su naturaleza humana él vino “de Sion”? Piénsese en Mi. 5:2. En relación con “de entre”, “de” o “de en medio de” véanse también Dt. 18:15, 18; Sal. 14:7; 53:6 e Is. 2:3.

d. La tarea que, según la profecía, debía ejecutar el Libertador, consistía, según la versión de la LXX de Is. 27:9, en esto: alejar la impiedad o iniquidad de Jacob, es decir, de Israel. Naturalmente, podría ser alejada solamente de los escogidos de Israel. Entendemos ahora por qué Pablo tiene derecho a citar precisamente estos pesajes para demostrar que “todo Israel” será salvo; es que para salvar a Israel éste debe ser librado no de este o aquel enemigo terrenal sino de la impiedad, del pecado.

e. Volviendo nuevamente a Is. 59, pero esta vez al v. 21, el apóstol prosigue (citando al Señor, que dice): “En lo que a mí respecta, este es mi pacto con ellos”. Y luego vuelve rápidamente su atención a otro precioso pasaje en el cual ese divino pacto es mencionado en relación con el quitar de pecados, a saber, Jer. 31:31s. Allí leemos: “Este es el pacto que haré con la casa de Israel y con la casa de Judá … perdonaré su iniquidad, y no recordaré más sus pecados”. De allí que él escriba: “cuando yo quite sus pecados”.

f. Queda en claro que en todo este pasaje (11:26b, 27) Pablo no está pensando en lo que Jesús hará en su segunda venida, ocasión en que vendrá no “de Sion” sino “de los cielos” (1 Ts. 4:16), y cuando el perdón de los pecados ya no será posible. Pablo está pensando en la primera venida de Cristo, cuando éste, por medio de sumuerte vicaria, estableció las bases del perdón de los pecados, y por consiguiente de la salvación de “la plenitudde los gentiles” y de “todo Israel”.

g. Pablo no se desvía de su tema central. ¿No es el quitar de los pecados uno de los ingredientes principales de la justificación por la fe? Véanse Ro. 4:25; 5:8, 9, 19; 8:1–3. La promesa del pacto entra en acción “cada vez que” en la vida de cualquier israelita es quitado el pecado. Romanos 9–11 demuestra que esta doctrina es histórica, indicando lo que sucede una y otra vez durante el transcurso de la historia.

   Versíc. 28–31. En cuanto al evangelio, ellos son enemigos por causa vuestra; pero en cuanto a la elección, ellos son amados por causa de los padres, porque irrevocables son los misericordiosos dones y el llamamiento de Dios. Porque, así como en otro tiempo vosotros erais desobedientes a Dios, pero ahora habéis recibido misericordia como resultado de la desobediencia de ellos, así también ellos se han vuelto ahora desobedientes, para que, como resultado de la misericordia demostrada a vosotros, ellos también ahora reciban misericordia.

   En consonancia con los vv. 25, 26, que hablan primeramente de un endurecimiento de parte de Israel y después de “todo Israel” que será salvo, también aquí el apóstol nos recuerda primeramente a todos los israelitas que, en lo referente al evangelio, son enemigos, y después a aquellos que, en lo referente a la elección, son amados por causa de los padres. Pero cuando seguimos leyendo (véase vv. 30–31) bien pronto nos damos cuenta de queestos “enemigos” y estos “amados” son la misma gente, a saber, los escogidos. Al principio eran hostiles al evangelio, pero más tarde, debido a la maravillosa manifestación de la misericordia de Dios (véase v. 25s) se transformaron en amigos.

   Nótese lo siguiente:

a. “En cuanto al evangelio … enemigos por cause vuestra”. Nótese “por causa vuestra”.

La aclaración la encontramos en el v. 11: “Debido a su transgresión la salvación (ha venido) a los gentiles”.

b. “… en cuanto a la elección, ellos son amados”.

   Los mismos judíos que una vez habían sido enemigos del evangelio, se han vuelto amigos, amados de Dios y compañeros creyentes. Este gran cambio tuvo su causa en el hecho que estos antiguos enemigos habían sido destinados por Dios, en su decreto eterno, a ser amigos.

c. “por causa de los padres”.

   No por causa de alguna bondad innata o mérito que hubiesen tenido Abraham, Isaac o Jacob, sino debido a la promesa que Dios les hizo a los padres: “seré vuestro Dios y el de vuestra descendencia después de vosotros”. Véase Gn. 17:7; cf. 26:23, 24; 28:12–15.

d. “porque irrevocables son los misericordiosos dones y el llamamiento de Dios”.

   Hay quienes interpretan este pasaje en su totalidad (vv. 28–31) como una descripción del amor de Dios por el pueblo de Israel en general. Esta cláusula que nos ocupa demuestra que esta interpretación es incorrecta, puesto que se refiere al llamamiento irrevocable de Dios, un llamado que no está sujeto a cambio y que nunca es retirado. Este es sin duda el llamamiento interno o eficaz, que tiene que ver solamente con los escogidos.

e. Esto también comprueba que “los misericordiosos dones de Dios” no deben identificarse, como se hace con frecuencia, con los privilegios especiales otorgados a los judíos como pueblo (9:4, 5), sino que deben referirse a

tales frutos de la gracia especial de Dios como la fe, la esperanza, el amor, la paz que sobrepasa todo entendimiento, la vida eterna, etc., siendo todos ellos dones otorgados a los escogidos de Dios, y sólo a ellos.

f. La aclaración de las palabras: “Pero, así como en otro tiempo vosotros erais desobedientes a Dios, pero habéis recibido ahora misericordia como resultado de la desobediencia de ellos, así también ellos … pueden ahora recibir misericordia”, la encontramos en el v. 11; nótese especialmente “para poner envidioso a Israel”, y véase la explicación de dicho versículo.

g. Es evidente que todo el pasaje (vv. 28–31), explicado correctamente, armoniza con 11: 26a: “Y así todo Israel será salvo”. En ambos casos Pablo está hablando del verdadero Israel. Ellos son enemigos (al principio). Ellos son amados … se han vuelto desobedientes para que también ellos ahora reciban misericordia. En apóstol le está diciendo a los romanos, especialmente a los gentiles que había entre ellos y que muy probablemente constituyesen la mayor parte de la congregación, que como resultado de la misericordia demostrada a ellos—es decir, a esta iglesia predominantemente gentil—los judíos, movidos a envidia, reciben ahora la misericordia de

Dios, su amor para con todos los que están en necesidad.

h. La repetición de la palabra ahora, que aparece ya sea dos o tres veces en los vv. 30, 31, demuestra que Pablo no está pensando constantemente en algo que sucederá cuando Cristo regrese, o inmediatamente antes, sino en acontecimientos que están sucediendo ahora mismo en cumplimiento del plan que Dios diseñó antes de la fundación del universo.

   Versíc. 32. Porque Dios ha encerrado a todos en la prisión de la desobediencia para tener misericordia de todos ellos.

   Como lo demuestra ha conjunción “porque”, hay una estrecha relación entre el v. 32 y el pasaje que le precede. Por lo tanto, si bien es posible obtener un significado comprensible cuando se saca al v. 32 de su contexto y se lo aplica a toda la raza humana (cf. 8:9–18), probablemente sea mejor pensar que este versículo es aplicable a “la plenitud”

[número total]

de los gentiles” y a “todo Israel”.

   Lo que Pablo está diciendo, entonces, es que Dios ha encerrado a todos estos israelitas y al número total de estos gentiles. Él los ha encerrado a todos ellos como en una prisión, “la prisión de la desobediencia”, ya que por naturaleza todos son desobedientes a la santa ley de Dios. Cf. Gá. 3:22, 23.

   Su situación es desesperada: el pecado trastorna, la ley condena, la conciencia aterroriza, el juicio final amenaza, y Dios no los ha aceptado. Por naturaleza tal es su situación.

   Repentinamente las tinieblas son disipadas. Es Dios mismo quien abra la puerta de la prisión y deja que entre la luz. Los prisioneros—cada uno de ellos sin excepción alguna—caminan hacia la libertad. Dios lo hizo “para tener misericordia de todos ellos”.

   El mejor comentario a estas triunfales palabras es ciertamente el que Pablo mismo hace: “[quedan] libremente justificados por su gracia por medio de la redención (lograda) en Cristo Jesús; a quien Dios designara, por el derramamiento de su sangre, como sacrificio que quita la ira (hecho efectivo) por medio de la fe” (3:24, 25). ¡Aleluya!

2° Titulo:

En La Elección Para Ejercer Una Labor Determinada (Éxodo 31: 1 al 6. Habló Jehová a Moisés, diciendo: Mira, yo he llamado por nombre a Bezaleel hijo de Uri, hijo de Hur, de la tribu de Judá; y lo he llenado del Espíritu de Dios, en sabiduría y en inteligencia, en ciencia y en todo arte, para inventar diseños, para trabajar en oro, en plata y en bronce, y en artificio de piedras para engastarlas, y en artificio de madera; para trabajar en toda clase de labor. Y he aquí que yo he puesto con él a Aholiab hijo de Ahisamac, de la tribu de Dan; y he puesto sabiduría en el ánimo de todo sabio de corazón, para que hagan todo lo que te he mandado;)

   Comentario: Los dones únicos de Bezaleel y Aholiab

1. (Éxodo 31:1-6) El llamamiento de Bezaleel y Aholiab.

Habló Jehová a Moisés, diciendo: Mira, yo he llamado por nombre a Bezaleel hijo de Uri, hijo de Hur, de la tribu de Judá; y lo he llenado del Espíritu de Dios, en sabiduría y en inteligencia, en ciencia y en todo arte, para inventar diseños, para trabajar en oro, en plata y en bronce, y en artificio de piedras para engastarlas, y en artificio de madera; para trabajar en toda clase de labor. Y he aquí que yo he puesto con él a Aholiab hijo de Ahisamac, de la tribu de Dan; y he puesto sabiduría en el ánimo de todo sabio de corazón, para que hagan todo lo que te he mandado.

a. Mira, yo he llamado por nombre a Bezaleel hijo de Uri: Aun cuando Dios específicamente escogió a Moisés y Aarón, Él también escogió específicamente a aquellos artesanos para Su servicio.

b. Lo he llenado del Espíritu de Dios, en sabiduría y en inteligencia, en ciencia y en todo arte: De una manera sobrenatural Dios habilitó a Bezaleel para hacer el trabajo de construcción del Tabernáculo. Dios miró a este trabajo desde la perspectiva espiritual y dependiente del poder del Espíritu Santo, de la misma manera que el trabajo de Moisés y Aarón.

i. Esta autorización divina no estaba restringida sólo para Bezaleel: he puesto sabiduría en el ánimo de todo sabio de corazón. Dios quería que la labor de cada trabajador fuera bendecida e impulsada por el Espíritu Santo.

ii. Pero ellos fueron llenos con el Espíritu Santo, no para trabajar para ellos mismos, sino para el Señor: para que hagan todo lo que te he mandado. El poder de Dios no debe de ser utilizado para nuestros fines egoístas. Y todo lo que hagáis, hacedlo de corazón, como para el Señor y no para los hombres (Colosenses 3:23. Y todo lo que hagáis, hacedlo de corazón, como para el Señor y no para los hombres).

   Los israelitas, que habían sido albañiles y albañiles en Egipto, no estaban calificados para esmeradamente labrado; sino el Espíritu que les daba que hablasen en diversas lenguas, milagrosamente dio a Bezaleel ya Aholiab la habilidad que le faltaba. El honor que viene de Dios, siempre va acompañado de un trabajo por hacer; para ser empleados porque Dios es alto honor. Aquellos a quienes Dios llama a cualquier servicio, se encontrarán o hacer aptos para ello. El Señor da dones diferentes a personas diferentes; vamos cada mente su trabajo correctamente, con diligencia recordando que todo lo que la sabiduría cualquiera posee, el Señor puso en el corazón, de sus preceptos.

   Comentario 2: Su morar selectivo

   Al decir selectivo se quiere indicar que en los tiempos del Antiguo Testamento el Espíritu no moraba necesariamente en todos los hijos de Dios; no se trataba de una experiencia universal con su pueblo. Su relación con la gente está contenida en tres palabras.

   Primero, se afirma que el Espíritu estaba etz (dentro de) ciertas personas. Faraón reconoció que el Espíritu moraba en José (Gn. 41:38). Podemos cuestionar el que Faraón entendiese esto como una referencia al Espíritu Santo, pero que se trataba del ministerio del Espíritu obrando en José resulta claro por revelaciones posteriores. Se afirma claramente que el Espíritu estaba en José, y ésta fue la razón por la cual Dios lo eligió (Nm. 27:181). Además, se afirma que el Espíritu estaba en Daniel (Dn. 4:8; 5:11-14; 6:3). En todos estos versículos la preposición en es beth en hebreo.

   Segundo, se afirma que el Espíritu descendió sobre muchos. La preposición que se emplea para describir esta relación del Espíritu es al (hebreo), y dicha relación fue experimentada por muchas personas en los tiempos del Antiguo Testamento (Jue. 3:10; 6:34; 11:29; 13:25; 1 S. 10:9-10; 16:13). ¿Existe alguna diferencia entre la circunstancia de que el Espíritu esté en la persona y que descienda o venga sobre ella? Probablemente no se debe inferir ninguna diferencia significativa, excepto que la idea de descender sobre parecería indicar el carácter temporario y transitorio de la relación del Espíritu con los santos del Antiguo Testamento.

   Tercero, se afirma que el Espíritu llenó a algunas personas. Esto se afirma de Bezaleel en relación con sus funciones como dirigente de los artesanos que debían trabajar en la construcción del tabernáculo (Ex. 31:3; 53:31). Podemos suponer que este llenar especial para el servicio significaba que el Espíritu moraba en la persona, o por lo menos que venía sobre ella. ¿Qué indican estos ejemplos? Simplemente que, si bien el Espíritu entraba a morar en ciertos hombres en los tiempos del Antiguo Testamento, se trataba de un ministerio selectivo, tanto en lo que se refiere a la elección de las personas en las que entraba a morar como al tiempo que duraba. ¿Hay algún modo sencillo de sintetizar esta relación del Espíritu’? La respuesta es que sí, porque el mismo Señor la sintetizó cuando les dijo a los discípulos que hasta ese momento el Espíritu moraba con ellos,

mientras que en Pentecostés y a partir de Pentecostés comenzaría a morar en ellos (Jn. 14:17). Dos cosas se desprenden con claridad de esta afirmación con respecto a la obra del Espíritu en el Antiguo Testamento:

l. No se trataba de una actividad realizada en forma irregular, aun cuando estuviese limitada a ciertas personas y aunque la persona no la experimentase en forma permanente. En todo caso, la palabra “morar” no indica un ministerio irregular.

2. No obstante, se trataba de un ministerio diferente del que comenzó con Pentecostés, porque el Señor caracterizó a uno con la palabra “con” mientras que al otro con la palabra “en”, esta última para lo que se inició en Pentecostés. Aun cuando en el Antiguo Testamento hubo claras evidencias de que el Espíritu vino a morar en algunos hombres, su ministerio no puede describirse en forma generalizada como un ministerio que realizaba en los hombres sino más bien con los hombres. En este contraste entre “con” y “en”‘ pueden quedar muchas cosas sin aclarar, pero está claro que el contraste existe.

   Su misión de contener el pecado Es evidente que uno de los ministerios del Espíritu en el Antiguo Testamento era el de refrenar el pecado. Esto lo hizo desde el momento mismo en que comenzó la historia de la

humanidad (Gn. 6:3). Los mismos nombres y títulos que llevaba tienen que haber obrado como factor de contención para el hombre que lo tenía en cuenta (Neh. 9:20; Sal. 51:11).

   La capacitación para el servicio Ya hemos mencionado el hecho de que Bezaleel fue especialmente investido para la tarea de la construcción del tabernáculo (Ex. 31:3). Esta habilitación sobrenatural no excluía sus habilidades naturales, sino que se agregaba a ellas. Algunos de los jueces fueron dotados del Espíritu (Jue. 3:10; 6:34; 11:29). La fuerza de Sansón fue resultado de la venida del Espíritu sobre él (Jue. 14:6). Cuando David fue ungido rey por Samuel “desde aquel día en adelante el Espíritu de Jehová vino sobre él” (1 S. 16:13). El Nuevo Testamento nos revela que el Espíritu que obraba en los profetas les daba discernimiento y sabiduría (1 P. 1: 11).

LAS LIMITACIONES DE SU OBRA

   Era limitada en su extensión

   Los textos bíblicos ya mencionados anteriormente indican claramente que no todas las personas disfrutaban de las ventajas de que el Espíritu estuviera en ellas o morase en ellas. Ni siquiera en Israel se trataba de algo universal. Los que no pertenecían al pueblo de Israel poco o nada sabían del ministerio del Espíritu para con el individuo. El hecho de que el nuevo pacto prometía para Israel un ministerio del Espíritu en mayor medida que la que habían conocido bajo el antiguo pacto constituye prueba adicional de que su ministerio para los del viejo pacto era limitado (Is. 59:21; Ez. 39:29).

   Era limitada en su duración

   En la época del Antiguo Testamento el Espíritu Santo podía ser retirado de las personas. Sansón fue dotado por el Espíritu desde lo que se menciona en Jueces 13:25 hasta que Dios retiró de él su Espíritu, según se indica en Jueces 16:20. El Espíritu se apoderó de Saúl (1 S. 10: 1 0), si bien posteriormente se retiró de él (1 S. 16:14). Después de su gran pecado David le rogó a Dios que no le quitase su Espíritu (Sal. 51: 11), oración que no se

encuentra nunca en el Nuevo Testamento.

   En contraste con esta naturaleza temporaria de la relación del Espíritu con los hombres en el Antiguo Testamento, el Señor prometió que en la época actual el Espíritu nos sería dado en forma permanente, eternamente: “Y yo rogaré al Padre, y os dará otro Consolador, para que esté con vosotros para siempre” (Jn. 14:16). El que el Espíritu venga a morar en forma universal (siempre que se trate de creyentes) y permanente constituye un rasgo distintivo de la época actual de la gracia, algo que no se conocía en los tiempos del Antiguo Testamento.

   Era limitada en sus efectos

   A pesar de que a los israelitas no se les garantizó el ministerio universal del Espíritu, todo Israel se benefició con su ministerio. Se trataba de un ministerio general a la nación con el que otros pueblos no contaban, pero dicho ministerio no incluía el requisito de que morase en todos los individuos dentro de la nación. Versículos tales como Nehemías 9:20 e Isaías 63:10-11, 14, indican que dicho tipo de ministerio general existía. Pero al mismo tiempo el efecto de dicho ministerio no tenía el sentido de bautizarlos de modo que entrasen a formar parte del cuerpo de Cristo, como ocurre hoy. El hecho mismo de que el Señor dijera que el bautismo del Espíritu era algo para el futuro (Hch. 1 :5) demuestra que los santos del Antiguo Testamento no conocieron dicha experiencia. Más todavía, el Señor Jesús también declaró que el poder de una vida llena del Espíritu era algo para el futuro en relación con la época de su propio ministerio terrenal (Jn. 7:37-39), lo cual indica que esto también era algo desconocido, por lo menos universalmente, para los hombres del Antiguo Testamento.

   En síntesis: El Espíritu Santo tenía una misión o ministerio que cumplir para con el hombre en la época del Antiguo Testamento. Más aún, en muchos casos se trataba de un ministerio generoso. Sin embargo, estaba limitado a ciertos israelitas (excepto en el sentido general de contener el mal, que abarcaba a todos los hombres); y, aun cuando es cierto que vino a morar en algunos hombres, que descendió sobre unos y llenó a otros, nada de esto tuvo carácter universal ni permanente, ni siquiera en Israel. Además, hay ciertos ministerios adicionales que el Espíritu no llegó a realizar hasta el día de Pentecostés.

3er Titulo:

En La Elección Redentora (2ª de Pedro 1:10-11. Por lo cual, hermanos, tanto más procurad hacer firme vuestra vocación y elección; porque haciendo estas cosas, no caeréis jamás. Porque de esta manera os será otorgada amplia y generosa entrada en el reino eterno de nuestro Señor y Salvador Jesucristo.).

   Comentario: Seguridad 1:10–11: A continuación, nos encontramos con la conclusión de la exhortación de Pedro en esta sección acerca de las promesas y las virtudes. Pedro anima a sus lectores a lograr la seguridad en cuanto a su salvación. El escribe,Versíc. 10. Por eso, hermanos, esfuércense todavía más por hacer firme su llamamiento y su elección; porque mientras hagan esas cosas, no caerán jamás.

   Observemos tres aspectos de este versículo:

a. Ansias. Con el adverbio por eso Pedro resume lo que ha estado diciendo en los versículos precedentes. El adverbio abarca la seguridad del versículo 8 y la advertencia del versículo 9. Con la expresión personal hermanos, Pedro habla a la gente descrita en el versículo 8 y se distancia de las personas mencionadas en versículo 9.

   Esta es la única ocasión en las dos epístolas de Pedro en que la tierna expresión hermanos es utilizada. Pero el término queridos amigos es común a ambas cartas. Al dirigirse en términos pastorales a los recipientes de esta carta, Pedro enfatiza la importancia del bienestar espiritual de ellos. “Esfuércense todavía más”. En un sentido Pedro está utilizando la misma exhortación del versículo 5. Ahora está diciendo: “Hagan todo el esfuerzo posible”. El verbo griego incluye también la noción de urgencia (comparar con 1:15; 3:14). De hecho, Pedro manda a los lectores que actúen inmediatamente sin demora. Deben hacerlo incorporando dicho esfuerzo a su rutina diaria, demostrando así su diligencia.

b. Elección. “(Hacer firme) su llamamiento y su elección”. Estos dos sustantivos son sinónimos, ya que en griego comparten un solo artículo determinado. Si bien Dios escoge y llama a la persona, y aunque desde la perspectiva divina el orden cronológico debería ser elección seguida por llamado, Pedro indica que en este versículo él está considerando el llamado y la elección desde la perspectiva del hombre.

   En la redacción griega, la expresión firme sigue a la expresión esforzarse, y dada que la misma precede a la combinación de llamado y elección, esta expresión es enfática. Pedro quiere que los lectores se den cuenta de que Dios los llama durante el tiempo de su vida, pero que deben esforzarse con diligencia en la tarea de asegurarse y de apropiar su llamamiento y elección (hay un paralelo en Fil. 2:12–13).

   Pedro enfatiza la responsabilidad del hombre con respecto a su salvación. La elección y el llamamiento son y seguirán siendo actos redentores de Dios. Dios escoge al hombre desde la eternidad (Ef. 1:4) pero lo llama en el tiempo (Ro. 8:30). El hombre no se escoge o se llama a sí mismo; como dice Pablo: “son los dones y el llamamiento de Dios irrevocables” (Ro. 11:29). Por eso, solamente Dios decreta la elección y el llamamiento del hombre. La tarea del hombre es la de apropiarse de esta salvación para estar absolutamente seguro del llamado con que Dios lo ha convocado y para poder vivir en el conocimiento de que es un hijo de Dios (2 Ti. 1:9).

   llamamiento no es simplemente una invitación. Es un mandato real que el hombre debe obedecer. Y la elección es evidencia de la gracia y del amor de Dios para con el hombre. El hombre, entonces, ha de tomar posesión de su elección ejercitando las virtudes que Pedro detalla en los versículos 5–9.

c. Perdurabilidad. El propósito del esfuerzo del creyente apunta a poder permanecer firme. Pedro dice: “mientras hagan esas cosas, no caerán jamás”. En griego, la expresión nunca es enfática e indica que la caída del creyente no puede ocurrir “mientras él se esfuerza cada vez más en asegurar su llamado y elección”. El creyente está firmemente establecido; es inamovible, y está absolutamente seguro de su salvación porque sabe que no la puede perder (Sal. 15:5; 37:24; Jud. 24).

   Versíc. Y así se les abrirán de par en par las puertas del reino eterno de nuestro Señor y Salvador Jesucristo.

   Una traducción literal del comienzo de este texto es: “Pues de esta manera” (BdA). Es decir, que, al afirmar personalmente su llamamiento y elección, el creyente entra en el reino de Cristo.

a. Recompensa. Dios responde a la fidelidad del hombre y ricamente le brinda una entrada en el reino. Nótese que Pedro emplea la palabra abrirán no para describir la manera sino el acontecimiento de la entrada del creyente al cielo. Cuando Dios le abre las puertas al creyente en su morada celestial, considera al creyente como hijo suyo. Por consiguiente, Dios le prodiga dones para enriquecer al que entra en el cielo como triunfador. John Albert Bengel escribe: “Podéis entrar, no como el que ha escapado de un naufragio, o de un incendio, sino como si fuera en triunfo” (De paso, contrástese el texto “si es difícil que se salve el justo, ¿qué será del impío y del pecador?” [1 P. 4:18]. Es obvio que los contextos de estos dos versículos demandan una diferencia en su expresión).

   Pedro utiliza el pronombre personal ustedes y les dice a sus lectores “recibiréis una generosa bienvenida”. El significado del verbo recibir, que es el mismo verbo griego que es traducido “añadir” en el versículo 5, da a entender que Dios bendecirá abundantemente a todos aquellos que cultiven las virtudes espirituales.

b. Lugar. Solamente en este versículo el adjetivo eterno es utilizado para describir al reino (Cf. Sal. 145:13; y 2 Ti. 4:18, “reino celestial”). El reino de Cristo es eterno porque él mismo es eterno. En otras palabras, el reino de Jesús no está sujeto a las limitaciones del tiempo cósmico; existe para siempre. En este reino, Cristo es rey. Tal como lo enseña Jesús, Dios gobierna mediante su Hijo Jesucristo (Mt. 28:18). A Pedro le gusta llamar a Jesucristo “nuestro Señor y Salvador” (véase 2:20; 3:2, 18). En el versículo 1, llama a Jesús “Dios y Salvador” para enfatizar su divinidad.

c. Significado. Dado que los destinatarios de esta epístola conocen al Señor como su Salvador, Pedro no está enseñando que entrarán en la iglesia o en el reino de Dios aquí en la tierra. El tiempo futuro nos hace mirar esperanzadamente hacia la venida del reino eterno de Cristo. No nos limitamos simplemente a identificar el reino con el cielo, aunque los creyentes, al morir, entren en este reino. La perspectiva más amplia, en las palabras de Pedro mismo, es que “anticipamos un nuevo cielo y una nueva tierra, en los que habita la justicia (3:13).

Consideraciones doctrinales en 1:10–11

   ¿Como sé que soy hijo de Dios? Cuando analizo mi vida espiritual, sé que la certeza de la salvación no me viene mediante sueños, ni visiones ni revelaciones. Tengo la seguridad de la salvación porque Dios me ha dado su Palabra, se ha revelado en Jesucristo y ha obrado y sigue obrando en mi corazón mediante el Espíritu Santo.

Dios ha creado fe en mi alma para que yo pueda poner mi confianza total en él.

Yo sé a quién he creído, y estoy seguro que es poderoso para guardar mi depósito para aquel día. [2 Tim. 1:12]

   ¿Cuál es el efecto de este don de la fe? Cuando escucho obedientemente el llamado de Dios y hago su voluntad, cuando experimento la cercanía de Dios en mi vida, entonces comienzo a entender que el llamamiento y la elección de Dios me son fuente indecible de consuelo. Me doy cuenta de que mientras yo refleje las virtudes de Dios en mi vida, nunca caeré. Sé que Dios es poderoso de evitar que yo caiga y de presentarme sin faltas ante él en amor y con gran alegría (Jud. 24).

Amen Para Gloria De Dios.

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Bibliografía: El Espíritu Santo Por Edwin H. Palmer; Estudio De Doctrina Cristina Por George Pardington; El Triunfo Del Crucificado. Por Erich Sauer; Comentario Al Nuevo Testamento Por Simon J. Kistemaker; Biblia De Referencia Thompson VRV 1960.


Hno Roberto Saldías Roa

Miembro de la IEP en Nacimiento Bajo, nació en el evangelio del Señor en la Iglesia de Laja 1975. Casado con María Nahuelmán, estudia teología de manera autodidacta. Me gusta mucho leer y escribir.