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Semana del 25 al 31 de marzo: “Aspecto doctrinal de la obra del Espíritu Santo en la conversión”

Semana del 25 al 31 de marzo: “Aspecto doctrinal de la obra del Espíritu Santo en la conversión”

Semana del 25 al 31 de marzo de 2019:  Lectura Bíblica: Joel cap. 2, versículos 12 y 13. Por eso pues, ahora, dice Jehová, convertíos a mí con todo vuestro corazón, con ayuno y lloro y lamento. Rasgad vuestro corazón, y no vuestros vestidos, y convertíos a Jehová vuestro Dios; porque misericordioso es y clemente, tardo para la ira y grande en misericordia, y que se duele del castigo. 

   Comentario: Definición de Conversión: La conversión puede definirse como aquel cambio voluntario en la mente del pecador, en el cual él se vuelve, por una parte, del pecado, y, por otra parte, a Dios. Este acto de volverse del pecado es negativo, y constituye el arrepentimiento; volverse a Dios en un elemento positivo, y ésta es la Fe.

   Nota. — La conversión es el lado humano de la salvación. La palabra »conversión» del latín quiere decir »volverse», dar una media vuelta, cambiar del rumbo en sentido opuesto. Aunque bien es cierto que se dice que Dios convierte a los hombres y que ellos convierten a sus prójimos, al mismo tiempo las Escrituras en todas partes exhortan a los hombres a convertirse a sí mismo, es decir, a volverse de un pecado a Dios, (Salmo 85:4; Cnt. 1:4; Pr. 1:23; Is. 31:6; 59:20; Jer. 31:18; Ez. 14.6; 18:32; 33:9,11; Jl. 2:12, 14; Stgo 5:19-20).

       Comentario 2: En el día de hoy todos nosotros nos matriculamos en la escuela de explosivos. Todos vamos a ser entrenados en desmantelar bombas. Una de las cosas que debemos aprender es que no todos los cables que se corten para detener la explosión son los cables verdaderos. Hay cables que desconectan la bomba y hay cables que lo que hacen es acelerar la explosión. Así que más no vale que aprendamos cuáles son los cables correctos no sea que la bomba nos explote en la cara. Por tanto, esta clase es algo seria. Es una clase de vida o muerte. Y es una clase en la cual debemos estar súper atentos no sea que entendamos mal la clase y al final nos explote la bomba en la cara.

            El tema de hoy es la conversión.  Es un tema importantísimo. Es uno de vital importancia no solo para ti sino también para los tuyos. Y nos debe llevar a hacernos varias preguntas: ¿Me he convertido verdaderamente? ¿Son mis hijos, esposo, esposa, padre, madre, hermanos, amigos, familiares, convertidos?

            La Biblia habla sobre la conversión verdadera. Pero también habla de la conversión falsa. Jesús mismo decía lo siguiente cuando explicaba la parábola del sembrador. No toda la semilla cae en buena tierra. Hay una que cae en suelo pedregoso. Y Jesús explica qué significa eso en Lucas 8:13 “Los de sobre la piedra son los que, habiendo oído, reciben la palabra con gozo; pero éstos no tienen raíces; creen por algún tiempo, y en el tiempo de la prueba se apartan.” Esto es un ejemplo de una falsa conversión. Y como esto es posible cada uno de nosotros debería preguntarse: ¿Es mi conversión una verdadera, genuina o falsa? ¿Cómo yo sé si me he convertido verdaderamente? Siendo esto tan importante para ti y para los nuestros, vamos a predicar sobre lo que es la verdadera conversión y lo que no es la verdadera conversión. Para esto Joel 2:12-13 es medular. Veamos en primer lugar lo que no es la conversión.

I. Lo que no es la Conversión

            1. La palabra de Dios por medio de Joel nos dice que no es un cambio de conducta externa V. 13 “Rasgad vuestro corazón, y no vuestros vestidos”. Los judíos, como parte de su cultura, cuando había algo que les afligía, les molestada o era algo terrible, lo manifestaban rasgando su ropa. El rasgar su ropa era supuestamente una forma externa de demostrar su enojo en el corazón. Pero aquí Dios nos dice que la verdadera conversión no es rasgar el vestido y sino “rasgar el corazón”.

            Hay muchos que piensan que convertirse es meramente dejar de hacer las cosas malas. Ya no voy a fumar, ir a los bailes, ir al cine, dejar de ver películas pornográficas, dejar de hablar malo, etc. Pero eso no es la conversión. La conversión verdadera no es dejar de hacer lo malo por dejar de hacer lo malo, sea porque me dicen que eso es malo o porque yo haya llegado a creer que eso es malo. Toda esa forma de actuar no necesariamente es conversión.

            Una persona puede creer que es convertida porque ha dejado de hacerlo malo y ahora hace lo que es bueno. Ahora voy a la iglesia, leo la Biblia, hablo como “cristiano”. Llamo a las mujeres varonas y a los hombres varón. Cuando escucho un sermón digo: me estoy gozando del sermón. Nada de eso es sinónimo de genuina conversión. Toda esa conducta es meramente externa y no es equivalente a ser convertido.

            Si te das cuenta la conversión es algo del corazón, de nuestra alma, de la fibra más profunda que define lo que somos: “Rasgad vuestro corazón”.

            2. No es un cambio parcial V. 12 “convertíos a mí con todo vuestro corazón”. Hay algunos que no se convierte con todo el corazón. Algunos se convierten con los pies solamente: ahora asisten a la iglesia. O se convierten de los ojos solamente: ahora no voy al cine, o no veo películas clasificadas R. O se convierten de los labios solamente: ya no digo malas palabras. O se da una combinación de algunas de ellas.

            Yo me acuerdo cuando adolescente lo estricto que yo era. Cuando iba a jugar baloncesto yo les decía a mis amigos que me iba a ir y llevar mi bola de baloncesto si ellos hablaban malas palabras. Y tan pronto alguien hablaba malo yo me iba. Pero no me motivaba el amor a Dios ni la gracia de Dios. estaba buscando salvarme por las obras y no por la gracia de Dios.

            La conversión verdadera afecta a todo nuestro ser. No hay verdadera conversión si no es una con todo nuestro corazón. Cuando nos rendimos total y absolutamente a Dios para salvación y vida.

            3. No es un cambio producido solo por ver la ira de Dios “Por eso pues, ahora,”. Cuando dice “Por eso pues, ahora” del versículo 12 conecta este versículo con los primeros 11 del capítulo 2. Y al principio de este capítulo Joel nos habla del día de Jehová. Y ese día de Jehová en el contexto inmediato es cuando Dios visite con su ira a las naciones que han perseguido a Israel. Pero en el caso de Joel Dios revela que su ira se derramará incluso sobre su pueblo no convertido verdaderamente. 

            Ese día es un día terrible. Mira cómo es descrito por Joel y otros profetas. Joel 2:2 “Día de tinieblas y de oscuridad, día de nube y de sombra”. V. 11 “grande es el día de Jehová, y muy terrible; ¿quién podrá soportarlo?” Sofonías 1:15 “Día de ira aquel día, día de angustia y de aprieto, día de alboroto y de asolamiento, día de tiniebla y de oscuridad, día de nublado y de entenebrecimiento,” Amós 5:18 “¡Ay de los que desean el día de Jehová! ¿Para qué queréis este día de Jehová? Será de tinieblas, y no de luz;”  

            Hermanos, Dios juzgará a todos los seres humanos. Y todos los que no se hayan convertido a Jesús serán destruidos. Y como esto es cierto Joel dice: V.11-12 “porque grande es el día de Jehová, y muy terrible; ¿quién podrá soportarlo? 12 Por eso pues, ahora, dice Jehová, convertíos a mí con todo vuestro corazón, con ayuno y lloro y lamento.” Todo el mundo sabe que hay un infierno. Y como es tan terrible nadie quiere hablar de eso. Y muchos cambian su forma de ser y comportarse porque no quieren ir al infierno. Pero eso no es una genuina conversión. No es un cambio producido por ver la ira de Dios meramente y así evitar el castigo.

            Es cierto que Joel nos dice que el contemplar la realidad de la ira de Dios en el juicio final es un motivo para convertirnos, pero no es el único motivo en le verdadera conversión. Si el terror que infunde el infierno te motiva a buscar de Dios eso es bueno. Es como cuando un doctor le dice al paciente: no puedes regresar a tu casa hoy, tienes que ir inmediatamente al hospital o no verás el día de mañana. El paciente puede decir: pero doctor no me asustes. Si es bueno y necesario para ti, entonces el susto es bueno.  

            Ahora bien, entonces qué es la verdadera conversión.

II. Lo que sí es la Conversión

            1. Es un cambio total del corazón “convertíos a mí con todo vuestro corazón”. Todo nuestro corazón significa todo nuestro ser: nuestra mente, nuestra voluntad, nuestras emociones, nuestros valores, nuestra forma de ver la vida, la esencia de nuestro ser, de lo más profundo de nuestro ser y que nos define lo que somos. Es un cambio total de vida. Tan es así que es llamado en la Biblia “un pasar de muerte o vida”. Es un pasar “del reino de Satanás al reino del Señor Jesucristo”. Ahora Él es mi Señor y Dueño y yo le pertenezco a El en cuerpo y alma.

            Mi alma le pertenece porque Ella ha redimido. Y ahora hablar de Jesús, pensar en Jesús, consagrarme a Jesús, vivir para Él es mi pasión. Mi corazón tiene ahora un solo dueño y ese es Jesús. Es un cambio de 180 grados. Cambia totalmente la dirección de nuestra vida.  

            Y ese cambio es acompañado con dolor y odio por el pecado “con ayuno y lloro y lamento”. Pero es dolor y odio por el pecado como pecado (por lo sucio y odioso que es) y no meramente por el castigo y las consecuencias del pecado (problemas, pérdida de dinero). Yo conocí a una mujer que avergonzada por haber abortado comenzó a ir a la iglesia. Pero su sentido de culpa no era porque el pecado en sí mismo es odioso ya que ofende a Dios sino por la vergüenza de que ella no había sido criada así. La conversión nos lleva a odiar el pecado porque es una ofensa a mi Esposo que me ama y yo deseo agradarle en todo. Y odio lo que El odia al igual que amo lo que El ama.

                        La verdadera conversión conlleva un apartarse del pecado. 1 Juan 3:9 Todo aquel que es nacido de Dios, no practica el pecado, porque la simiente de Dios permanece en él; y no puede pecar, porque es nacido de Dios. Una vida que no se aparte del pecado no ha conocido a Dios salvadoramente.

            2. Es una conversión hacia Jehová “convertíos a Jehová vuestro Dios”. El no creyente no tiene a Dios como su Dios. Podrá profesar su fe en Dios, podrá hacerse miembro de la iglesia, incluso podrá ser bautizado, pero Dios no reina supremo en su vida. En cambio, en la conversión verdadera el creyente escogerá Dios como su Dios. Ahora Dios es lo más importante en su vida. Y todas las cosas giran alrededor de Dios. Procura con plena resolución de vivir para El y solo para Él. Como dice el Salmo 73:25-26 “¿A quién tengo yo en los cielos sino a ti? Y fuera de ti nada deseo en la tierra. 26 Mi carne y mi corazón desfallecen; Mas la roca de mi corazón y mi porción es Dios para siempre.”

            3. Es un cambio producto de ver la ira y la misericordia de Dios. La verdadera conversión reconoce la realidad de que Dios es un Dios airado contra el pecado. Y sabe que Dios tiene toda la razón del mundo para castigarlo. El ve que sus pecados merecen castigo. Que su vida es una sucia por causa del pecado. Y está consiente que si no se convierte será condenado. Pero junto con ello ve que Dios es un Dios de perdón. Y por la fe ve la misericordia y compasión de Dios en Cristo a los que se arrepienten. V. 13 “porque misericordioso es y clemente, tardo para la ira y grande en misericordia, y que se duele del castigo.” Él cree lo que la Palabra de Dios dice acerca de Dios. Ve que Dios ha venido a buscar y a salvar lo que se ha perdido. Que Dios es misericordioso, que Él es compasivo. Que Dios se duele del castigo, pero que nunca considerará inocente al impío y pecador. Ve que Dios desea salvar y se goza en salvar. Que no hay pecado horrible que Dios no pueda perdonar. Que en Cristo Jesús Dios ha provisto salvación y perdón para siempre. Que su perdón es pleno y total. Que Él nunca se acordará de sus pecados jamás. Y que nos da el privilegio de ser sus hijos y heredar la vida eterna.

            4. Es un cambio producido por la gracia de Dios, su Palabra y Espíritu. Hay algo importante que tener presente. La conversión es nuestra responsabilidad. Somos nosotros los que nos hemos desviados y somos nosotros los responsables en venir a Cristo para tener vida. Pero este venir es la obra de Dios en nosotros por medio de su Palabra y Espíritu. Nadie tiene el poder para convertirse por sí mismo. En última instancia es Dios quien nos convierte. Fue Jesús mismos quien dijo en Juan 6:44 “Ninguno puede venir a mí, si el Padre que me envió no le trajere; y yo le resucitaré en el día postrero.” Cuando Pedro confesó que Jesús es el Cristo, el Hijo del Dios viviente, Jesús dijo, Mateo 16:17 “Bienaventurado eres, Simón, hijo de Jonás, porque no te lo reveló carne ni sangre, sino mi Padre que está en los cielos.”

            ¿Qué es la conversión entonces? Es un cambio producido en la vida de un creyente por medio de la Palabra y el Espíritu de Dios, cambiando a la persona totalmente en un verdadero adorador de Dios. Es un cambio del corazón al ver no solo la ira de Dios por el pecado sino la misericordia de Dios en Cristo a los que se arrepienten. Es una transformación total y que lleva a abrazar a Dios con toda el alma y a consagrar nuestra vida absolutamente a su voluntad. (aporte de Roberto Quiñones).

1er Titulo:

Arrepentimiento Del Pecado (Salmo 51: 1 al 4. Ten piedad de mí, oh Dios, conforme a tu misericordia; Conforme a la multitud de tus piedades borra mis rebeliones. Lávame más y más de mi maldad, Y límpiame de mi pecado. Porque yo reconozco mis rebeliones, Y mi pecado está siempre delante de mí. Contra ti, contra ti solo he pecado, Y he hecho lo malo delante de tus ojos; Para que seas reconocido justo en tu palabra, Y tenido por puro en tu juicio).

   Comentario: Este es el más conocido de los salmos penitenciales (ver Sal. 130). En la Biblia hebrea el título ocupa dos versículos (esto explica la diferente numeración en versiones, como BJ).

   Algunos dudan que el Salmo fuera escrito por David y piensan que el título fue agregado mucho después de la composición del Salmo. Sin embargo, no hay buenas razones para dudar que este Salmo surgiera de la experiencia de David como explica el título, aunque el título fuera agregado luego para explicar su origen.

   Esta experiencia de un Llamado profético, de Natán, y el arrepentimiento de David conlleva una gran enseñanza sobre la ética bíblica. En otros pueblos antiguos el rey podía hacer lo que quería. Si quería una mujer, podía matar al esposo para conseguirla, y quedaba impune. Es lo que Abraham temió cuando fue a Egipto. Los pueblos tenían una doble norma; los reyes podían quitar la vida de sus súbditos; podían tener muchas mujeres; podían tomar cualquier propiedad, aun a costa de otros ciudadanos; y quedaban impunes, mientras el pueblo tenía que vivir bajo otra ética. Pero en Israel el rey debía vivir bajo las mismas normas éticas que Dios había dado. Es difícil imaginar que en alguna otra nación antigua un profeta confrontara al rey referente a la ética de sus hechos, como hizo Natán. Pensamos que nosotros no caeríamos en tales dobles normas, pero en la práctica nuestra cultura tiende a aceptar que algún rico o político puede hacer injusticia; o si uno es pobre, está bien robar un poquito de su amo.

1. Confesión, vv. 1–6

   Este Salmo está Lleno de enseñanzas teológicas. Nótese lo que hace el salmista en este párrafo: pide perdón, pide limpieza, reconoce su pecado, confiesa su pecado, reconoce su naturaleza mala y ve que Dios va al fondo del asunto.

   Se destaca la misericordia de Dios con el uso (en el v. 1) de tres palabras paralelas: Ten piedad es jen 2603 que habla de favor y gracia; misericordia es jesed 2617 que se usa tanto para el amor y misericordia de Dios en el pacto con su pueblo; y compasión es rajam 7356 que habla de compasión y ternura.

   Asimismo, el salmista usa tres palabras paralelas de limpieza (vv. 1 y 2): borra es majah 4229 que se usa para borrar una deuda acumulada; lávame es cabas 3526 que es lavar por fricción; y límpiame es rajats 5352 que significa enjuagar.

   El salmista claramente acepta su propia responsabilidad, pues el pronombre mí o mis se usa siete veces en los vv. 1–3. En contraste el v. 4 enfatiza ti y , pues el pecadoofendió a Dios. El primer paso a la verdadera penitencia es reconocer sus pecadosy su propia responsabilidad delante de Dios.

   La grandeza de la gracia solamente se experimenta cuando uno entiende la seriedad del pecado. Por eso David dice contra ti solo he pecado… (v. 4). No es que no haya pecado contra seres humanos también, pero está enfatizando que lo principal es haber pecado contra el Dios justo y puro. Hemos de recordar que nuestro cuerpo pertenece a Dios y nuestro prójimo está hecho a la imagen de Dios.

   En maldad he nacido (v. 5). En el profundo conocimiento de Dios el pecado como ofensa particular señala hacia lo más profundo que es la perversa tendencia de la voluntad humana. Como dijo Calvino, esta “naturaleza pecaminosa” se extiende a cada parte del alma, tanto la mente como el corazón han Llegado a ser completamente corrompidos.

   El v. 6 muestra que Dios penetra hasta lo más íntimo del ser. Calvino tenía razón en decir que para ser aprobado por Dios lo último del corazón tiene que ser purificado. Los pecados que se mantienen en secreto también desagradan a Dios. (COMENTARIO BÍBLICO MUNDO HISPANO: TOMO 8: SALMOS)

Los siete juntamente: 51:1–6

Un viejo tratado titulado: “Los siete juntamente”, dice que somos:

Crucificados juntamente con Cristo (Gál. 2:20).

Muertos juntamente con Cristo (Col. 2:20).

Sepultados juntamente con Cristo (Rom. 6:4).

Vivificados juntamente con Cristo (Ef. 2:5).

Resucitados juntamente con Cristo (Col. 3:1).

Sufrientes juntamente con Cristo (Rom. 8:17).

Glorificados juntamente con Cristo (Rom. 8:17).

2° Titulo:

Fe Para La Obediencia (Los Hechos 9:3 al 6. Mas yendo por el camino, aconteció que, al llegar cerca de Damasco, repentinamente le rodeó un resplandor de luz del cielo; y cayendo en tierra, oyó una voz que le decía: Saulo, Saulo, ¿por qué me persigues? Él dijo: ¿Quién eres, Señor? Y le dijo: Yo soy Jesús, a quien tú persigues; dura cosa te es dar coces contra el aguijón. El, temblando y temeroso, dijo: Señor, ¿qué quieres que yo haga? Y el Señor le dijo: Levántate y entra en la ciudad, y se te dirá lo que debes hacer.).

   Comentario: Versíc 3. Y al ir viajando, y acercarse a Damasco, de repente le rodeó un resplandor de luz del cielo.

   Tres relatos describen la conversión de Pablo en el camino a Damasco (9:1–19; 22:4–16; 26:12–18). Todos tienen un tema en común: “Pablo vio a Jesús, quien le habló en el camino a Damasco”. No obstante, las tres versiones proceden de la pluma de Lucas, son diferentes la una de la otra. Pero claro, las diferencias se pueden explicar al tomar en cuenta el propósito de cada una, el ambiente en que cada una fue dicha, y los auditorios. El primer relato es un recuento histórico; el segundo corresponde a las palabras que Pablo pronunciara ante una turba enfurecida de judíos en Jerusalén; y la tercera es el discurso en el cual Pablo buscaba persuadir a Agripa para que adhiriera a la fe cristiana.

    Si aceptamos que los tres relatos tienen sus orígenes con Pablo, no tenemos dificultad en entender sus variaciones. Es un hecho común y corriente que cualquiera que haga un mismo relato a diferentes grupos bajo circunstancias diferentes, esperamos que ocurrirán algunos cambios.

    Como quiera que sea, mucho se ha escrito sobre los relatos de la conversión de Pablo. La mayoría de estos

escritos proceden de literatos y críticos quienes han analizado cuidadosamente las variaciones existentes en cada caso. La conclusión de éstos es que las tres versiones son obra de Lucas. Pero claro, si Lucas recibió de Pablo mismo los tres diferentes relatos, tenemos que suponer que el escritor haya registrado el contenido y fraseología de cada relato.

   Además, por razones estilísticas, Lucas no parece tener interés en repetir la misma historia tres veces usando para ello las mismas palabras (9:1–19; 22:4–16; 26:12–18). Por lo tanto, vemos que Lucas describe la luz del cielo (v. 3) como brillante (22:6), y como más brillante que el sol (26:13). Era el mediodía cuando Pablo y sus acompañantes cabalgaban hacia Damasco. Todos vieron una luz como relámpago que les rodeó, pero sólo Pablo y no los demás quedó ciego (v. 8).

   ¿Podría compararse aquella experiencia con un ataque de epilepsia o una insolación? El Nuevo Testamento nunca hace referencia a males de este tipo que haya padecido Pablo. En cambio, leemos que Jesús se le apareció tanto en visiones como en trance. De manera que Jesús le dio instrucciones y le hizo revelaciones (p.ej., véase 18:9–10; 22:17–21; Gá. 1:12). El Señor personalmente llamó a Pablo para que fuera uno de sus apóstoles y lo hizo fuera de los límites de Jerusalén, como queriéndolo separar del judaísmo. Es decir, Jesús tomó a Pablo con todo su conocimiento de las Escrituras, con todo su deseo de promover el judaísmo, y con todo su celo por la tradición (Gá. 1:13–14). Entonces Jesús le dio vuelta para que Pablo con sus talentos, capacidades y entusiasmo, se hizo un instrumento puesto a servir la causa de Cristo.

   Versíc. 4. Cayó al suelo y oyó una voz que le decía: “Saulo, Saulo ¿por qué me persigues?”

   Jesús trajo a Pablo a la conversión mediante aparecérsele en la gloria de una luz celestial. En esta luz sobrenatural, lo único que le queda al hombre es caer al suelo, rostro a tierra. Eso es exactamente lo que hace Pablo. Luego, el propio Jesús se dirigió a él, llamándole por su nombre. Le hizo una pregunta directa y punzante: “¿Por qué me persigues?” De hecho, las palabras que usa Jesús son notables porque con esta pregunta, está haciendo una plena identificación con los creyentes a quienes Pablo está persiguiendo para destruir. Jesús y sus seguidores son uno (c.f. Mt. 10:40; 25:45).

   El mensaje de advertencia de no oponerse a Dios, planteado por el maestro de Pablo, Gamaliel, confronta ahora a Pablo, en una dura realidad. El martirio de Esteban, la persecución de los cristianos forzados a salir de Jerusalén, los creyentes encarcelados por Pablo, todos son representados por Cristo Jesús. Por lo tanto, Pablo ha estado luchando contra Jesús y ha perdido la batalla. Jesús se dirige a él en lengua aramea (véase 26:14) y pronuncia dos veces su nombre, en lengua hebrea: Saulo, Saulo (compare, p.ej., 1 S. 3:10). Pablo sabe que la repetición significa que una voz divina está llamándole.

   Versíc. 5. Saulo preguntó, “¿Quién eres, Señor?” El respondió, “Yo soy Jesús, a quien tú persigues. 6. Ahora levántate y entra en la ciudad, y se te dirá lo que debes hacer”.

   Hay cierta disparidad de criterio entre los comentaristas respecto a la expresión “Señor” usada por Pablo. Algunos dicen que, porque aún no conocía a Jesús como el Mesías, la forma “Señor” que Pablo usa tiene una connotación de simple respeto. Pero el escenario: Pablo botado rostro al suelo rodeado por una brillante luz y una voz celestial que le habla en arameo, indica que era consciente de que se estaba enfrentando a Jesús, el Señor resucitado y ascendido (véase vv. 17, 27; 22:14; 26:15).

   Por supuesto, Pablo está confundido. Hasta ahora estaba convencido que al perseguir a los cristianos estaba

haciendo la voluntad de Dios, pero he aquí que ahora escucha a Jesús llamándole a la realidad. Aunque en sus cartas a los corintios parece indicar que conocía a Cristo durante su ministerio terrenal (2 Co. 5:16), no hay evidencia consistente de que él y Jesús se hallan alguna vez encontrado. Aunque, por supuesto, había escuchado a los cristianos proclamando la resurrección y ascensión del Señor. Estos hechos se hacen realidad ahora que Jesús mismo le habla. Todo temeroso, pregunta: “¿Quién eres, Señor?”

   Jesús replica, “Yo soy Jesús, a quien tú persigues”. Nótese que él usa su nombre terrenal, Jesús que le fue dado el día de la circuncisión (Lc. 2:21). Jesús habla a Pablo desde los cielos, y éste se da cuenta que las palabras pronunciadas por Esteban son verdaderas: “Veo los cielos abiertos y al Hijo del hombre sentado a la diestra de Dios” (7:56). Jesús vive, resucitado de entre los muertos y sentado a la diestra de Dios en los cielos. En el griego, Jesús en realidad está diciendo: “Sí, no tengas ninguna duda, yo soy Jesús”. Y agrega, “a quien tú mismo estás persiguiendo” para enfatizar la acusación que directamente le dirige. Es decir, cuánto ha venido haciendo a los cristianos, lo ha venido perpetrando contra Jesús. Por tal razón, Jesús dice dos veces que el perseguido ha venido siendo él. En otras palabras, Pablo entiende que él ha pecado contra Jesús, lo cual más tarde habría de reconocer repetidamente en sus cartas (1 Co. 15:9; Gá. 1:13, 23; Fil. 3:6).

   Jesús le da instrucciones y le dice, “Levántate y entra en la ciudad, y allí se te dirá lo que tienes que hacer”. Pablo apenas tiene tiempo para darse cuenta que Jesús se le ha aparecido cuando escucha la orden de entrar en Damasco. Jesús se hace cargo de él, y el que poco antes respiraba amenazas de muerte y destrucción, obedece.

Nótese que Jesús sólo le dice a Pablo que entre a la ciudad donde recibirá otras instrucciones. En este momento, Jesús no dice nada acerca del papel de Pablo como apóstol a los gentiles. Primero Pablo tendrá que ser aceptado por los cristianos de Damasco y llegar a ser uno de los discípulos de Cristo. Luego, tendrá que aceptar que Jesús lo ha comisionado para proclamar el nombre de Cristo a los gentiles, a los reyes, y a la nación israelita (v. 15). Y, por último, deberá ser preparado para sufrir en el nombre de Jesús (v. 16).

3er Titulo:

La Perseverancia, Ejemplo De La Conversión (San Mateo 24: 11 al 13. Y muchos falsos profetas se levantarán, y engañarán a muchos; y por haberse multiplicado la maldad, el amor de muchos se enfriará. Mas el que persevere hasta el fin, éste será salvo.).

   Comentario: Es apenas necesario añadir a esto que no solamente los falsos cristos y falsos profetas, las guerras y los rumores de guerras, los terremotos y hambres ocurran a través de toda la historia de la iglesia, sino también las persecuciones y defecciones a las cuales se refiere Jesús en los vv. 9, 10, 12 y 13. En cada siglo se ha verificado el dicho: “y seréis odiados por todas las naciones por causa de mi nombre”, esto es, debido a vuestra conexión vital conmigo. Véase también sobre 6:9; 7:22; 10:22, 41, 42; 12:21. La sola expresión “todas las naciones” muestra claramente que Jesús no está pensando solamente en lo que ocurre

durante la vida de los apóstoles.

   Ahora, con respecto a acontecimientos como estos ya descritos, Jesús dice en los vv. 6 y 8: “No os turbéis, porque tales cosas deben suceder, pero eso no es el fin todavía. Todas estas cosas son (solamente) el principio de los dolores de parto”. Marcan el comienzo, dice Jesús.

   No marcan el fin. Por lo tanto, no os alarméis. A pesar de estas claras advertencias dadas por nuestro Señor a sus discípulos, muchos miembros de la iglesia moderna se llenan de admiración por el ministro o evangelista que habla muy doctamente acerca de “Las señales de los tiempos” y trata de demostrar a sus oyentes que esta o aquella batalla terrible o aquel grave terremoto o hambre devastadora, “basados en la profecía”, es la señal infalible del inminente regreso de Cristo.

   Es cierto, los hechos aquí señalados tienen significado. Son peldaños que conducen hacia la meta final. Por medio de ellos se prefigura el final de la era que se acerca, y se desarrolla el plan eterno de Dios. Además, cuando comprendemos que hacia el fin de la presente dispensación las perturbaciones indicadas van a ocurrir juntas (24:33), probablemente sean más numerosas, más extensas, y más terribles que nunca antes (24:11; cf. Lc. 21:11, 25, 26), y que van a tener lugar en conexión con la gran tribulación que dará paso a la parousía (Mt. 25:5–9), podríamos llegar a la conclusión de que no sería irrazonable calificar al brote final de todos estos terrores como “señales concurrentes o acompañantes”. Jesús continúa: 13. Pero el que persevere hasta el fin será salvo. Como en 10:22 así también aquí el sentido es: aquel que a pesar de todas estas perturbaciones y persecuciones permanece leal a Cristo entrará en la gloria. Para él el período de persecución y tribulación durará hasta que la muerte lo libre de este escenario terrenal (Jn. 16:33; 2 Ti. 3:12). Para la iglesia en general durará hasta la segunda venida de Cristo en gloria (2 Ts. 1:7; Ap. 11:10–12).

En los vv. 4–12 Jesús ha estado hablando de una serie de acontecimientos que, tomados por separado, no indican en forma definitiva “el fin” acerca del cual han preguntado los discípulos. Repentinamente hay un cambio de “pero eso no es el fin todavía” a “y entonces vendrá el fin”. Quizás podamos considerar como una transición la frase “el que persevere hasta el fin”, puesto que al decir “el fin” la mente se mueve fácilmente de la contemplación del fin de la vida de un creyente individual a la consumación de la historia del mundo. De todos modos, es claro que el Señor no olvidó la pregunta de los discípulos. Habiéndoles advertido que no prestaran mucha atención a estas perturbaciones que se repiten tan constantemente y que en gran medida se puede llamar “falsas señales”.

   Comentario 2: “…Mas el que persevere hasta el fin, éste será salvo…” Mateo 24:13.

   En este tiempo de tanta movilización y cambio de las cosas en todas las áreas de la humanidad, es muy difícil mantenerse en lo que hemos comenzado es por eso que queremos hablar de la importancia de la perseverancia en la vida del cristiano.

   Se ha dicho que, para comenzar un camino, una obra es difícil, pero nos damos cuenta que lo más difícil es mantener lo que hemos comenzado. El predicador dice: Que mejor es el fin del negocio que su principio (Eclesiastés 7:5), la razón por la que dijo esto Salomón es porque en el lapso del principio y del fin se encuentra la perseverancia, y sin ella, aunque el negocio comenzó bien, no tendrá un buen final, deduzcamos pues que es Perseverancia.

   Diccionario Secular: Perseverancia> mantenerse constantemente en seguir, continuar, llevar lo que se ha comenzado. Durar permanentemente o por largo tiempo

   Diccionario Bíblico: Perseverancia> viene del griego Proskarteresis que significa constancia, persistencia y Proskartereo, atender constantemente, continuar sin desvíos, adherirse firmemente, agarrarse bien.

   La Palabra griega Proskartereo se encuentra en Marcos 3:9 se refiere al esquife o la barca pequeña que Jesús les dijo a sus discípulos que le preparaban para alejarse de la multitud, la barca estaba agarrada bien de la estaca a la orilla del mar y aunque viniera fuertes olas ella se mantenía firme.

   Y en Hechos 10:7 donde se refiere la Biblia que Cornelio llamó a dos de sus criados y a un soldado piadoso que constantemente le servia (Biblia de las Américas) ¿En Cuáles cosas debemos perseverar los cristianos en nuestra vida cristiana?

1. EN LA GRACIA

   Hechos 13:43 La gracia la hemos recibido por medio de Jesucristo, es la misericordia o el favor de habernos perdonado de nuestros pecados.

   Cada paso en el curso de la vida cristiana se debe a la gracia (Gálatas 1:15), por eso es importante alcanzar siempre la gracia de Dios, y mantenernos en ella; esto lo logramos reconociendo y adhiriéndonos firmemente en obediencia y dependencia en todas las áreas de nuestra vida a Jesucristo (Juan 15:5).

2. EN LA ORACIÓN

   La Oración se ha considerado como el oxígeno para respirar en la vida espiritual del creyente, y que cuando falta se empieza a morir, porque sin comunicación una relación muere.

   En el aposento alto los discípulos perseveraban unánimes en oración y a consecuencia fueron llenos del Espíritu Santo (Hechos 1:14), en Colosenses 4:2 Pablo exhorta y anima para que se persevere en la oración, y que velemos en ella con acción de gracias, esta es la manera para mantenernos en conexión con el Espíritu Santo.

3. EN LA PALABRA

   Santiago 1:25 Es de suma importancia perseverar en la Palabra porque dice Santiago que seremos Bienaventurados en lo que hacemos, esto nos recuerda lo mismo que Moisés le dijo a Josué. (Josué 1:8)

   Una de las causas que un cristiano no prospera, es porque no toman en cuenta la palabra en ninguna de sus decisiones, y no perseveran en obedecerla en todo lo que nos manda, de ella depende nuestro crecimiento y nuestra madurez que es tan necesaria para caminar en el camino de la perfección.

   Pablo dice a Timoteo que persista en lo que ha aprendido (2 Timoteo 3:14) y en Hechos vemos que la iglesia perseveraba en la Doctrina o sea en la enseñanza que habían recibido de los apóstoles.

4. EN LA COMUNIÓN CON LOS HERMANOS.

   Hechos 2:42 Es de vital importancia perseverar en la comunión con los hermanos ya que Dios no nos hizo para vivir solitarios sino para vivir en comunidad. Porque todos nos necesitamos en todos los momentos en los cuales pasa nuestra vida sea de alegría, de tristeza, desánimo o enfermedad.

   La Biblia dice que todo lo que sembramos es lo que cosechamos; en todo momento sembremos una semilla de amor en cada corazón que encontremos, y siempre cosecharemos amor y comprensión ¡qué Hermoso es vivir en Armonía! Lo dice el Salmo 133:1.

   CONCLUSIÓN:

   Siguiendo todo el consejo de este tema se le hará imposible al enemigo apartarnos del ancla de la fe que esta puesta en el fundamento y roca Jesucristo. Obedezcamos y dependamos siempre de su gracia, manteniendo una vida constante en oración, aferrándonos a la enseñanza de la palabra de Dios y buscando la comunión con los hermanos.

   En una fraternidad cristiana viviremos una vida victoriosa, y llegaremos hasta el final del camino que hemos comenzado a caminar, y tendrá un final glorioso el negocio que hemos iniciado con Dios porque Él es nuestro socio.

   Ejemplos bíblicos de la perseverancia:

   Noé que perseveró, incluso siendo criticado, humillado, despreciado, pero luchó para construir el arca y salvó a sí mismo con su descendencia.

   Josué perfectos en pos de Jehová, Josué 24:15. El nombre de Josué en hebreo significa: Jehová es salvación. Josué, hijo de Nun, de la tribu de Efraín, era un siervo fiel y compañero de Moisés. Fue designado por Dios como sucesor de Moisés, y por medio de la perseverancia animó a la gente para destruir Jericó y también rifaron Canaán las tribus.

   Ruth era una mujer que perseveró frente a Booz, manteniendo su reputación intacta hasta ser redimida y adoptada por su esposa, Ruth 4: 13. Y por premio de su noble perseverancia, su nombre se incluyó en la genealogía de Jesús Cristo, Mateo 1:5.

“En el Nuevo Testamento, Jesús, el maestro de la perseverancia, nos enseña que debemos dar fruto con paciencia, Lucas 8: 15 Jesús dice: ¨ Mas lo que cae en buena tierra son los que, al oír la Palabra con corazón bueno y recto retienen y dan fruto con perseverancia. “

   El apóstol Pablo constantemente llevando un mensaje en su corazón “, los exhortó a perseverar en la gracia de Dios” Hechos 13: 43.

   Sin embargo, entre todos los hombres de la Biblia vemos como un ejemplo de perseverancia. Tomamos el ejemplo de Cristo, que al principio de su ministerio fue tentado por Satanás, no a seguir, pero superó este obstáculo, Mt 4, 10.11.

   Y después de ganar esta dura prueba, que fueron sus luchas personales, se las arregló para superar al otro, y el ganador después de los ensayos. Seamos firmes en todo el trabajo que hacemos para Dios en nuestras vidas, 2ª Cr. 15: 7: “Tú, sin embargo, se esfuérzate, y no tus manos se debilitarán, porque tu trabajo será recompensado. ‘

Amen Para Gloria De Dios.


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Bibliografía: El Espíritu Santo Por Edwin H. Palmer; Estudio De Doctrina Cristina Por George Pardington; El Triunfo Del Crucificado Por Erich Sauer; Comentario Al Nuevo Testamento Por Simon J. Kistemaker; Biblia De Referencia Thompson VRV 1960; Comentarios de Matthew Henry; El Espíritu Santo por Charles C. Ryrie.


Hno Roberto Saldías Roa

Miembro de la IEP en Nacimiento Bajo, nació en el evangelio del Señor en la Iglesia de Laja 1975. Casado con María Nahuelmán, estudia teología de manera autodidacta. Me gusta mucho leer y escribir.