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“Ante La Ingratitud Y Murmuración De Su Pueblo Dios Muestra Su Misericordia”

“Ante La Ingratitud Y Murmuración De Su Pueblo Dios Muestra Su Misericordia”

Domingo 3 De febrero De 2019

   Lección: Éxodo cap. 16, versículos 1 al 5. Partió luego de Elim toda la congregación de los hijos de Israel, y vino al desierto de Sin, que está entre Elim y Sinaí, a los quince días del segundo mes después que salieron de la tierra de Egipto. Y toda la congregación de los hijos de Israel murmuró contra Moisés y Aarón en el desierto; y les decían los hijos de Israel: Ojalá hubiéramos muerto por mano de Jehová en la tierra de Egipto, cuando nos sentábamos a las ollas de carne, cuando comíamos pan hasta saciarnos; pues nos habéis sacado a este desierto para matar de hambre a toda esta multitud. Y Jehová dijo a Moisés: He aquí yo os haré llover pan del cielo; y el pueblo saldrá, y recogerá diariamente la porción de un día, para que yo lo pruebe si anda en mi ley, o no. Mas en el sexto día prepararán para guardar el doble de lo que suelen recoger cada día. 

   Comentario: Introducción: Una de las necesidades básicas del hombre es la necesidad de alimento. Sin alimento, una persona muere de hambre. En consecuencia, cuando los suministros de alimentos de una persona se ven amenazados:

• Esta se queja: Murmura y refunfuña contra el estado del tiempo, alguna enfermedad de las cosechas, o Dios.

• Esta culpa a las circunstancias, al gobierno, a la economía, a la tienda de comestible, al campesino, a su patrón. A lo que sea o quien sea que esté causando la falta de alimento.

   La confianza de una persona en Dios y en los otros se pierde rápidamente cuando su suministro de alimento se ve amenazado. La confianza en Dios con demasiada frecuencia se desmorona cuando una persona confronta el hambre o cualquier otra prueba seria. Esta era la misma situación que enfrentaban los Israelitas:

• La del hambre.

• La de quejarse, murmurar y refunfuñar.

• La de dejar de confiar en que Dios supliría sus necesidades.

   Pero estas cosas no deben suceder. No debemos nunca quejarnos ni dejar de confiar en Dios, ni a causa del hambre ni a causa de ninguna otra circunstancia seria que podamos estar enfrentando. Dios nos ama y se preocupa por nosotros. Y Dios ha prometido ocuparse de nuestras necesidades en cualquier circunstancia, incluso en las que amenazan la vida. La promesa de es clara:

•Mas buscad primeramente el reino de Dios y su justicia, y todas estas cosas os serán añadidas”(Mateo 6: 33)•

   Comentario general: murmuración, 16:1–3. El desierto de Sin probablemente está en la parte sur de la península de Sinaí cerca de Jebel Musa, el monte Sinaí, en una llanura arenosa llamada Debbetal-Ramleh (v. 1; 17:1, Núm. 33:11). No debe ser confundido con el desierto de Zin (Núm. 13:21, 20:1) que se ubica más al norte en la península al sudoeste de Palestina.

   Con frecuencia Israel murmuraba contra Moisés y Aarón (v. 2; 14:11, 12; 15:24; 17:3, etc.; ver el comentario previo). Con la desesperación provocada por el hambre, el pueblo volvió a pensar en la comida de Egipto, y aún más, a desear la muerte allí en vez de morir de hambre en el desierto; por lo menos, decían, había carne y pan en el país de sus amos (v. 3). Con el olvido de la pena de la esclavitud y por el estado psicológico del momento, acusaron a Moisés y a Aarón de haber planeado su muerte en el desierto (v. 3b).

   En el AT se usa la palabra “pan” frecuentemente como un vocablo sinónimo de comida en general. Parece que es su significado en este contexto. Otra vez se evidencia en el pueblo una memoria muy corta y el afán por una libertad gratis. No querían afrontar el precio de ella.

   La promesa de pan y carne, 16:4–8. Dios respondió a la necesidad legítima y les prometió pan del cielo diariamente (v. 4), y para aquella tarde carne para comer (v. 8). Por medio de la providencia del Señor serían saciados; no obstante, serían puestos a prueba para ver si andaban en la ley divina o no (ver Deut. 8:3). Diariamente saldrían para recoger el pan suficiente para cada persona para aquel día (ver Mat. 6:11); sin embargo, en el sexto día el Señor les ordenó que recogiesen una porción doble (vv. 4, 5). Moisés prometió que el pueblo vería nuevamente la gloria de Jehovah (v. 7) por medio de la milagrosa provisión de alimentos.

   Referencias: Santiago 2:13. Porque juicio sin misericordia se hará con aquel que no hiciere misericordia; y la misericordia triunfa sobre el juicio.

1a Crónicas 17.13. Yo le seré por padre, y él me será por hijo; y no quitaré de él mi misericordia, como la quité de aquel que fue antes de ti;

Deuteronomio 30:3. entonces Jehová hará volver a tus cautivos, y tendrá misericordia de ti, y volverá a recogerte de entre todos los pueblos adonde te hubiere esparcido Jehová tu Dios. 

   Pensamiento: El hombre obra de una manera bien distinta respecto a Dios. Cuando hemos empezado a

caminar por su senda, estamos dispuestos a murmurar y a rebelamos, tan pronto se nos presenta la primera apariencia de prueba o tribulación; y esto es por falta de cultivar en nosotros un espíritu de agradecimiento y confianza. Olvidamos fácilmente diez mil mercedes delante de la más pequeña privación. Hemos recibido el perdón gratuito de todos nuestros pecados (Efes. 1:7; Col. 1:14); “somos aceptos en el Amado” (Efes. 1:6); herederos de Dios y coherederos con Cristo (Efes. 1:11; Rom. 8:17; Gál. 4:7); esperamos la gloria eterna (Rom. 8:18-25; 2 Cor 4:15; 5:5; Fil. 3:20-21; Gál. 5:5; Tito 2:13; 1 Juan 3:2, etc.); además, nuestro camino a través del desierto está sembrado de innumerables favores (Rom. 8:28), y a pesar de esto, cuando una nube grande como la palma de la mano aparece en el horizonte, nube que, después de todo, tal vez no hará otra cosa que deshacerse en bendiciones sobre nuestras cabezas, olvidamos inmediatamente las múltiples gracias que nos han sido concedidas. Este pensamiento debería humillarnos profundamente en la presencia de Dios. ¡Cuán diferente en esto, así como en todo lo demás, ha sido nuestro divino modelo! Miradle, El, el verdadero Israel en el desierto, rodeado de fieras y ayunando durante cuarenta días. ¿Murmuró El? ¿Se quejó? ¿Deseaba estar en otras circunstancias? No; Jehová era la porción de su parte y de su copa. (Sal. 16). Por eso cuando el tentador se le acercó, ofreciéndole las cosas necesarias a la vida, y sus glorias, distinciones y honores, lo rechazó todo, y permaneció firme en la posición de dependencia absoluta de Dios y en la obediencia implícita a su Palabra. No quiso tomar ni el pan ni la gloria que le era ofrecida, sino de las manos de Dios.

“Texto: Salmo 103, versículo 8. Misericordioso y clemente es Jehová; Lento para la ira, y grande en misericordia”.

1er Titulo:

Las Comodidades Y Bendiciones No Deben Estorbarnos Hacia La Eternidad. Versíc. 1. Partió luego de Elim toda la congregación de los hijos de Israel, y vino al desierto de Sin, que está entre Elim y Sinaí, a los quince días del segundo mes después que salieron de la tierra de Egipto. (Léase: Filipenses 4:12-13. Os saluda Epafras, el cual es uno de vosotros, siervo de Cristo, siempre rogando encarecidamente por vosotros en sus oraciones, para que estéis firmes, perfectos y completos en todo lo que Dios quiere. Porque de él doy testimonio de que tiene gran solicitud por vosotros, y por los que están en Laodicea, y los que están en Hierápolis.).

   Comentario: No obstante, el desierto tiene sus “Elim” lo mismo que sus “Mara”, sus fuentes y sus palmas, así como sus aguas amargas. “Y llegaron a Elim, donde había doce fuentes de aguas y setenta palmas; y asentaron allí junto a las aguas”. (Vers. 27). El Señor, en su gracia y ternura, prepara verdes lugares de reposo en el camino de su pueblo peregrinando por el desierto; y aunque solo sean oasis, sirven perfectamente para refrescar el espíritu y reanimar el corazón. La estancia en Elim era muy propia para calmar a los Israelitas y hacer cesar sus murmuraciones. La deliciosa sombra de sus palmas, y las aguas refrescantes de sus fuentes, eran muy a propósito, después de la prueba de “Mara”, y nos presentan, en figura, las excelentes virtudes de ese ministerio espiritual del cual Dios se sirve para proveer a las necesidades de su pueblo aquí abajo. Los números “doce” y “setenta”, son muy significativos y están en íntima relación con el ministerio apostólico (Luc. 10:1, 17; 6:13).

   A pesar de esto, “Elim” estaba lejos de ser “Canaán”. Las fuentes y las palmas de Elim solo anticipaban un pequeño goce del hermoso país, situado más allá de los límites de ese desierto estéril, en el que acababan de entrar los redimidos de Jehová. Israel podía, sin duda alguna, apagar allí su sed y hallar un agradable refugio contra los ardores del sol; más estas aguas y esta sombra eran solo las del desierto, siendo su momentáneo objeto reanimar y fortalecer al pueblo en su marcha hacia Canaán. El mismo fin tiene el ministerio en la Iglesia: es un auxilio para nuestras necesidades al cual recurrimos para refrigerarnos, fortalecernos y reanimarnos. “Hasta que todos lleguemos a la unidad de la fe y del conocimiento del Hijo de Dios, a un varón perfecto, a la medida de la edad de la plenitud de Cristo”. (Efes. 4:13).

   “Y partida de Elim toda la congregación de los hijos de Israel, vino al desierto de Sin, que está entre Elim y Sinaí, a los quince días del segundo mes después que salieron de la tierra de Egipto”. (Vers. 1). Aquí vemos a Israel en una interesante y notable posición: el pueblo está todavía en el desierto; pero se halla en una parte muy importante y significativa, a saber, “entre Elim y Sinaí”. El primero de estos lugares era donde Israel había gustado recientemente las refrescantes aguas del ministerio divino; el segundo, era aquel donde ellos iban a abandonar el terreno de la gracia gratuita y soberana, para ponerse bajo una alianza de obras. Los hijos de Israel aparecen aquí como los objetos de la misma gracia que les había hecho salir de la tierra de Egipto, y por esto Dios responde a sus murmuraciones con el oportuno socorro. Cuando Dios obra en la manifestación de su gracia, no halla obstáculo alguno para bendecir; las bendiciones que Él derrama, corren sin interrupción. Sólo cuando el hombre se coloca bajo la ley, pierde todos los privilegios de la gracia, porque entonces es necesario que Dios le deje conocer a cuánto puede llegar, en virtud de sus propias obras.

   Cuando Dios visitó y redimió a su pueblo, y le hizo salir de la tierra de Egipto, no fue con el fin de hacerle morir de hambre en el desierto. Los hijos de Israel hubieran debido saberlo. Habrían debido confiar en Dios, y caminar en íntima comunión con este amor que les había librado de una manera tan gloriosa de los horrores de la esclavitud en Egipto. Hubieran debido acordarse que era infinitamente mejor estar en el desierto con Dios, que en medio de los hornos de ladrillo con Faraón. Pero no, al corazón humano le cuesta mucho trabajo creer en el amor puro y perfecto de Dios; tiene mayor confianza en el diablo que en Dios. (Comp. Gén 3:1-6). Considerad por un momento todos los sufrimientos, la miseria, y la degradación que el hombre ha sufrido por haber dado oídos a la voz de Satán; y no obstante, jamás le oiréis quejarse de servirle, ni expresar el menor deseo de sustraerse a su influencia. El hombre no está descontento de Satán, ni cansado de servirle. Todos los días recoge los amargos frutos de ese campo que el diablo ha abierto delante de él, y todos los días se le ve sembrar de nuevo la misma semilla y someterse a los mismos trabajos.

   Comentario: (16:1): Desierto de Sir: Este era un lugar, el nombre verdadero de un desierto en la época de Moisés. El “desierto de Sin” probablemente tome su nombre de la palabra Sinaí o del arbusto Seneh. Al desierto probablemente se le llamo “desierto de Sin” a causa del terreno, presumiblemente en referencia a la zona rocosa con espinos diseminados por todo el paisaje. El desierto se encontraba presumiblemente en el Sinaí al suroeste, cerca de la zona del actual Debbet er-Ramlech.

   Comentario histórico de Elim: Elim (hebreo: אֵילִם, elim), de acuerdo con la Biblia Hebrea, fue uno de los lugares donde los israelitas acamparon después de su éxodo de Egipto. Se menciona en Éxodo 15.27 y Números 33.9 como un lugar donde “había doce pozos de agua y setenta palmeras datileras”, y que los israelitas “acamparon allí cerca de las aguas”.

   De la información que se puede extraer de Éxodo 15.23, 16.1 y Números 33.9-11, se describe a Elim entre Mara y el desierto de Sin, cerca de la costa oriental del Mar Rojo. Posiblemente fue al sur del punto de cruce de los israelitas, y al oeste del Sin Wilderness. Por lo tanto, en general se cree que Elim estaba ubicado en Wadi Gharandel, un oasis a 100 km al sureste de Suez. Alternativamente, puede identificarse con Wadi Hammamat y el puerto de Nuevo Reino de Al-Qusayr.

   El profesor Menashe Har-El de la Universidad de Tel Aviv (1968) ha propuesto que Elim sea “Ayun Musa”, “los manantiales / pozos de Moisés”. Señaló que en 1907 el geólogo Thomas Barron había observado que existían 12 fuentes en este sitio junto con palmeras. [1] El profesor James K. Hoffmeier no está de acuerdo con el hecho de que está demasiado cerca del sitio anterior (siete millas / doce kilómetros) y requeriría que los siguientes cuatro sitios (utilizando el itinerario de Números) se comprimieran en solo 23 millas / 38 kilómetros [2]

   El Libro de Éxodo también registra que los israelitas abandonaron Elim dos meses y medio después de abandonar Egipto (Éxodo 16: 1), y se dirigieron al Monte Sinaí a través del desierto del pecado.

   Existe la posibilidad de que el nombre ‘Elim’ se derive de una raíz semítica que signifique ‘dioses’, pero esto no puede ser más probado (ver El (dios)).

   Referencia: Hageo 1:3 al 10. Entonces vino palabra de Jehová por medio del profeta Hageo, diciendo: ¿Es para vosotros tiempo, para vosotros, de habitar en vuestras casas artesonadas, y esta casa está desierta? Pues así ha dicho Jehová de los ejércitos: Meditad bien sobre vuestros caminos. Sembráis mucho, y recogéis poco; coméis, y no os saciáis; bebéis, y no quedáis satisfechos; os vestís, y no os calentáis; y el que trabaja a jornal recibe su jornal en saco roto. Así ha dicho Jehová de los ejércitos: Meditad sobre vuestros caminos. Subid al monte, y traed madera, y reedificad la casa; y pondré en ella mi voluntad, y seré glorificado, ha dicho Jehová. Buscáis mucho, y halláis poco; y encerráis en casa, y yo lo disiparé en un soplo. ¿Por qué? dice Jehová de los ejércitos. Por cuanto mi casa está desierta, y cada uno de vosotros corre a su propia casa. Por eso se detuvo de los cielos sobre vosotros la lluvia, y la tierra detuvo sus frutos.

Nehemías 9:20-21. Y enviaste tu buen Espíritu para enseñarles, y no retiraste tu maná de su boca, y agua les diste para su sed. Los sustentaste cuarenta años en el desierto; de ninguna cosa tuvieron necesidad; sus vestidos no se envejecieron, ni se hincharon sus pies. 

Proverbios 6.10-11. Un poco de sueño, un poco de dormitar, Y cruzar por un poco las manos para reposo; Así vendrá tu necesidad como caminante, Y tu pobreza como hombre armado.

Mateo 16:23-24. Pero él, volviéndose, dijo a Pedro: ¡Quítate de delante de mí, Satanás!; me eres tropiezo, porque no pones la mira en las cosas de Dios, sino en las de los hombres. Entonces Jesús dijo a sus discípulos: Si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, y tome su cruz, y sígame.

Salmo 49:6. Los que confían en sus bienes, Y de la muchedumbre de sus riquezas se jactan.

2° Titulo:

El Corazón Perturbado Alterca Contra Los Designios De Dios. Versíc. 2-3. Y toda la congregación de los hijos de Israel murmuró contra Moisés y Aarón en el desierto; y les decían los hijos de Israel: Ojalá hubiéramos muerto por mano de Jehová en la tierra de Egipto, cuando nos sentábamos a las ollas de carne, cuando comíamos pan hasta saciarnos; pues nos habéis sacado a este desierto para matar de hambre a toda esta multitud. (Léase: Isaías 45:9. ¡Ay del que pleitea con su Hacedor! ¡el tiesto con los tiestos de la tierra! ¿Dirá el barro al que lo labra: ¿Qué haces?; o tu obra: ¿No tiene manos?  ▬ Romanos 9:20. Mas antes, oh hombre, ¿quién eres tú, para que alterques con Dios? ¿Dirá el vaso de barro al que lo formó: ¿Por qué me has hecho así?

   Comentario: (16:2-3): Hambre ▬quejas ▬Murmuración ▬Moisés ▬Aarón ▬Israel ▬Pecado: Estaba la crisis del hambre, y el primer gran pecado de Israel se cometió otra vez, el de quejarse y murmurar.

   El pueblo salió de Elim y marcho hacia el desierto de Sin. Fíjese que el pueblo de Dios marchó hacia el desierto de Sin exactamente un mes después de haber salido de Egipto. ¡Cuán pronto el pueblo de Dios olvidó la liberación, el cuidado, la bondad y las bendiciones de Dios! Solo un mes antes, Dios había milagrosamente salvado a su pueblo de la esclavitud en Egipto. No obstante, ya estaban cometiendo un terrible pecado. Fíjese cuál era el pecado.

   El pueblo se quejaba (murmuraba y refunfuñaba) en contra de los siervos de Dios, Moisés y Aarón. ¿Por qué? Porque tenían hambre: Ya habían consumido todas sus reservas de alimentos. Antes de salir de Egipto, al parecer, a ellos se les habían dado instrucciones de llevar un mes de suministros, y ahora ya no les quedaba comida. Se hallaban en una crisis y la situación parecía irremediable. ¿En qué parte del desierto encontrarían alimento suficiente para mantener vivas a dos o tres millones de personas? Una fuente de alimento tan grande sencillamente no existía, no es la aridez del desierto. El pueblo sabía esto, y evidentemente comenzaron hablar del problema entre ellos. La conversación pronto se convirtió en queja, y el pueblo comenzó a murmurar y a refunfuñar contra sus líderes, Moisés y Aarón.

   Esto no debió haberlo hecho el pueblo de Dios. En vez de murmurar y quejarse, el pueblo de Dios debió haber llegado hasta sus líderes, presentarles el problema, y sugerirles que todos ellos, tanto el pueblo como los líderes, buscaran junto a Dios. El pueblo debió haber confiado en Dios, confiado en su bondad y poder para liberarlos. Pero esto no lo hicieron. Mostraron incredulidad hacia Dios.

   • No confiaron en su preocupación y cuidado.

   • No confiaron en su bondad.

   • No confiaron en su poder.

   • No confiaron en su provisión.

   Y fíjese en la terrible profundidad de su desconfianza e incredulidad, el abrasante calor de su murmuración pecadora: Ellos habrían preferido morir en Egipto en una de las plagas de Dios a morir de hambre en el desierto. Al menos en Egipto ellos tenían carne y pan. El hebreo tiene la idea de ollas de carne: todo lo que pudiera comer.

   ¡Qué audacia! ¡Qué afrenta contra Dios! ¡Cuánta temeridad, arrogancia, cinismo, rudeza, y rebeldía! ¡Qué cosas tan terribles de decir frente a Dios! Y después de que Él hubiera hecho tanto por ellos.

Þ Recuerde la maravillosa liberación de Dios de la esclavitud en Egipto.

Þ Recuerde el asombroso poder de Dios demostrado en el Mar Rojo.

Þ Recuerde la espléndida provisión de agua de Dios para calmar su sed.

   Todo esto había tenido lugar durante los últimos treinta días. Una y otra vez por un periodo de treinta días, Dios había dado y provisto espléndidamente a su querido pueblo. Pero los murmuradores tienen mala memoria. Y aquí estaban revolcándose en el foso de la pecaminosa murmuración, mostrando que el corazón de cada uno de ellos estaba lleno de:

• Egoísmo

• Incredulidad

• Desconfianza.

• Pensamiento carnales y mundanos.

   Pensamiento 1: Nuestros recuerdos de “los buenos tiempos” del pasado, son con frecuencia amplificados y exagerados. Esto era inequívocamente cierto en el caso de los israelitas y lo es en el nuestro. Mirando hacia atrás a sus días en Egipto, los israelitas no deben haber tenido suficientemente que comer. Carne y abundancia de alimentos nunca son partes de la dieta diaria ni de los esclavos ni de los pobres de ninguna sociedad. Los israelitas tenían mala memoria y una perspectiva deformada. Habían olvidado sus días de aflicción como esclavos en el mundo egipcio.

   Esto muestra la gran crisis que estaban enfrentando los israelitas. Se enfrentaban al hambre. Un espíritu de desesperanza se apoderó de ellos. Ellos sabían que no había ningún lugar en el desierto donde pudieran encontrar suficiente comida para alimentarse, no para dos o tres millones de personas. No obstante, cuando surge una crisis para el creyente (el verdadero creyente) este debe apelar a Dios, no murmurar y quejarse. Al enfrentar problemas, debemos confiar en Dios, creer que Dios nos cuida, que Él nos ama, que Él nos ayudará a atravesar el problema, no importa cuán duro este sea.

Referencia: Hebreos 13:5-6. Sean vuestras costumbres sin avaricia, contentos con lo que tenéis ahora; porque él dijo: No te desampararé, ni te dejaré; de manera que podemos decir confiadamente: El Señor es mi ayudador; no temeré Lo que me pueda hacer el hombre.

Isaías 41:10. No temas, porque yo estoy contigo; no desmayes, porque yo soy tu Dios que te esfuerzo; siempre te ayudaré, siempre te sustentaré con la diestra de mi justicia. 

Salmo 40:17. Aunque afligido yo y necesitado, Jehová pensará en mí. Mi ayuda y mi libertador eres tú; Dios mío, no te tardes.

Isaías 26:3-4. Tú guardarás en completa paz a aquel cuyo pensamiento en ti persevera; porque en ti ha confiado. Confiad en Jehová perpetuamente, porque en Jehová el Señor está la fortaleza de los siglos. 

   Pensamiento 2: “Los hijos de Israel… despreciaron el alimento divino de Dios y se quejaron de comerlo. Se cansaron de comer maná. Añoraban las ollas de carne de Egipto. Querían regresar a aquello de los cual habían sido liberados.

   “Esta es su historia, me temo, de algunas personas que se han convertido, y han sido liberados de “Egipto” [el mundo, su antigua vida]. De cuando en cuando se dan una escapada atrás a recoger los puerros, las cebollas y los ajos. Hay cristianos hoy día que necesitan romper con la antigua vida. Amigo, no puedes continuar viviendo con el mundo, viviendo con las cosas de Egipto, y ser siervo de Dios y tener la paz de Dios en tu corazón. Tiene que haber una ruptura con Egipto. Debemos vivir del verdadero Maná que viene del cielo, imitar al Señor Jesucristo”

    Referencias: Job 9:2-4. Ciertamente yo sé que es así; ¿Y cómo se justificará el hombre con Dios? Si quisiere contender con él, No le podrá responder a una cosa entre mil. Él es sabio de corazón, y poderoso en fuerzas; ¿Quién se endureció contra él, y le fue bien? 

Job 33:13. ¿Por qué contiendes contra él? Porque él no da cuenta de ninguna de sus razones. 

Job 40:2. ¿Es sabiduría contender con el Omnipotente? El que disputa con Dios, responda a esto. 

3er Titulo:

Provisión De Dios A Su Pueblo Para Probar Su Obediencia. Versíc. 4.5. Y Jehová dijo a Moisés: He aquí yo os haré llover pan del cielo; y el pueblo saldrá, y recogerá diariamente la porción de un día, para que yo lo pruebe si anda en mi ley, o no. Mas en el sexto día prepararán para guardar el doble de lo que suelen recoger cada día. (Léase: Deuteronomio 6:10 al 12. Cuando Jehová tu Dios te haya introducido en la tierra que juró a tus padres Abraham, Isaac y Jacob que te daría, en ciudades grandes y buenas que tú no edificaste, y casas llenas de todo bien, que tú no llenaste, y cisternas cavadas que tú no cavaste, viñas y olivares que no plantaste, y luego que comas y te sacies, cuídate de no olvidarte de Jehová, que te sacó de la tierra de Egipto, de casa de servidumbre.). 

   Comentario: (16:4-5): Queja ▬Murmuración ▬Refunfuño ▬Maná ▬Suministro ▬Provisión ▬Prueba: Estaba la promesa de Dios de suplir las necesidades de su pueblo murmurador.

   Dios prometió proveer con pan del cielo a su pueblo (v. 4). El único modo concebible de que dos o tres millones de persona pudieran ser alimentados en la aridez de un desierto (alimentadas durante cuarenta años) sería mediante un milagro de Dios. Esto era exactamente lo que Dios estaba prometiendo: Alimentar a su pueblo Él mismo, alimentarlos de tal modo que su existencia, amor y cuidado nunca pudieran ser cuestionados ni puesto en duda.

   Dios, sin embargo, probaría la fe de su pueblo (v. 4). Dios probaría su fe de dos formas:

Þ Encargándole a su pueblo recoger pan cada día para ese día en particular. Ellos debían recoger solamente lo necesario para un día, ni más ni menos. Estableciendo esta restricción, Dios probaba la confianza y la obediencia de ellos en ÉL. Ellos tenían que confiar en Dios día tras día para alimentarse.

Þ Ordenando que recogieran el doble del alimento el sexto día (v. 5). Este mandato probaría la obediencia del pueblo. ¿Recogerían el doble como se les ordenó y descansarían el Séptimo día? Lo que hizo el pueblo lo veremos en la próxima lección.

   Referencia: Filipenses 2:12-14. Por tanto, amados míos, como siempre habéis obedecido, no como en mi presencia solamente, sino mucho más ahora en mi ausencia, ocupaos en vuestra salvación con temor y temblor, porque Dios es el que en vosotros produce así el querer como el hacer, por su buena voluntad. Haced todo sin murmuraciones y contiendas, 

Hebreos 3:8 al 11. No endurezcáis vuestros corazones, Como en la provocación, en el día de la tentación en el desierto, Donde me tentaron vuestros padres; me probaron, Y vieron mis obras cuarenta años. A causa de lo cual me disgusté contra esa generación, Y dije: Siempre andan vagando en su corazón, Y no han conocido mis caminos. Por tanto, juré en mi ira: No entrarán en mi reposo. Mirad, hermanos, que no haya en ninguno de vosotros corazón malo de incredulidad para apartarse del Dios vivo; antes exhortaos los unos a los otros cada día, entre tanto que se dice: Hoy; para que ninguno de vosotros se endurezca por el engaño del pecado. 

Hebreos 4:11. Procuremos, pues, entrar en aquel reposo, para que ninguno caiga en semejante ejemplo de desobediencia. 

Deuteronomio 32.15. Pero engordó Jesurún, y tiró coces (Engordaste, te cubriste de grasa); Entonces abandonó al Dios que lo hizo, Y menospreció la Roca de su salvación. (peligro de olvidarse de Dios)

Salmo 78:23 al 26. Sin embargo, mandó a las nubes de arriba, Y abrió las puertas de los cielos, E hizo llover sobre ellos maná para que comiesen, Y les dio trigo de los cielos. Pan de nobles comió el hombre; Les envió comida hasta saciarles. el solano en el cielo, Y trajo con su poder el viento sur,

Amén, para la gloria de Dios.

2a Crónicas 25:8. Pero si vas así, si lo haces, y te esfuerzas para pelear, Dios te hará caer delante de los

enemigos; porque en Dios está el poder, o para ayudar, o para derribar.

Bibliografía a usar como aporte: Bíblia de Bosquejos y sermones Éxodo 1 al 18. Comentario Bíblico Mundo

Hispano. Bíblia de referencia Thompson. Libro de Éxodo Pablo R. Andiñach; Comentario de toda la Biblia, de Matthew Henry.

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Hno Roberto Saldías Roa

Miembro de la IEP en Nacimiento Bajo, nació en el evangelio del Señor en la Iglesia de Laja 1975. Casado con María Nahuelmán, estudia teología de manera autodidacta. Me gusta mucho leer y escribir.