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Artículo de Fe N°I: “De la fe en la Santísima Trinidad”.

Artículo de Fe N°I: “De la fe en la Santísima Trinidad”.

Declaración IEP:

“Hay un solo Dios vivo y verdadero, eterno, sin cuerpo ni partes, de infinito poder, sabiduría y bondad; creador y conservador de todas las cosas, así visibles como invisibles. Y en la unidad de esta Deidad hay tres personas, de una misma substancia poder y eternidad: el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo.” (cfr. Génesis 1:26; Isaías 6:3; San Mateo 3:16-17; San Juan 14: 26)”.

Declaración METODISTA:

“Hay un solo Dios vivo y verdadero, eterno, sin cuerpo ni partes, de infinito poder, sabiduría y bondad; creador y conservador de todas las cosas, así visibles como invisibles. Y en la unidad de esta Deidad hay tres personas, de una misma substancia poder y eternidad: el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo.”

Descripción:
El artículo habla de Dios, del Dios de los cristianos. Es la afirmación fundamental de la unicidad de Dios, pero no desde un monotelismo extremo, sino desde un monoteísmo dinámico. El monoteísmo en el cristianismo incorporará la diversidad, Dios es uno (Dt. 6:1-4) pero no está en soledad, en su esencia hay personas que lo integran. La Trinidad no es una palabra bíblica, ella se desprende del mensaje de la Biblia; se trata, más bien, de los resultados de las discusiones dogmáticas de los cristianos de los primeros siglos. Fue en los Concilios de Nicea (325), Constantinopla (381) y Calcedonia (451) desde dónde surge este lenguaje, como una manera de representar al Dios de los cristianos en el seno del mundo griego, en conceptos que racionalmente hagan el intento de expresarlo y con una orientación que marque la diferencia con otras teologías no cristianas. Básicamente, lo que nos dice el concepto de Trinidad es que: Dios es uno, pero en su esencia lo conforman tres personas: el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo. Cada persona tiene su identidad propia, por tanto funciones propias, una no es la otra y cada una de ellas ocupa un lugar en el plan de salvación.

Estas discusiones la Iglesia las dio recién después de haberse puesto fin a las persecuciones, a inicios del siglo IV. El gran defensor de la fe cristiana en estos tiempos es Atanasio, quien dio una fuerte lucha contra un tal Arrio de Alejandría; éste quería imponer un concepto monárquico de Dios, dejando al Padre a la cabeza, al Hijo subordinado y creado. En lo que se refiere al Espíritu Santo se aplicaría el mismo criterio de subordinación, desde el Hijo; un tal Eunomio llegó a declarar que el Espíritu Santo tenía que ser nieto del Padre.

 

Fuentes Bíblicas:
Mt. 28:19 (La Gran Comisión); Jn. 15:26-27 (La promesa del Espíritu Santo); 1 Co. 12:4-6 (Sobre los dones espirituales); 2 Co. 13:14 (Bendición del apóstol Pablo); 1 Jn. 5:7 (El testimonio del Espíritu – texto que no aparece en los manuscritos más antiguos).

 

La Fuente Wesleyana:
Al igual que muchos grandes pensadores, Wesley sostiene que la Doctrina de la Trinidad representa un misterio, es decir, la mente humana nunca podrá llegar a una comprensión cabal sobre lo que ella quiere significar: “…aquí hay tres velas, no obstante existe una sola luz. Expliquen esto y yo les explicaré lo del Dios Triuno”. (OWE, Vol.III; pág. 319). En esta imagen Wesley está siguiendo a un pensador del siglo V o VI, conocido como Pseudo Dionisio Areopagita, de Siria.

En otra cita donde aborda el tema declara: “Yo no podría; y mucho menos quemar viva a una persona y hacerlo con madera verde y mojada por decir: aunque creo que el Padre es Dios, el Hijo es Dios y el Espíritu Santo es Dios; sin embargo, tengo escrúpulos en usar las palabras Trinidad y Personas porque no encuentro estos términos en la Biblia”…insistiría solamente sobre las palabras directas y sin explicación, tal como se encuentra en el texto; “Tres son los que dan testimonio en el cielo; el Padre, el Verbo y el Espíritu Santo, y estos tres son uno” – 1 Jn. 5:7 (OWE, Vol. III, pág. 316).

 

Comentarios:
Esta doctrina, que nos enseña el concepto del Dios de los cristianos, hace referencia a tres funciones: la creación, la redención y la santificación. El Padre crea, el Hijo redime y el Espíritu santifica. Algunos padres de la Iglesia antigua llamaron a esto la “economía divina”, es decir las formas en que Dios expresa su revelación y la historia en que ésta se lleva a cabo en ámbitos específicos.

El Dios Trino representa, por excelencia, el concepto de unidad en la diversidad. Ello propone un desafío pastoral y misional. Dios no tiene conflictos incorporando lo diverso, ello no compromete su unidad, la confirma. En la diversidad Dios es uno, sin ella se convierte en un ídolo que actúa cíclicamente, como los baales. El Dios de los cristianos acompaña en el desierto, la peregrinación, el exilio, el martirio, creando con ello otra historia; inspira en el discipulado, el servicio, la alabanza, la proclamación de su nombre, dando origen así a su pueblo; provoca un cambio de mente y corazón, causa arrepentimiento, confesión de pecados, otra relación con todo y todos; dando origen al nuevo hombre/mujer.

La Iglesia debe predicar, enseñar y actuar trinitariamente. No hacerlo es negar nuestra identidad cristiana. Lo que somos ante los demás, ante el mundo, pasa (también) por el lenguaje, mediante ello no solamente representamos nuestra fe, también la significamos en cuanto a los alcances y horizontes que ella puede tener. Decir Dios no es mencionar una deidad, una entre las tantas, para el caso del cristianismo, punto clave en la revelación de esta deidad es lo que hemos conocido de ella mediante la revelación de Cristo (He. 1:1-4). Allí está la puerta de entrada para lo que podemos alcanzar a decir sobre Dios. Cristo nos ha revelado a Dios, al Padre, y el Espíritu Santo nos traspasa esa información, pero aún más: nos inculca la obra de Cristo realizada para nuestro bien, para nuestra salvación.

Recuperemos cantos e himnos (N°1 Himnario IEP: “Ven oh Todopoderoso”) que inviten a la exaltación del Dios Trino y reflexionemos sobre su significado, esos versos nos pueden inspirar a nuevas formas de comunión con Dios y a su vez pueden inspirar nuevas prácticas de testimonio cristiano.

 

AMÉN, A DIOS SEA LA GLORIA.

 

Fuente: La Parroquia sin fronteras III: “Los Artículos de Fe”, Iglesia Metodista de Chile, Imprenta Salesianos, Santiago, Mayo, 2015.
Transcripción: Luis Acuña Roa.
Revisión: Rodrigo Turra Morales. (I.E.P. Puerto Natales).
Foto: Jaime Durán (I.E.P. Ñuñoa).


Rodrigo Turra Morales

Miembro de la IEP en San Carlos Poniente. Administrador en Historia y Contingencia IEP & TeAdoramos.Org. Estudiante de Derecho - Universidad de Magallanes.