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Artículo de Fe N°II: “Del Verbo, o Hijo de Dios, que fue hecho verdadero hombre”.

Artículo de Fe N°II: “Del Verbo, o Hijo de Dios, que fue hecho verdadero hombre”.

Declaración IEP:

El Hijo, que es el Verbo del Padre, verdadero y eterno Dios, de una misma substancia con el Padre, tomó la naturaleza humana en el seno de la Bienaventurada Virgen; de manera que dos naturalezas enteras y perfectas, a saber, la Divina y la Humana, se unieron en una sola persona, para jamás ser separadas, de lo que resulta un solo Cristo, verdadero Dios y verdadero Hombre, que realmente padeció, fue crucificado, muerto y al tercer día resucitó para reconciliar a su Padre con nosotros, y para ser sacrificado, no solamente por la culpa original, sino también por los pecados actuales de todos los hombres”. (cfr. San Juan 1:14; Colosenses 1:15-18; 1° Juan 1:1-5).

Declaración METODISTA:

El Hijo, que es el Verbo del Padre, verdadero y eterno Dios, de una misma substancia con el Padre, tomó la naturaleza humana en el seno de la Bienaventurada Virgen; de manera que dos naturalezas enteras y perfectas, a saber, la Deidad y la Humanidad, se unieron en una sola persona para jamás ser separadas, de lo que resultó un solo Cristo, verdadero Dios y verdadero Hombre, que realmente padeció, fue crucificado, muerto y sepultado, para reconciliar a su Padre con nosotros, y para ser un sacrificio, no solamente por la culpa original, sino también por los pecados actuales de los hombres”.

Descripción:
El contenido del artículo tiene como base los Concilios que ya mencionamos, Nicea, Constantinopla y Calcedonia. Ante todo, lo que se quiere establecer es la divinidad de Cristo. El viene del Padre, es Hijo, pero tiene la condición de Dios. Ni fue creado, ni está subordinado al Padre, si así fuese entonces no tendría poder para salvar. La substancia que tiene en su base el Hijo es idéntica a la del Padre, lo que funda la unidad íntima y perfecta entre ambos. En cuanto persona, el Hijo tiene una característica especial, en él se unen dos naturalezas, la divina y la humana. No es sólo Dios, asumió la condición humana en términos efectivos; no fue solo humano, fue el Dios encarnado. Con ello se combate el arrianismo que sostenía que en el mejor de los casos Jesús había sido un semidiós, pero no un Dios verdadero, también se combate el gnosticismo al aseverar que Jesús fue humano; ellos sostenían que había tenido solo apariencia humana, como también se toma una distancia del ebionismo, que sostenía que Jesús había sido exclusivamente un hombre (pobre). Lo central que declara el artículo tiene que ver con los alcances que ha tenido la encarnación de Dios en Cristo Jesús. Ella tuvo fines salvíficos, su finalidad era reconciliarnos con el Padre, lo que ocurre mediante el sacrificio de su vida, ofreciendo con ello liberación del pecado y la culpa en favor de los seres humanos.

 

Fuentes Bíblicas:
Mt. 1:18-25 (Nacimiento de Jesús); Mt. 3: 1-12 (Predicación del Bautista); Lc. 3: 1-20 (Predicación del Bautista); Jn 1: 1-34 (el Verbo hecho carne); Flp. 2:5-11 (La humillación de Cristo); Ro. 5:1-11 (La Justificación por la fe); 1 Jn 4: 1-6 (El valor de la Encarnación)

 

La fuente Wesleyana:
“Creo que Jesús de Nazareth fue el Salvador del mundo, el Mesías quien tanto se había hablado. Creo que este Mesías, ungido por el Espíritu Santo, fue un Profeta que nos reveló toda la voluntad de Dios; fue, asimismo, un Sacerdote, que se entregó a sí mismo en sacrificio por el pecado y que aun continúa intercediendo por los transgresores. Creo que él es Rey, que tiene todo poder en el cielo y en la tierra, y que reinará hasta que todas las cosas se encuentren sujetas a él. Creo que él es el verdadero Hijo de Dios, de la misma naturaleza que el Padre, Dios de Dios, verdadero Dios de verdadero Dios, y que él es Señor de todo, con dominio absoluto, supremo y universal sobre todas las cosas, pero, de modo muy particular, es Señor nuestro, de quienes creemos en él porque nos ha conquistado y comprado, y que también voluntariamente decidimos obedecerlo. Creo que se hizo hombre, uniendo en una persona la naturaleza humana y divina, que fue concebido del Espíritu Santo y nació en la bendita Virgen María quien siempre se conservó, antes y después del nacimiento, virgen, pura e inmaculada” (OWE, Vol. VII, pág. 171-172).

Debido pues a que el Hijo de Dios gustó la muerte por todos, Dios reconcilió consigo al mundo, no tomándoles en cuenta sus pecados. Así que, como por la trasngresión de uno vino la condenación a todos los hombres, de la misma manera por la justicia de uno vino a todos los hombres la justificación de vida. De manera que, por amor de su amado Hijo, por lo que ha hecho y sufrido por nosotros, Dios ahora promete, bajo una sola condición (en el cumplimiento de la cual él mismo nos ayuda) tanto perdonarnos el castigo que nuestro pecados merecen, como volvernos su gracia, y dar a nuestras almas muertas la vida espiritual perdida como arras de la vida eterna”. (OWE, Vol. I, pág. 105).

 

Comentarios:
Para el cristianismo, lo esencial que tiene Dios para ofrecernos como una gracia, la salvación, proviene de la persona y la obra de Cristo Jesús. Por lo mismo resulta impensable dejar de destacar el sitial principal que Cristo tiene en nuestra relación con Dios. La iglesia debe proclamar y enseñar simultáneamente la dimensión divina y humana presente en la vida de Cristo, omitir cualquiera de ellas que nos hace mutilar el mensaje cristiano y corremos riesgo de que nuestro lenguaje de fe se torne algo esotérico. Si bien el artículo coloca énfasis en su contenido en cuanto a la persona de Cristo y la composición de su naturaleza, ello ha merecido la crítica posterior, en el sentido que se omite el proyecto de Jesús; el reino de Dios. Algo que los cristianos de otros tiempos tenemos que incorporar en nuestra reflexión de la fe. Cabe señalar que este punto cristológico es la diferencia fundamental que el cristianismo tiene en todo diálogo inter-religioso, puesto que otros monoteísmos no tienen dificultades en reconocer a Jesús, suscribiendo incluso la fe de Jesús, pero excluyendo la fe en Jesús.

 

AMÉN, A DIOS SEA LA GLORIA.

 

Fuente Bibliográfica: La Parroquia sin fronteras III: “Los Artículos de Fe”, Iglesia Metodista de Chile, Imprenta Salesianos, Santiago, Mayo, 2015.
Transcripción: Juan Samuel Nauto (I.E.P. Rio Gallegos – Argentina).
Revisión: Rodrigo Turra Morales (I.E.P. Puerto Natales).
Foto: Jaime Durán (I.E.P. Ñuñoa).


Rodrigo Turra Morales

Miembro de la IEP en San Carlos Poniente. Administrador en Historia y Contingencia IEP & TeAdoramos.Org. Estudiante de Derecho - Universidad de Magallanes.